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martes, 29 de noviembre de 2011

El origen de la vida


Tú, te me haces de día cada noche,
horas en que tu cuerpo repta y busca
con zarpas sigilosas y fulgor de reproche
el cuerpo de mi cuerpo en una brusca
sucesión de deseo y sed lupina.
Se extienden tus caderas y vertical tu sexo.
te hace rampante hembra turbia y fina,
metida en la pulsión a la que anexo,
mi propio ser que ingresa en tus latidos
hundiéndose en tu puerta femenina.
Lúbrica en el fulgor de tus tejidos
la pasión que desnuda y que fulmina
el tiempo del planeta que en el polvo termina.

Tú, siendo ya el comienzo de la vida;
la material, de sangre y de ceniza,
que a la nada nos quita y nos olvida
en las manos del tiempo y de su prisa.
Tú, comienzo de todo, recia gruta,
deliciosa y jugosa, antigua fruta,
escandida, encendida; conducente
al laberinto que proteicamente
seguirá transformándonos y al vaso
que el tiempo escanciará, desocupándose
del gratuito sonar de nuestro paso
para dejar abierta y desbrozándose
la entrada de la vida en tu regazo.


Amilcar Luis Blanco (Pintura "El origen del mundo" de Gustave Courbet)

domingo, 27 de noviembre de 2011

IMPÍA SEDUCTORA



Soy una impía seductora,
sí, lo soy, me reconozco en ello,
me atavío de loba cual atávica divisa,
y vago por los montes
libando de regueros enfangados,
acecho y contoneo mis cuadriles
con el frenético ritmo que imprime la cacería de un gamo,
y cuasi levitan mis almohadilladas zarpas
sobre la agreste espesura.


Soy una impía seductora,
sí, lo soy, me reconozco en ello,
una mayestática Cleopatra
parida del vientre de una mullida alfombra,
quizás una Circe hechicera cuyas pociones
transformen en cerdo a más de uno…
Sí, lo reconozco, soy una impía seductora,
una hechicera, una bruja, en suma,
de la peor ralea.

Pero tú, que me miras desde
tu pedestal de oro pulido y fino,
desde esa torrecita de marfil
que no aguantará ni medio asalto de un peso pluma.
Tú, que te empeñas en resistir a mis encantos,
¡Ay, pobrecito!
No va a quedar de ti ni los laureles de César,
ni los de Marco Antonio tampoco,
¡a ver qué te piensas!
ni siquiera la piel del gamo,
ni uno solo de los cerdos
para regresar a Ítaca sano y salvo.

Porque esta Circe o Cleopatra,
o loba siquiera,
va a lamerte hasta el tuétano,
a fagocitarte hasta la esperanza,
va a enseñarte
que cuando una hembra quiere,
¡y yo quiero!
no hay fuerza humana de macho
que resistírsele pueda.



Mayte Dalianegra (Pintura de Sir Francis Leighton)

LA DESPEDIDA


Bebo sin inmutarme
una porción de liquido sombrío
y finjo ser afable
Y parodio lo cruel de humanizarme,
sabiéndome tan líquido y palpable
como el agua de un río.

Voy al café y a recibir la tarde.
Débil el sol lejano se retira,
trago restos de hastío,
pasa la gente y en mis ojos arde
el clamor de tu rostro que me mira
impertérrito y frío.

Quiero decirte lo que no te digo.
Mi lengua se detiene.
Mi mano va a la taza.
Me convierto en inválido testigo
de tu adiós. Me contiene
la desolada vista de la plaza.

Y ya en la despedida,
abierto el laberinto que bifurca
pasos de soledad oblicuamente,
no vuelvo la cabeza ni la vida.
A nuestros pies la senda que se surca
deslindará en olvidos cada frente.


Amílcar Luis Blanco ("La despedida" Pintura de Remedios Varo)

sábado, 26 de noviembre de 2011

Tú pareces en luces proyectarte


Tú pareces en luces proyectarte
de la lasciva proporción del beso.
Yo salgo de mi sombra hacia el acceso,
al umbral que me das por visitarte.

