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martes, 30 de marzo de 2010

LA INDIVISIBILIDAD DE LAS PERSONAS JURIDICAS PÚBLICAS.- LA REBELIÓN INTESTINA DE LOS ÓRGANOS QUE LAS CONFORMAN Y LA PELIGROSIDAD DE LAS RESOLUCIONES JUDICIALES QUE LES DAN CABIDA.- Las personas jurídicas públicas son la Nación, las Provincias y los Municipios (art. 33 inc. 1º del C.Civil).- Los órganos, también llamados poderes, que las conforman son los cuerpos deliberativos, el instituto ejecutivo y el departamento judicial.- Los tres cumplen funciones definidas y diferenciadas. El órgano deliberativo legisla sancionando leyes y ordenanzas de alcance general y contenido abstracto; el ejecutivo reglamenta estas normas mediante decretos y las hace cumplir; finalmente, el judicial interviene en las controversias individuales que se plantean acerca de su aplicación en un caso dado.- Estas funciones, así resumidas, son las de todo Estado, nacional, provincial o municipal y definen las especialidades de los tres órganos que los componen; se proyectan hacia fuera del Estado y sus destinatarios son los integrantes del pueblo de la nación, tanto las personas de existencia visible como las de existencia ideal.- No deben ni pueden confundirse o sustituirse entre sí sin desnaturalizar el normal desenvolvimiento del Estado hacia dentro y hacia fuera. Siendo el Estado la organización jurídica del poder político este entraría en caos o desorganización si ello sucediera.- Por eso la Constitución y las leyes circunscriben las áreas de potestad, el conjunto de facultades, que cada uno debe y puede ejercer. Teniendo en cuenta todo esto es preciso explicar que los Estados hacia el exterior de sí mismos son indivisibles. Así como una persona no podría partir su cuerpo o su psiquis sin ingresar en un sindrome patológico que la anularía como tal, tampoco los estados, personas jurídicas públicas de existencia ideal, pueden partirse o dividirse sin entrar en un cuadro de descomposición orgánica que los llevaría a la anarquía y anularía sus funciones. Esta indivisibilidad de los Estados, así como de las personas, se manifiesta muy señaladamente cuando deben estar en juicio para defender sus derechos o intereses. Ante los estrados de la Justicia no concurren entonces separadamente el órgano ejecutivo, el deliberativo o el judicial, éstos "per se" carecen de legitimación. A litigar se presentan el Estado Nacional, los Estados Provinciales o los Estados Municipales como tales.
Es por ello que resulta inaceptable jurídica y aún políticamente que los órganos de los estados sean aceptados como partes en un juicio. No deben jamás ser aceptados en tal carácter porque no tienen existencia como personas jurídicas. De ahí la tremenda peligrosidad de las decisiones judiciales que les dan calidad de partes a legisladores atendiendo a que ellos solicitan nulidades de decretos o actuaciones que se dictan o cumplen en los demás órganos del Estado y que deben ser resueltos en el funcionamiento de los mismos órganos. Por caso, si un DNU del Poder Ejecutivo se considera nulo o inconstitucional, el Poder Legislativo lo puede derogar mediante la sanción de una ley y, si no puede hacerlo, porque el cuerpo mayoritariamente decide otra cosa, hay que aceptarlo. Lo mismo sucede con una ley sancionada y promulgada, el Legislativo puede derogarla o modificarla con otra ley. Es peligroso para la Democracia y el Estado de Derecho pretender derogar leyes a través de sentencias ya que, además de constituir ese proceder, una manifestación de voluntarismo político, tiránico y despótico, lleva a la anarquía, el caos y la descomposición de la organización jurídica del poder político.

