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miércoles, 29 de febrero de 2012

LUNA Y LAGUNA (Haikú)



La luna en la laguna retratada
y sobre los amantes,
se siente embarazada;
cual faro en la penumbra aborrascada
anclada y entre vientos oscilante.

Amílcar Luis Blanco ("Luna y laguna" por Patricia Azpiazu)

ENCUENTRO



Vivamos sin cesar las maravillas,
de habernos descubierto y encontrado,
de compartir lo íntimo y sagrado,
como cielos que funden sus orillas;

siamesas, hemisféricas, costillas,
en un espacio azul y constelado
y acercan con galáctico cuidado
la unión de sus volúmenes y antillas.

Argamasas de mares y de arcillas,
amnióticas, nutrientes, han donado,
a nuestro amor sus álgidas semillas.

Hoy, una arborescencia se ha gestado,
ha roto las distancias y a hurtadillas
en su fronda nos ha precipitado.

Amílcar Luis Blanco ("Adan y Eva" - Tintoretto)

Levedad (Haikú)



Incendio de la nieve,
leña de la pobreza;
vejez que se hace leve
para la vieja abuela
cuando la niña yergue la cabeza.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Cherubino Alberti)

El trino (Haiku)








Retazo de violín el pajarito;
duerme en su trino
el eslabón de un grito.

Amílcar Luis Blanco (Acuarela)

sábado, 25 de febrero de 2012

MUJER EN LOS ENCAJES DE SU POSE



Tú de llamas emerges, fabulosa,
mujer en los encajes de tu pose;
la roja cabellera sobre el cuerpo,
los hombros y los brazos y los senos
y el torso como curvas del silencio,
los muslos alargados, las rodillas,
los desnudos petardos navegantes,
quietos y navegantes sin embargo,
de un surtidor nacido de la imagen
para la que tu vida dio el instante,
moviéndose en la calma de la pose
a miles de kilómetros por hora,
a miles de kilómetros por pulso,
a tajadas de eternidades sueltas,
a fervientes mareas de preguntas
que ciegan las palabras y rebotan
en lo hermético y yerto del retrato,
el dibujo, la lámina o los ojos
que te llevan  del tiempo a la deriva.-




Amílcar Luis Blanco (Pintura por Angelo Comte de Courten)

viernes, 24 de febrero de 2012

CANTO DE SIRENA




¡Qué canto "Vuelve Sirena"!

Qué canto, mi niña clara.
Qué procedencia de mares
en las ojeras azules
donde circulan las algas
y las corrientes de sales
que enturbian en lo profundo
las nostalgias ancestrales
de los que han perdido el rumbo
al garete, sin fronteras,
en los ruidos, serpentinas,
y festones mundanales.
¡Qué canto tienen las rocas,
las serpenteantes escamas
de ancas amordazadas
y deseos y esperanzas
de andar en son de mujeres
y tienen sus largas piernas,
para siempre maniatadas
y las puertas de sus sexos
celosamente cerradas!
El mar abastece y quiebra
angustias y pedernales
y las olas rompen mustias
en diminutas arenas
el piso que pisa el hombre,
enamorado con furia,
llevándose entre los brazos
esa doncella que tañe
como un badajo de sombra
el corazón de las tardes
y que leve, quizás muerta,
encuentra el calor tardío
de un amor que la recela
y que nada puede darle
porque la larga cadena
que  une a la luz la tiniebla
rompió ya su pasadizo
y se cuajó toda niebla
y le dejó todo el peso
de su irreparable ausencia.



Amílcar Luis Blanco (Pintura de Donato Giancola)



jueves, 23 de febrero de 2012

ALBURA

Explota la mañana y la burbuja blanca
de luz esmerilada cae sobre los cuerpos
y simultáneamente en las miradas,
movimientos y gritos, posturas y paradas;
en árboles, asfaltos, aceras, aceros.

Ese claror nos llama desde adentro
nos gana la mañida plana
y caminamos sustrayéndonos
del viento, de la frescura humana
y dejamos de ser por un momento.

Nos precipitamos casi huyendo
del borrón, desleidos, atizándonos
del escándalo de la albura
y nos acecha el cielo solamente,
la ira del glaucoma y la ceguera.

Amílcar Luis Blanco  (Pintura de Ernest Descals)

miércoles, 22 de febrero de 2012

ECO Y NARCISO


Eco y Narciso calurosamente de la foresta exigen sus favores,
se prodigan, caminan, enamoran sus ojos y a sus blancas mejillas
como a encendidos pétalos dan purpúreos  rubores,
sonríen y hacen leves los juncos y las aguas, las hierbas y  las flores.
Pero un día nefasto las aguas se levantan oscuras y amarillas
y ahogan a Narciso
y, apagado su hechizo,
también Eco, terminante en su tristeza,
languidece, se muere y sólo vibra ilesa,
sobre un montón de huesos, invisible y atroz,
el lamento incorpóreo y eterno de su voz.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de John William Waterhouse, "Eco y Narciso)

lunes, 13 de febrero de 2012

CRECER


Crecer desde la pálida ceniza a la bruñida arcilla de la carne;
erguir desde molicies, bajo la luz y en su descenso lento, la creciente
potencia yugular del músculo y el nervio para que la patencia
de la vigilia tense todavía la visión de lo enhiesto,
de lo  sufriente en vísceras con sangre defendiendo su mortal equilibrio.
Salir de la tristeza desde adentro para acoplar la vida con el cuerpo
y compensar las dudas con los gestos.
Alzar senos y rostro y cuello y brazos.
Poner en vilo el sentimiento,
toda su desnudez, toda su gracia,
aprisionar el celo del aliento
ya convertida en magia.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Annie Louisa Robinson "Swynnerton - mater")

miércoles, 8 de febrero de 2012

FUMÁNDOTE, ESFUMÁNDOTE




Fumándote, esfumándote.
Reclinada y fumando, sobre el piso,
el cerebro olvidado, hecho pájaro anónimo
hacia un vuelo de imposible destino.
Y notas que lo alargan sin medida
En la tarde ceniza evaporándose
Desnuda bajo el humo zigzagueante
Desnuda bajo nieblas y distancias
Desnuda y entregada y progresando
hacia la hueca nada que te hilvana
Las piernas ascendidas al vacío
Hacia el mar de minutos
que danzan en un tiempo detenido.
Ni siquiera esperando,
ni siquiera Soñando,
ni siquiera mintiéndote
o mirándote.
Apenas enlazada desde algas y líquenes de humo
convertida en el agua de una alberca,
en un tropel de gotas que se abren
ciegas aún a la luz que las traspasa.



Amílcar Luis Blanco ("A voluptuous smoke" - Charles Edouard Desmond Delort)



sábado, 4 de febrero de 2012

CONTINUIDAD


Uno no es el espectro proyectado;
el ser imaginario  de la historia
de alguien que parió de su memoria
a otro alguien inactual o ya pasado.

Soy el que fui, me palpo, estoy sentado
pensando este poema en vana gloria
¿Sólo por ello soy, por ésta euforia
de pensar y escribir y haber pensado?

¿No hay acaso algo más que trayectoria,
un irse sin volver, precipitado?
Sólo el silencio gira en ardua noria

al parecer eterno y externado,
fuera de mí, que observo la victoria
del tiempo sobre todo lo creado.



Amílcar Luis Blanco ("Desintegración" Óleo de Salvador Dalí)