Entonces me decido a bien amarte;
a ofrecerle mi vida al embeleso
de internarme en tu ser y sin regreso
que pueda rescatarme de adorarte.

Ingreso en tu vaivén y con exceso,
en la fluidez que eres, en el arte
que despliegas en lánguido suceso.

Tu ser mujer en otras te reparte
para vivir en todas hasta el hueso
el maternal designio de entregarte.

Amílcar Luis Blanco (Pintura "El beso" de Auguste Rodin)

miércoles, 23 de noviembre de 2011

PROMETEO


Hombre soy ante todo porque creo
en el doble sentido de inventarme
y de poner la fe para fiarme
del destino que lleva mi deseo.

Transformándome siempre, cual Proteo,
evito, cuanto puedo, anticiparme
a conocer mi suerte y al mudarme
me convierto en mi propio Prometeo.

Ser al crear, creer, hacer recreo
entre el rito, lo falso; desnudarme
del hábito, la máscara, el solfeo

del machacón bochinche; postularme
para vivir el fuego, el apareo
con la pasión auténtica y brindarme

Amílcar Luis Blanco (Pintura "Prometeo" de Peter Paul Rubens)

martes, 22 de noviembre de 2011

AMOR DE AMANTES AUSENTES


Ausentados los dos, en carne y hueso,
de “ la orquídea lasciva y escarlata”.
Y ayunos sin querer de todo acceso,
sólo en versos vertimos oro y plata.

Sin tocarnos, ni vernos, en receso,
aspiramos sin fin esta fumata
de inmaterial amor y hacemos grata
nuestra secreta relación por eso.

No he de sufrir por no sentir el peso
de tu cuerpo en mi cuerpo, ni la innata
salud de tu saliva en cada beso

que imagino brindarte. No me mata
tu no estar, porque siento que estoy preso
de nuestro buen amor. La luz nos ata.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Aaron Muezul "El deseo")

lunes, 21 de noviembre de 2011

Tú, yo…


Tú, regalándome con tu mirada
hasta untarme de luz y penetrarme
la misma encrucijada de las venas,
dejándome tu risa repartida en la sangre.

Tú, dándome tus manos hechas viento
sobre mis rojedades como sobre amapolas
soplándome la prisa de tu aliento,
abierta, desnudándote y a solas.

Yo, queriendo salir desde tu cuerpo,
brotar desde tu vientre,
crecer entre tus manos,
rozado por las suaves caricias de tus palmas.

Yo, dejando que mis ojos,
como uvas verdes vivas,
se acrecienten adentro de los tuyos
hasta estremecernos juntos en la hondonada del suspiro.


Amílcar Luis Blanco (Pintura por Angel Ramiro Sanchez)

domingo, 20 de noviembre de 2011

La fuerza del no hacer


No hacer nada requiere fortaleza,
los débiles sucumben sin trabajo,
lo inventan si escasea, no pueden con el ocio.
Por el contrario el que no hace nada resiste
todas las tentaciones que atañen al trabajo.
Entonces es llevado al borde del barranco
tal como Cristo, arrójate, tómalo todo, adórame.
Y en su desierto del no hacer
persiste adusto y pobre,
cultiva la gran fuerza del que sabe
cuál es su sitio y su destino entre los hombres.
No hacer nada requiere fortaleza,
su origen es el don y a su conocimiento
sólo acceden aquellos para el cual son llamados.



(Cuadernos del no hacer nada – 2009)

Roberto Malatesta. (Pintura de Francis Bacon)





Roberto Malatesta
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PALABRAS PRELIMINARES
"La poesía debería ser algo grande y discreto"
John Keats
"¡Qué hermosas son las flores recatadas! ¡Y cómo perderían su belleza si se
precipitaran al camino gritando "¡Admírame soy una violeta! ¡Admírame soy
una prímula!" la poesía debe ser algo que entre en el alma y no la sobresalte o
asombre por sí misma sino por su tema"
John Keats
(y otra vez)
"La poesía debería ser algo grande y discreto"
Nunca traté de definir ni escribir acerca de la poesía sino tangencialmente, se trata de algo que siento muy de cerca, y uno no ve bien lo que está cerca como para dar explicaciones, simplemente lo siente, está en eso; para hacerlo, para hablar—sobre— la cosa, habría que tomar distancia, lo cual me resulta poco menos que imposible, puedo sólo esbozar algunas aproximaciones valiéndome de lo que han dicho otros muchísimo más grandes y sabios que yo.