lunes, 29 de marzo de 2010

LA LEGITIMACIÓN PARA OBRAR ACTIVA Y EL EFECTO DE LAS RESOLUCIONES JUDICIALES.- Hay una relación necesaria, lógica, ontológica, existencial y jurídica entre estos extremos del proceso judicial. Si alguien no es titular de un interés jurídicamente protegido, en la acepción de Ihering, de un derecho, se dice que carece de legitimación para estar en juicio, como la parte activa que lo promueve.- Esto está ligado con la suerte y solución final de la contienda judicial que habrá de rematar en una decisión que dará la razón a uno u otro de los litigantes y hará una aplicación concreta de la ley para el caso dado. Jamás esta resolución judicial podrá afectar positiva o negativamente a quienes no han sido partes en el proceso, a quienes no están legitimados tampoco para serlo. Esto, que parece tan simple, una verdad elemental del Derecho para cualquiera, porque hasta un lego, es decir, un no abogado lo comprende, ha sido tergiversado, desvirtuado, violado, conculcado, afectando la garantía innominada del debido proceso, que surge principalmente de los arts. 18, 19 y 33, entre otros, de la Constitución Nacional, en los fallos que la Justicia Federal ha pronunciado en Mendoza y en Salta, al suspender la aplicación de la Ley de Medios, sancionada por el Congreso y promulgada por el Poder Ejecutivo Nacional, en todo el territorio de la Nación. La declaración de inconstitucionalidad que se debió haber circunscripto, antes de considerar su procedencia sustancial, a estudiar la legitimación activa de quien promovía la acción denegándola, ya que quienes las dedujeron, legisladores miembros del Congreso, no son titulares de intereses propios, ni representantes de intereses ajenos, jurídicamente protegidos, se pronunció "erga omnes" , es decir afectando a todos los ciudadanos de la República, generando, como si se tratara de un derecho real, una obligación pasivamente universal. Esto es un disparate que la Corte Suprema debe corregir ya que si bien el titular de un medio audiovisual que ve afectado su interés particular, jurídicamente amparado, puede obtener una resolución judicial que suspenda la aplicación de la ley de medios con relación a él, no se puede so-pretexto de una protección difusa y anónima, derogar judicialmente una ley sancionada y promulgada por los otros dos poderes del Estado. Esto es un verdadero dislate y constituye un abuso de la potestad jurisdiccional, una manifestación de voluntarismo político que pone la autocracia y el despotismo en cabeza del poder judicial.- Espero que la Corte lo corrija, como máximo tribunal y que reponga el balance y equilibrio de los poderes del Estado que constituyen el espíritu de las leyes y del Estado de Derecho, según lo explicó Montesquieu.
El artículo de Ricardo Forster de hoy en "B.A.E" refleja, en su crítica a la opinión de M.Grondona, una interpretación del pensamiento de Thomas Hobbes que comparto. La descripción hecha en "Leviatán" de la sociedad inglesa y las guerras que la atravesaban en el siglo XVII, la aspiración de superar el caos y la anarquía mediante el establecimiento de un gobierno representativo de los intereses de la burguesía, no sirve hoy para seguir justificando el mantenimiento de una marginalidad que, al procurar disolverse con el avance de políticas de inclusión social y equidad en la distribución del ingreso, es denostada como tiránica o autoritaria y golpeada por el afán destituyente, en forma reaccionaria, por esos mismos intereses burgueses que intentan perpetuarse y que son presentados como puros, democráticos, republicanos, representativos y salvadores. Esto es una falacia, un sofisma, repetido hasta el hartazgo por el estanciero periodista, abogado, empedernido y envejecido, de esos intereses

sábado, 27 de marzo de 2010

¿Y quién no ha masticado su proporción de sombra,
de lluvia como lágrima o de miedo,
o de sal o de sangre o de locura?
¿Y quién no pensó a veces:
de mí no he de beber, atento sólo a despreciarse,
a la mortal desgracia que escapa de uno mismo,
hecha veneno?
Un cualquiera, un decir, mirando a nadie,
a nadie que no quepa en esta tierra,
y ha salpicado el ojo de la guerra,
su oscura luz de sucia certidumbre
entrando por la bala o por las puntas
de los putos aceros a montones.
Si me distraigo muero
Si me abandono el aire me penetra
Y satura letal, perecedero,
Este orgullo de ser cifra de tierra.
Nada que no pueda
guardarse en una caja de madera.

Amílcar Luis Blanco – enero de 2008

viernes, 26 de marzo de 2010

Mientras me adormecía.-

Mientras me adormecía,
la luna se enmarcaba y sonreía,
los zapatos abiertos esperaban
mis pies para los pasos que darían.
La noche, por supuesto, había desmayado.
Su doncellez latía
de cuerpo abierto hacia lo minucioso
del mundo que una radio transmitía,
con una voz delgada, un arrugado,
casi estertor de su yaciente gozo,
quedaba descubierto,
hablaba con mis egos transparentes,
en cuartos, patios, camas, en un huerto,
en altos terraplenes,
volando en parapentes,
observando ciudades,
desde las ventanillas de los trenes,
y en antiguas edades.

