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jueves, 30 de enero de 2014

Hay una unción




Hay una unción de lentas azaleas
y baja de sus manos y su esplín la sostiene
desde las cuentas rojas del collar a su tenue rubor.
Nadie que ella quisiera se parezca
se asoma aún al celo de su  sangre.

En ese corto espacio del espejo,
en esa desnudez de sombra y azucena
en que el cuerpo se guarda en ilusión de ausencia
vibra el fulgor, la llama, la aquiescencia,
de la porción de cielo que la esconde.

Amilcar Luis Blanco (Pintura de Wilhelm Gallof )

domingo, 26 de enero de 2014

BESOS






Hay ese unirse labios sobre labios,
apresarse los dígitos, las palmas,
ese hundirnos de cuerpo en nuestras almas.
Ese aguarnos en brasas y resabios.

Trémulos vibran, sucedáneos, sabios,
besos succionadores, volgas, calmas,
ríos de luz y placidez de alarmas;
salivas transformadas en escabios.

Besarnos en lo ebrio de las bocas,
en los cantos de sangres suspendidos,
góndolas blandas para viajes idos,

lenguas de escalofríos, suaves rocas,
y un libarnos las fiebres hechos copas
licuándonos en todos los sentidos.

Amílcar Luis Blanco

martes, 21 de enero de 2014

ACUARELA CAMPESTRE


















Nubes blancas, espinas, filamentos,
por sobre el ondular de las espigas
y el viento.

Avenidas de alfalfas asoleadas
hebras del trigo que se inclinan laxas
y sedadas.

Pero también montañas
tras el valle en que pastan los caballos
evitando cizañas.

Y más allá de pinos un río, una laguna,
y un parto de horizonte
que dará luz y luna.

Amilcar Luis Blanco

lunes, 20 de enero de 2014

ESPERANZA


















Esperanzas de cielos y silencios
donde sólo hay esperas
en vísperas de manos aspirando a otras manos
y encontrando nudosos puños de álgidas penas,
de los que están vencidos y seriales
convertidos en números y letras, ausentes de sí mismos,
pero se intuyen siempre en el ubicuo miedo transparente
cuando la madrugada se acuesta entre las soledades
y les toca los cuerpos con sus tactos lascivos.

Esa añosa esperanza de lo que nunca llega,
de lo que nunca llega y se propaga
como la peste negra o la tuberculosis o el deseo,
el modesto deseo de aquél que nada tiene
y que puebla la tierra como la marabunta
y fastidia al burócrata y al necio y crece sin embargo
como la enredadera al abrigo del muro
o la ardiente lujuria que repta en la intemperie.

¡Ay, la esperanza, valva abierta en el centro de la nada,
walkyria de las guerras de estertores postreros!
Nadie hay que te contenga y de todos desbordas
derramándote líquida y roja como la sangre;
tinta para pinceles que pintan las desgracias
y establecen temores entre los nomeolvides.
Toda esperanza tiene una razón de sueño,
un alarde espectral de la utopía cuando relampaguea
y ese color, el verde, la pradera, alimentando el ansia,
la luz,  lo que se espera de toda primavera.
Uno llora en los márgenes del tiempo.
Uno siempre se enferma de esperanza.

Amilcar Luis Blanco  (Sandro Boticelli "La Primavera")

domingo, 19 de enero de 2014

LA NEUTRALIDAD










Vivir impunes, neutros, desterrados,
en la espalda visible del silencio,
haciendo creer a los otros
que se ha descubierto
la insigne "cuadratura del círculo",
la soledad gestual o de postura
que el ciudadano Hooper
plasma en cada pintura,
añeja y dolorosa como la desesperación,
negra y sin atenuantes,
en los frescos de Goya.

Hacer creer a otros que mejor es callarse
o decir lo que dicen, lo que luce,
lo que no hace encallar todos los dientes
en las marinas tercas, duras, de las desgracias;
únicas escolleras que se ciñen
al dolor de los santos, anónimos, seriales,
que sienten su verdad y la vocalizan o la escriben
hartos de tanta mierda disfrazada,
de tanto hedor podrido, tanta nada,
es, señoras y señores, ser neutro, ser esquivo,
de todo y sobre todo de no haber hecho por nadie
nunca
nada.
El cruzarse de brazos y de manos,
el cinismo
agudo
de Mandala.

Amílcar Luis Blanco (Frida Kahlo - "Autoretrato")

sábado, 11 de enero de 2014

Siento en el ansia




Siento en el ansia este caer de espuelas
a lomos de galopes que son trenes
sobre una sinfonía de vaivenes
en la ciudad confusa de bares y vigüelas                                                                            

De todos modos garras, garras y agarraderas,
meten manos con púas y desfilan andenes
en vértigos de rieles sin sostenes          
y la ansiedad respira en tenues sudaderas.