Con el tiempo creo haber encontrado ciertos caminos, como por ejemplo los párrafos que preceden este comentario, tomados de ese monumental libro que ha escrito Cortázar sobre el poeta inglés. De todas formas no creo que haya un camino, y particularmente, siempre trato de dejar una puerta abierta, escribir algo que me sorprenda, que me desafíe a mí mismo. Leí de Gelman "el poeta cuando descubre la máquina de hacer poemas debe romperla", es cierto, aunque yo no utilizaría el término "romper", la poesía deber ser permeable, nunca solidificarse, estar atenta a los cambios que operan en el ser, dice Brodsky algo así "un poeta puede no escribir de acuerdo con su tiempo, su época, su nación y ámbito territorial en donde le toque vivir, lo que no puede dejar de hacer es escribir de acuerdo a su edad", la poesía es vida no escritura.

Particularmente tomo la palabra tal cual es, no trabajo con el lenguaje, no experimento, me interesa la mirada, la visión, el ángulo que puede cambiar el aparente significado de una palabra, me interesa la luz sobre las palabras. Otra cosa, dije que la poesía debe estar atenta a los cambios, pero no significa creer que la poesía progrese con el tiempo, "progreso" es un término que no le compete. No creo que la poesía pueda volverse contra la poesía, esta idea que hoy parece tomar cuerpo, no es más que signo de impotencia y desgaste. Tampoco creo que la poesía se agote, prueba de esto es que toda esta tecnología que nos rodea no puede más que abrirse a ella.

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS
Nacido en la ciudad de Sta. Fe, República Argentina, el 27/12/61.

Libros publicados
"De las Cosas Blancas" Ediciones Mainumbí, 1984
"Casa al Sur’’ Ediciones Mainumbí, 1987
"La Prueba de la Soledad" Ediciones de la Universidad Católica de Sta. Fe,1991 reeditado parcialmente por ediciones del Arca del Sur, 1995
"Del Cuidado de la Altura del Níspero" Ediciones delanada, 1992
"Las Vacas y otros Poemas", Ediciones delanada, 1994
"Flores Bajo la Lluvia" Ediciones del Dock, 1998
"Antología esencial" (textos 1987-1998) publicada por la biblioteca virtual Beat 57, dirigida por el poeta Sergio Rigazio beatcincuentaysiete@hotmail.com
Algunos premios y distinciones
1er Premio Municipalidad de Santa Fe por libro inédito "Las Vacas y otros poemas", 1993
1er Premio en Poesía año 1995 otorgado por la revista Literaturprojekt La Belle- Alemania.
3er Premio- "Poeta en Nueva York", Nueva York (USA)
Traducciones
Parte de sus trabajos fueron traducidos al alemán por Renato Vecellio, y publicados en revistas literarias de Austria y Alemania.
Colaboraciones
Colabora en diarios y revistas del país, y forma parte del consejo de poetas de la revista "OMERO poesía"

viernes, 18 de noviembre de 2011

EPIFANÍAS


Esa alegría insustancial de lo cautivo
en el opio sucio de lo desleido entre las sábanas
por un remolino de viento detenido pero vivo;
en la trémula ilusión de las piernas alzadas.
Esa sucesión de pavanas y sólo la unción de seso
manteniéndonos erguidos contra la claridad bajo el yeso
de cielorrasos y paredes yerbamate y alboradas
abandonadas a las fauces de las sombras cariátides,
a los corpúsculos de los imposibles y los sables
y las mesas tendidas a rígidos banquetes
de inútiles convidados de piedra, tienden cables
perdidos en la niebla de vertiginosas palabras,
devociones abandonadas antes de consagrarse en los altares
en esos púlpitos feroces de pastores abracadabras
en realidad de charlatanes de feria pupilares
que disputan regencias venidas de ramilletes de siglos
sobre las testas de los impulsivos que se aborregan
deseosos de milagros bíblicos doblados dentro de los bolsillos
de los vendedores de biblias y esperanzas que se pliegan
en los talismanes de los imanes mas pillos.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Carlos Alonso)