En realidad las voces conversaban
solas en el relente,
propagaban
un mundo humanitario, repartían,
sentimientos y glorias, majestades
en escala ascendente.
Había turbias, huecas obviedades,
dejándose escuchar como querían
y simulando ser profundidades.
Había libertades,
féminas desatadas y desnudas,
hueras, furiosas vírgenes bacantes,
deseando a toda costa desvirgarse,
prostitutas de lánguidas maneras
tratando nada mas de adocenarse
en infante actitud de quinceañeras
absurdas, aberrantes,
leían a Girondo y dibujaban trompos
torbellinos de labios carnosos y menudos.
Se borraron después
crecieron flores, carámbanos agudos,
cavernas como asombros
en un revés
de paladares mudos.
El aire se dormía,
una grisacea luz lo consumía.


Amílcar Luis Blanco

jueves, 25 de marzo de 2010

Lunas empalidecen por las noches
el patio de la casa en ascuas,
todavía con día
desparramado en sus soledades
y hay un recuerdo de blanco reflejo,
de riel en el desierto,
de esforzados camellos
viniendo de las dunas, desplazándose
Y para colmo alguien
hurga en un bandoneón
sus menires de esperanza,
abre y cierra preguntas,
y clama y ulula y sirenea
y bufa, bufa,
como la cafetera del último bar
de la noche enhiesta.
LA INACEPTABLE INTROMISIÓN DEL PODER JUDICIAL EN LOS OTROS DOS PODERES DEL ESTADO.- Los órganos o poderes que integran al Estado Nacional o a los Estados Provinciales o aún a las Municipalidades, son quienes ejercen y actúan las funciones propias de estas entidades jurídico políticas, es decir el Legislativo debe legislar, el Ejecutivo reglamentar y poner en práctica esas leyes, hacerlas cumplir y, finalmente, el Judicial, juzgar de su aplicación en casos o causas o contiendas judiciales concretas entre partes o sea entre personas visibles o jurídicas que tienen intereses afectados, decidiendo para casos particulares. De modo tal que únicamente tienen personalidad jurídica para ser titulares de derechos y obligaciones y para actuar en juicio los estados nacional, provincial y municipales, como tales, pero no los órganos que los integran. El Código Civil los enumera como personas jurídicas públicas en su artículo 33, inciso 1º a esos estados como tales precisamente.-
Es por esta fundamental razón que cualquiera de las personas de existencia visible, de carne y hueso, que forman parte de los estados y de cualquiera de sus órganos carecen de legitimación para estar en juicio arrogándose la calidad de partes como representantes de esos órganos, a menos que sean apoderados de las personas jurídicas públicas y actúen por intereses que conciernan a estas. Por eso también las medidas cautelares dictadas por la Jueza Pura de Arrabal y otros jueces federales constituyen abusos puntuales y desbordes inadmisibles de la potestad judicial por una doble razón, primera, porque en tanto deciden suspender la aplicación de la ley de medios con alcance general, no están dándole el alcance particular que deben darle a la suspensión y están excediéndose en sus facultades y, segunda, en tanto reconocen legitimación para actuar a los legisladores como representantes del órgano legislativo (Congreso) por presunta violación del reglamento interno de una de sus cámaras, están también desorbitándose ya que atienden el reclamo de un particular que no tiene un interés propio, suyo y legítimo para defender. Es decir incurren en un verdadero despropósito jurisdiccional que infringe claramente la Constitución Nacional. Violan el artículo 116 de la Carta Magna. Pero más allá de ello violan el espíritu de las leyes del que hablara Montesquieu en su obra de igual título y, consecuentemente, el mismo Estado de Derecho. Ellos, esos jueces, subvierten el orden jurídico, ya que el Derecho está por encima de ellos y lo deben respetar. Lo que hacen es un grave daño a la República. Debería hacérseles juicio político y destituirselos por mal desempeño.-

martes, 23 de marzo de 2010

DOS POEMAS

El viento se ha sentado
a mi costado.
Su gestión invisible
se precipita, arrecia,
fluye, se desenlaza,
me pone en las distancias,
parado, de puntillas,
sobre el mar.
Un ocaso se cierne
alrededor del alba
y acomete
la materia indecisa,
rozándome las plantas.
Me sostiene la luz
Nadie estará conmigo
La soledad acude a todas partes
Igual que las mareas
Fluyo desde mí mismo
Soy el viento y el tiempo
El ocaso y el alba
No sabré qué decirte
Cuando vuelva del sueño.-

Amílcar Luis Blanco
14/03/2010

Quedaron en mi casa las hojas amarillas,
en mi casa de infancia,
aquélla que se iba para siempre,
henchida de ambarinos y de ocres
de aromos y retamas de todas las edades,
preñada por los ecos de todos los paisajes,
recóndita y amena;
como una caravana que guardara en la noche
sangres de llamas vivas
de nuestros corazones palpitantes.
Estábamos ahí pero nos íbamos,
mi madre, mis hermanos y mi padre
en idéntico orden doloroso.
Las sonrisas, la higuera y el molino,
las novelas, los versos
y la linterna mágica que huía
a reticentes ámbitos de humo
en un túnel de luz que se poblaba
de sueños y fantasmas.
Eso de estar ahí pero marcharnos
metió puntos de hielo,finísimos carámbanos,
en el ardor de ser de la lectura
incesante del padre,
en el andar ambiguo, adolescente,
de mamá y los hermanos;
siempre atorbellinados,
siempre ausentes,
en los menudos pasos,
en los juegos.
Eso de estar ahí pero marcharnos
Eso de ser el tiempo
Ese no ser del ser
Punge las frentes
Hunde la carne hasta mostrar los huesos

Amílcar Luis Blanco

14/03/2010

viernes, 19 de marzo de 2010

EL FALLO DE LA JUEZA PURA DE ARRABAL Y LA PELIGROSA JUSTICIABILIDAD DE LOS ACTOS DE GOBIERNO.- Inspirada en la doctrina de Germán Bidart Campos, prestigioso constitucionalista, la Jueza Federal Pura de Arrabal suspendió, con carácter general, la aplicación de la Ley de Medios Audiovisuales, sancionada por el Congreso y promulgada por el Ejecutivo, prohibiéndole a éste toda acción que importe su reglamentación o efectivizar su efecto sobre los destinatarios de la misma. Estimó que el procedimiento que llevó a la sanción de la norma violó el reglamento interno de la Cámara de Diputados. Más allá de si el avasallamiento al plexo que disciplina el desenvolvimiento de los parlamentarios existió o no, me preocupa el alcance del poder ejercido desde un órgano del Estado , el Judicial, sobre el otro, el Ejecutivo, incitado por el tercero, el Legislativo, porque la Jueza ha considerado que la Legisladora por Salta que deduce la acción judicial está legitimada para hacerlo en su doble condición de ciudadana y miembro del Congreso de la Nación y, teniendo en cuenta que, como ciudadana, no tiene un interés particular lesionado, entiende que como legisladora sí lo tiene ¿No es esto un grave despropósito? ¿No atenta contra la división y el equilibrio entre los tres Poderes que conforman el Estado? ¿Qué diríamos si un juez, un ciudadano, la presidenta misma, fueran al Congreso a pedir la modificación de una ley? ¿Serían escuchados en las comisiones y en el recinto, pudiendo firmar un despacho en minoría y sentarse en una banca a discutir el mérito o no de una ley en trámite parlamentario, ya sea que se tratase de una ley propuesta por cualquiera de ellos, no parlamentarios o de cualquier otra? Creo que la respuesta sería negativa ¿Por qué entonces una jueza se arroga la facultad de suspender una ley, pero no para un caso dado en que se afecta un interés particular, sino para todos los casos posibles, con un alcance general?.- Si al Presidente le está vedado textualmente “arrogarse el conocimiento de causas pendientes o restablecer las fenecidas”, según el artículo 109 de la Constitución Nacional, ésta prohíbe también a los jueces entrometerse en la función propia de los otros dos poderes del Estado, ya que en el art. 116 dice que a la corte y los tribunales inferiores les corresponderá el tratamiento de todas las “causas” que versen sobre puntos regidos por la Constitución y las leyes, y el concepto o definición de “causa judicial” es para la unanimidad de la doctrina y la jurisprudencia, la de contienda o relación entre partes con un interés distinto.- Frente a la Constitución y las leyes “parte” es la Nación, la Provincia o el Municipio, ya que ellos como personas jurídicas son titulares de intereses, pero no lo son, no son “partes”, los poderes u órganos que conforman a esas entidades políticas. De modo tal que se equivoca la magistrada salteña cuando estima que una legisladora es parte como integrante de un órgano del Estado. Se equivoca y provoca un gravísimo daño a la Nación y al pueblo de la Nación.
Los actos y reglamentos administrativos, así como las leyes de la Nación o de las provincias o las ordenanzas de los municipios gozan de presunción de legitimidad y validez y sólo pueden ser declaradas nulas o no aplicables por el Poder Judicial para un caso determinado pero no para todos los casos posibles.
La justiciabilidad de los actos de gobierno defendida por Bidart Campos que importa el reconocimiento de que todo acto de gobierno puede ser examinado para verificar su legitimidad o validez, su constitucionalidad o inconstitucionalidad, debe entenderse en el sentido que expliqué, es decir, es justiciable con relación a un interés concreto y particular que puede verse afectado por su aplicación, pero no indeterminadamente para todos los supuestos. Por consiguiente tampoco puede ni debe suspenderse su vigencia con alcance general.-