jueves, 17 de noviembre de 2011

TORBELLINO


Me acerco al torbellino de pájaros de acero,
al vórtice en que naufragan los cruceros;
borde de tormenta caleidoscópico,
el Aleph macroscópico.
Y es un ciclón que irrumpe en un bosque de gnomos,
la gigantesca ola de cenizas,
de risas
y de cromos
bajo la que yace absorta blancanieves.
Sin embargo hay colores
de ebriedad y de flores
y prometen diademas esos esmaltes rojos y celestes.

Me acerco al torbellino salaz y desespero.
Es el triángulo en el que las bermudas se bajan sus enaguas
hasta tocar los fondos de las noches oceánicas
con los nudillos de sus manos en puño
Para encontrar detrás de las cenizas
y los rayos de esmaltes rojos y celestes
y detrás de las olas espesas como labios
algo de blancanieves, algo de avemarías
y escudos y castillos y resabios
de deseos cautivos en locas fantasías.

Me acerco pero huyo, porque si toco muero
la energía envolvente de un mar parido por sirenas
en olas de vorágines altisonantes pero amenas
y de humor absorbente y succiones lupinas,
húmedas y anilladas cual convulsas vaginas.
Acercarse al tormento, al misterio, al deseo,
meterse bien adentro de su incesante arreo,
tira como la yunta de bueyes del proverbio
unido al pelo tinto de celestial penumbra,
a lo doméstico ritual, a lo protervo;
lo que antes de voltearnos nos encumbra.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Guillermo Kuitca)

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Bar de espera (Soneto)


En la mesa del bar en que te espero,
el cielo ya astillado de penumbra,
sólo la fluorescente luz alumbra
y la ansiedad propaga su reguero.

El negror del café sabe agorero,
anticipa tu ausencia y hasta herrumbra
la paciencia frugal con que acostumbra
esperarte mi amor, tenaz y austero.

Sólo la soledad hueca deslumbra
este magro rincón hecho yesquero
para raspar el fósforo que encumbra

mi nervioso esperar, ansioso y fiero,
en rutilante luz que apesadumbra
este sólido adios en el que muero.

Amílcar Luis Blanco. (Pintura de Edward Hopper "Autómata")

domingo, 13 de noviembre de 2011

LOBA Y MUJER

Anclada como loba, famélica y sedienta,
sobre los cuatro rumbos de tus extremidades,
surtas del corazón, henchida en sales,
sobre mi cuerpo nutres, turbia y lenta,

los apetitos de lascivia, atenta,
a tus instintos ciegos y animales.
Recibo con pasión tus especiales
homenajes y hundo en tu tormenta

yo también mis hocicos ancestrales
para avivar su ardor. Hago de cuenta
que soy Orfeo, sátiro en pañales,

y me dejo llevar a la placenta
del lúbrico placer, a los umbrales,
de la lujuria que nos alimenta.

Amílcar Luis Blanco. (Pintura de Michael Parkes)

sábado, 12 de noviembre de 2011

Me he quedado pensando en el silencio


Me he quedado pensando en el silencio,
sentado en soledad y sin espacio
sobre la calva de mi propio enigma,
la cabeza apoyada en una palma,
el codo en la rodilla,
únicamente cuerpo, únicamente,
sin nadie que reciba mi estrechez y mi miedo
ni la tímida luz de mi soberbia.

He sentido que estoy en la baranda
inútil de la espera,
junto a la lejanía en la que el cielo
deja su transparencia detenida.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Michel Parkes)

viernes, 11 de noviembre de 2011

ESCRIBIR


Escribir;
transcribir
un sentimiento,
una dolencia ciega que desborda,
una pasión viril,
una zozobra.
Diapasón de ternura y pensamiento,
flor con raices en el entresueño.
Y, con mano insegura,
alzar velos, abrir entre el follaje
la visión de lo onírico y salvaje,
lo falaz, el ardor y la tortura
de no saber la meta de este viaje.