jueves, 18 de marzo de 2010

SENTIDOS ALTERADOS Y PODERES ALTERADOS.- Una alteración lleva a la otra, la de los sentidos o los psiquimos que porfían y debaten entre sí de los diputados y senadores que pugnan por una representación proporcional en los senos de las comisiones parlamentarias, últimamente la estrella es la bicameral que decide la suerte de los DNU, cuya ilegitimidad ha sido desnudada por la Justicia, lleva o conduce a la muchísimo más pleligrosa alteración de las funciones de cada uno de los tres poderes que conforman el Estado.- La decisión, actualmente compartida por oficialismo y oposición, de judicializar cada cuestión axial de la política o que sirve de soporte y encarna alguna facultad trascendente y propia de un Poder u Órgano estatal, por caso, la del Ejecutivo de disponer de las reservas para pagar deuda externa, que pasa por tener un funcionario de su confianza al frente del Banco Central, se vuelve contra los mismos compartimentos institucionales entre quienes se divide el ejercicio y las funciones de la potestad política tornándola ineficaz e impotente. Desemboca en el enervamiento de la posibilidad de gobernar porque al trastrocarse las incumbencias propias del Poder Judicial con las de los otros dos Poderes y las de éstos con las de aquél, la distinción que estableciera Montesquieu entre las funciones propias de cada uno de ellos se borra estableciéndose así una regresión a etapas históricas anteriores, cuando el Monarca absoluto reunía en su persona todas las atribuciones que hoy singularizan al Estado moderno. Este marasmo de poderío concentrado que habilitaba para aplicar leyes, sancionarlas y juzgar a quienes no las cumplían, abría también el abismo de la arbitrariedad, lo discrecional. Era totalitario. También lo son hoy los Poderes alterados del Estado porque en vez de controlarse unos a otros en un sistema de pesas y balances como soñara el autor de "El espíritu de las leyes", en realidad se destruyen y limitan las competencias de autoridad que les corresponde a cada uno de ellos. De este modo, el Ejecutivo que debe gobernar, gestionar un presupuesto, administrar las finanzas del país, etcétera, no puede hacerlo. El Legislativo que debería sesionar para votar leyes y sancionarlas, en vez de pretender entrometerse en el Ejecutivo discutiéndole los funcionarios que nombra, no obtiene quórum para poder sentar sus miembros en el recinto y cumplir su tarea y, el Judicial, que en vez de suspender la aplicación de una ley de alcance general y contenido abstracto - lo que le está vedado- debería decidir sobre casos concretos sometidos a su consideración, se ve también jaqueado y discutidos sus jueces por los otros dos poderes que lo presionan y usan para que supla funciones de las que ellos defeccionan.- Está todo alterado en la República.- Los órganos y poderes políticos constituidos, sus integrantes, son los primeros que no respetan la Constitución que les dió vida. Es lamentable.-