Escribir
y soltar en las palabras
nuestro poco morir;
abracadabras
de nuestras intenciones tornadizas
acosadas por vientos de cenizas;
encendidas lujurias palpitantes
como rubíes lerdos, como brasas,
heridas y sangrantes,
a veces como escorias
o abandonadas casas
borradas en amnésicas memorias.

Amílcar Luis Blanco (Pintura "Mujer leyendo de Francine Van Hove)

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Nunca te haré sufrir porque me llevas...


Nunca te haré sufrir porque me llevas
en la hondura silente de tu sangre.
Y a la vez mis silencios te incorporan
y en mis soledades me acompañas.
El durazno jugoso de tu boca,
los turgentes, volcánicos volúmenes,
de tu cuerpo que abrazo cuando sueño,
se parecen a un alba crecedera
dentro de un paraiso de arenas tibias,
aguas transparentes y jardines
de exóticas orquideas.

"Nunca me harás sufrir" porque tan sólo
de haberte conocido, haber traspuesto,
la entrada de tu día inacabable,
me siento acompañado por tus ojos
y tu boca que siempre me sonríe.

Ya quererte es la suma de bondades
para que nunca sufra hasta mi muerte
porque hasta mi, sin duda, como ninfa
o sirena,
nadas todas las noches en mis sueños
y en mis vigilias todas las jornadas.

Mi corazón por siempre está contigo
y no se agota nunca de esperarte.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Gustavo Klimt "El beso")

martes, 8 de noviembre de 2011

El zumo de la vida saboreado en el sueño


El zumo de la vida saboreado en el sueño,
para saciar el fuego del deseo,
conecta nuestro lúbrico mareo
a un vibrar de torrente y al empeño

de nadar o volar con flojo ceño
libres del yugo agraz y del arreo
de la preocupación y el ajetreo
que nos aherroja al indeseado dueño

del estres, la estrechez. Un devaneo
de voluptuoso hacer, que al duro leño
convierte en llama pura y camafeo.

Este amarnos sin vernos; este sueño
vivido en la vigilia, en apareo
de mutuo amor y escaso desempeño




Amílcar Luis Blanco.




Pintura: "Il satiro di Van Dick", ("El sátiro de Van Dick"), 2009, Gigino Falconi.

lunes, 7 de noviembre de 2011

SONETO ERÓTICO


Mi boca succionaba, conmovía,
la fiebre de tus álgidos pezones;
un calor en tu cuerpo, una umbría
selva de acompasados corazones.

Mis labios, dos elásticos cordones,
y mi lengua, un pincel que te lamía,
sobre el volcán de nieve requería
mas que lamer sorber ebúrneos dones.

Voluptuosa, tu carne distraía
en un mar de agitadas intenciones
hacia las ninfas de tu hendida ría

mis labios y mi lengua; los halcones
de mi deseo sobre tu maestría
para darme castigos y perdones.

Amílcar Luis Blanco (Pintura "Cupido y Psique" de Benjamín West)

viernes, 4 de noviembre de 2011

La verdadera cenicienta


La vigilia voltea la penumbra
y ella viste su cuerpo de fulgores.
Su voluntad alumbra
con tareas las penas y dolores.
Partirá de sus manos un zapallo
de soledad para almorzar sabores
hechos bajo la sombra de su tallo
y jamás la carroza con su paje
Y dolerá en su mano cada callo
cuando de tanto hacer su piel se aje
No habrá zapatito de cristal
que haga excepción para burlar las leyes
de la magia del bien para su mal,
ni consecuente príncipe, ni reyes,
ni hadas que la puedan redimir
de limpiar y fregar la luz del día
de la diaria ceniza del vivir
en el silencio de la medianía.
La ruda luz voltea la esperanza
y el equilibrio lento del castillo,
aleja el sueño lerdo de la danza
y denuncia sus párpados sin brillo.
La verdadera cenicienta viene
de siglos de trabajos y cadenas
con eslabones arduos y mantiene
sus ardientes y sórdidas condenas
en la carne doliente y castigada,
en un gesto de ninfa sosegada,
en conversar a solas con sus penas,
desnuda, toda fuerza, revelada.