viernes, 12 de marzo de 2010

LA DESPECTIVIDAD QUE NOS CIEGA.- La despectividad es pegajosa y nos ciega. No nos permite ver más allá de nuestras narices porque, al mirar desde nuestro prejuicio despectivo, vemos todo velado, disminuido, borroso, como un ojo con cataratas o con la retina dañada o una cámara con la lente sucia.- Cuando escucho hablar a políticos de la oposición o a la gente quejándose de todo lo que faltaría hacer y el gobierno no hace, jamás mencionan cuáles serían sus propuestas superadoras. No lo hacen porque el preconcepto desde el que hablan no les permite ver con claridad el fenómeno o el objeto que se debería corregir. La actitud de quienes denuestan o denostan nunca es constructiva, pero es, además, defensiva, como si quisieran ocultar el defecto de visión o la falta de claridad en la percepción de los fenómenos; por eso además mienten. Semejante predisposición negativa no se plantea como algo que ellos desean o necesitan porque hubieran esbozado una idea, un diseño propio e imaginativo para solucionar o mejorar aquéllo que estiman que está mal realizado o falta realizar. La realidad es que no saben a ciencia cierta qué es lo que estaría mal realizado o faltaría realizar porque no lo ven con claridad. Entonces se defienden con la crítica, que incluye la tergiversación y la mentira.- Criticar les resulta así cómodo. Basta con demoler, buscar defectos, simplemente negar lo que otros han edificado, diseñado o resignificado con ánimo y entusiasmo. Sarmiento dijo: "...las cosas hay que hacerlas, aunque sea mal, pero hacerlas...".- Una prima de mi padre solía decir: "Las cosas se hacen, haciéndolas" y Perón, ya lo sabemos, "Mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar". La política verdadera es o debería ser una ética de la acción y no sólo de la contemplación, pero ésta, ontologicamente anterior debe ser desprejuiciada, pura, ingenua si se quiere. Quienes, prejuzgando, pasivamente miran, observan y no hacen, sólo enrarecen la percepción de la realidad con sus comentarios y, en la era mediática, ensucian el espacio, el eter o las ondas que por su transparencia circulan, insuflándoles el veneno de la inercia paralizante de sus denuestos - una mezcla de ignorancias, percepciones distorsionadas, ideales ilusorios y preconcebidos y mentiras defensivas-, que para nada sirven, que a nadie ayudan, ni siquiera a ellos mismos. Los representantes de la oposición no cesan de poner al gobierno palos en la rueda. Todos están contagiados de esa pegajosa despectividad que los ciega y que es, en la mayoría de los casos, sobreactuada, inflada por los ponzoñosos humores de la mentira.- El que miente, como el que dispara, recibe el culatazo de la infamia o la falsedad en el pleno de su conciencia, a menos que la tenga totalmente muerta. Si no es así, cada vez que miente se lastima a sí mismo en primer lugar. O, como a Pinocho le crecía la nariz, comienza a notársele en el rostro, como el que guardaba el espejo de Dorian Gray, el gesto de su hipocresía.

martes, 9 de marzo de 2010

LA ANTIPATRIA FINANCIERA.- Los intereses que vinculan a los banqueros y cambistas del sistema financiero internacional con economistas como Prat Gay o Redrado se han hecho evidentes en los últimos días y han desnudado también la trama y los hilos que unen a los capitalistas del primer mundo con su posibilidad de disponer a precios baratos de las reservas de países del tercer mundo depositadas en Basilea o en las cuentas de entidades bancarias en el exterior. La objeciones a que Marcó del Pont presida el Banco Central de la República Argentina son políticas y nada tienen que ver con su idoneidad profesional, como antes fue también político el artificial sostenimiento de Redrado al frente de la institución. La puja en el Senado para llevar adelante la destitución de la funcionaria revela el alto porcentual de cipayaje que enturbia la transparencia republicana en el Congreso de la Nación. Allí se encuentran, con Gerardo Morales a la cabeza, los que fingen formas y reclamos republicanos y en realidad ocultan su rol de gerenciadores o defensores del endeudamiento argentino que paga muy bien a sus personeros. Es hora de desenmascararlos, de que el pueblo argentino sepa que el dinero acumulado en las reservas por los términos de intercambio de exportación que favorecen al país, que proviene de la feracidad de sus tierras aptas para la agricultura y la ganadería, de una política que ha sostenido un tipo de cambio y una conquista y diversificación de la matriz productiva con valor agregado y de conquista de mercados externos que las favoreció, no puede ponerse al servicio, a bajísimo precio, de intereses que no están dentro de nuestras fronteras. Sobre todo cuando dentro de ellas hay hambre, desempleo, marginalidad y esos factores amenazan con hacer añicos la continuidad histórica de un país cuyo pueblo se seguiría privando de trabajo, salud, educación y otros bienes que ya han comenzado a distribuirse con mayor equidad merced a la acción de los dos gobiernos que se han sucedido desde el 2003. Es hora de que los argentinos nos llamemos a capítulo y adquiramos y ejerzamos nuestra conciencia ciudadana apoyando al gobierno de Cristina Fernández y repudiemos la acción de políticos que defienden intereses que no son los nuestros.-