Amilcar Luis Blanco (Pintura "El descanso de la criada" de Eduardo Sívori)

jueves, 3 de noviembre de 2011

La constancia del viento

El viento crece en su constancia.
Ruge, golpea maridajes y contactos.
Sopla en los vericuetos y en el ansia
y en la ronquera misma de los gatos
Suelta en tropel las latas y los hiatos
entre los edificios por las calles
y barre singladuras y perfiles y talles
en las deshilachadas muchedumbres
El viento hilvana pálidas costumbres
Arrastra lágrimas, puños, contracturas
Tiñe de otoño vacilantes lumbres
Y arremete frontal las estructuras.

El viento, sólo el viento, porque tiene
hecho de luz o sombra, contundencia,
su latido de tiempo que contiene
en su transcurso impar su transparencia.
Ese tesón viajero, ese agitarse,
vestido con las ropas que se tienden
sobre las azoteas y hamacarse
junto a las nubes lánguidas que penden
en los cielos de todas las edades
vividoras de calmas y tormentas,
en mares de siniestras tempestades
y en campos de desnudas osamentas.

Un viento del vivir e inflar las lonas,
del arañar las mesas de los bares
y abrir cielos en ínclitos hangares
para un partir de vuelos de palomas.
Un viento de entremeses que se surten
para tallar mejillas y nublar barandales
de homínidos humores que se curten
en las costas del mar con recias sales
y hasta en los espectrales ministerios
y en fríos edificios estatales
con risas de ministros poco serios
reptando sobre sórdidos misterios
en los despachos de los menestrales.

Un viento en fin de vida muerte y nunca
deslizándose a golpes; de infrecuencia,
con estertor de risa siempre trunca,
y tristeza de sórdida inmanencia.
Un batirse del aire, de frente y de costado,
en el alrededor de la consciencia,
exterior a nosotros e instalado
no obstante en lo central de nuestro hado
y en nuestra potestad de pervivencia.
Viento, río de tiempo desatado
que nos arrastrará en su turbulencia
hacia un mar para siempre sosegado.

Amílcar Luis Blanco. (Pintura de K. Nakajima "The other side of the wind" "El otro lado del viento")

martes, 1 de noviembre de 2011

"VOI CHE SAPETE..."


Uno pone las ganas para que el cuerpo aguante.
Uno pone la gracia y la paciencia,
la constancia y el miedo y lo distante
de la esperanza en opus de conciencia,
para que el cuerpo aguante y la apariencia.
Uno pone el aguante hasta las ganas,
Hasta que no da mas de tanta ausencia
Desflora afiches, rompe nimiedades,
Atraviesa paredes y nirvanas
Sueños, risas, escrúpulos y edades
Calles, fantasmas, puertas, ansiedades,
Y se prepara raudos tes de angustias
Y deglute entre migas informales
sus propias carnes cada vez más mustias.

“Voi che sapete che cosa è l`amore…”

¿Amor será pregunta que pregunta,
dentro de su acendrada maravilla,
por un camino que la niebla adjunta
a otros seres que encarnan nuestra orilla
y van a nuestro lado e interpelan
nuestra aptitud para halagar sus roces?
¿Y serán nuestros párpados que velan,
interrogantes, duelos, raudos goces,
cegueras, mancaduras, lo que exalta
al amor para darnos lo que falta?
Nunca somos completos, no acertamos
a querernos desnudos, sin esquemas,
ebrios de escrúpulos nos disipamos
en alcoholes y humos y problemas.
Caminamos las vidas vacilantes
por asfaltos, veredas, plazas, vamos
sin acertar, para apagar las penas,
en sentar nuestros ánimos errantes
para echar soledades y condenas
de nuestras psicopáticas cadenas

“Voi che sapete che cosa è l`amor…”

Uno pone las ganas, pone el celo
hasta que el cuerpo estalla por amor
y el corazón se vuelve terciopelo
sin sangre, ni premura, ni calor.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Daniel F. Gerhartz)

Voi Che Sapete - Maria Ewing