lunes, 8 de marzo de 2010

CUANDO LA REALIDAD DEBE CAPTARSE MAS ALLA DE LOS MEDIOS.- Hillary Clinton iba a visitar Brasil, Uruguay, Chile, pero no Argentina. Este desdén de la jefa de las relaciones exteriores de los Estados Unidos estaría inspirado en las declaraciones que hiciera CFK, nuestra Presidenta, a la cadena CNN estimando que Obama no había cumplido las expectativas que, sobre su gestión, se habían despertado en la América latina. Todo ello según los grandes medios, Clarín, La Nación, TN, etcétera.- No sólo la tan importante funcionaria vino a la Argentina sino que también dejó en claro su felicidad por haberlo hecho y su elogio a la política económica de nuestra primera mandataria que obtuvo una relación porcentual entre PBI y deuda externa bastante inferior a la que tiene Estados Unidos. Nos preguntamos, y utilizo la segunda persona del plural porque se que no estoy solo con mi interrogante, ¿dónde está la realidad sobre la que los medios deberían informar? Es evidente de toda evidencia que está siempre más allá de ellos, que jamás se ve espejada y sin deformaciones por los titulares, copetes, crónicas, relatos, fotografías o imágenes que los medios propalan. Es indudable que si quiero o necesito ver mi cara en un espejo para afeitarme no puedo ponerme delante de un cristal azogado que la deforme, cóncavo, convexo u ondulado. Y así como necesito verme todos los días para completar mi imagen, practicar mi aseo y no descubrir aterrorizado que soy una cucaracha, como le pasó a Gregorio Samsa, el célebre personaje kafkiano, también necesito abrir las páginas del diario, encender la radio o el televisor y leer o escuchar noticias que, por lo menos, no deformen lo que ocurre, lo que verdaderamente sucede, porque si no, puedo trasponer el umbral de mi casa y entrar en el país virtual del que hablaba la Presidenta en el discurso que dirigiera al Parlamento, convertido verdaderamente en un insecto. Nadie puede sentirse un fantasma o un ser tan frágil como el licenciado vidriera de la novela ejemplar de Cervantes, o una cucaracha como el personaje de La metamorfosis y, si ello ocurre, y ocurre, porque los medios hegemónicos se encargan constantemente de que así sea, de que nos sintamos insectificados o, en el mejor de los casos, como personajes de ficción por ellos creados, la consecuencia es que perderemos para siempre nuestra libertad, nuestra memoria y nuestro sentido crítico. Debo recordar que los grandes plásticos de la historia del arte han retratado a la humanidad buscando subrayar el alma, pintores tan diferentes como el Greco, Van Gogh, Gauguin, Picasso o Brueghel se han apartado de lo aparente para mostrarnos lo esencial.- Así debería ser el periodismo, debería esclarecernos, seguir el claro y univoco sentido de las artes nobles y de la filosofía.- Volviendo a las comparaciones literarias, si seguimos mirándonos en espejos deformantes, seremos como los habitantes de "1984" de Orwell, hablaremos el lenguaje del neo-habla y no tendremos tampoco memoria o nuestros recuerdos serán los que los medios hegemónicos nos fabriquen. Repudiar la falsa o tergiversada información es rechazar también convertirnos en borrones, como en la película de Woody Allen, en insectos, como en el cuento de Kafka, o en el licenciado Vidriera de Cervantes. La literatura, el cine, el teatro, la plástica, nos trae buenos ejemplos de sentido común y sana autocrítica, nos deja en claro la linea que separa la concreta realidad de la realidad virtual.