A trabajar van ansias en sondas o troneras
colgados de maneas los cuerpos son rehenes
Validados en horas gimen, enredaderas

ceñidas a puntuales jornadas y maneras.
Duelen las esperanzas como intrusos badenes
en las tersas carreras seriales jornaleras.

Amilcar Luis Blanco (José Giménez Aranda - A buscar fortuna ¿Dónde irán?-1895, Oleo sobre lienzo)

En la madrugada (Acuarela)


montañas,cielo,paisaje,valla
















En  la madrugada
el cielo y el río
se nutren del alma desnuda
del frío.
La luna morada
retira su ayuda
de la melenuda
copa del sauce
y el líquido cauce
blanco de alborada
eleva relentes
de vapores finos
sobre los pinceles
verdes de los pinos.
Se prolonga el alma
La atmósfera azul
en el agua calma
extiende su tul.

Amilcar Luis Blanco


viernes, 10 de enero de 2014

VACANCIA
























Todo apunta hacia cielos, de mi hacia el sol
Escasamente, lo demás se reparte y se pervierte.
En lo sombrío la luna, en la fuga lo inerte.
Mesa, silla, tazas, restos de migas y de alcohol.

Brazos, manos, cabeza, suben en caracol
y cubren mi apatía, vacancia, muda suerte
y tratan de ascender y darme fuerte
en la indolencia ciega descendida al bemol.

Hay un pulso de música, me advierte
que todo se degrada cual oxidada col.
El mundo en tiempo y nada se convierte.

Aún las horas  mis sienes se beben como atol
y poroso y abierto, marchito en cada muerte
aunque la luz me preste su inefable arrebol.

Amílcar Luis Blanco

viernes, 3 de enero de 2014

AMARNOS EN AUSENCIA.


















Ese amontonamiento de distancias,
caídas desde todas las alturas
en tu cuerpo convergen y en mi cuerpo,
como en arenas lánguidas y oscuras.

Como en arenas, pinceladas negras,
nos hunden en deseos y lascivias,
hendiduras de sombras en pétalos de gozos
de pimpollos latientes y ansiedades anfibias.

Desnudándote estoy entre palabras
Y en los flancos que mueven los suspiros
meten palmas mis blancos y abren  paso
a imaginarios besos y pesos compartidos.

Ahondándonos los dos, íntimamente,
en una confidencia de líneas y de atajos
los cuerpos se amalgaman y se hacen luz de luna
infligiéndose entrambos cosquillas como tajos.

Amarnos en ausencia, componer el dibujo,
la complexión exacta de trazos y colores
y sentirnos heridos, en llamas o entre hielos,
por la pasión transidos, henchidos de temblores.


Amilcar Luis Blanco   (Egon Schiele- "El abrazo")

ESE BESO

























Estar de más, sin duda atribulado
y en el centro frutal de la vergüenza
a ti mujer lo debo. Me has vaciado
de pudor con tu beso y de dispensa.

He caido en tus brazos apretado
por la libido que mi cuerpo tensa.
Y he flotado enseguida por la extensa
llanura de tu cuerpo sosegado.

Ese beso, ese abrazo, congregado
alrededor de toda mi osatura
ha develado toda tu ternura

cubriéndome de luz, pues ha soltado
el grillete de lágrimas, la oscura
sinrazón del que vive esclavizado.


Amilcar Luis Blanco

jueves, 2 de enero de 2014

Año de nacimiento.(Memorias)


polok






Nací en el año de la melancolía;
1947.
El jazz era lento entonces
Y aquí, en Buenos Aires,
alardeaban
las orquestas típicas tangueadoras,
del Marabú, el Tibidabo, el Tabarís,
Troilo y el viento de su bandoneón,
Di Sarli y sus pianazos gravísimos
el discretísimo y puntual Pugliese
y el folletinesco copetinero de danzarines,
quiero decir D`arienzo…
Piazzolla comenzaba a volar
desde el sótano de sí mismo

Entonces la candente guerra se enfriaba
Después de Hiroshima y Nagasaki
La culpa todavía ardía y humeaba.
Estaba en carne viva
Y los que nada decidían estaban melancólicos
porque los rodeaba o la presentían
como la fémina más pretenciosa
a la que le deberían pleitesía sin fin
Entonces la música bajaba suave desde el Norte
Donde los mancos de cuerpo y alma eran unánimes.

Nací entonces como muchos otros,
parido por la culpa y por el miedo,
hijo de un desencuentro,
como fue el de mis padres.
La hipocresía presidía reuniones consulares,
encuentros periodísticos
y las verdades circulaban, envejecidas y sin fuerzas,
en conversaciones de locos.
Pero las radios se desgañitaban
Hablaban para todos, es decir para nadie.
El estallido había silenciado hasta los gritos.

Nací entonces el año siguiente a la esterilización
A la "Waste land" de Eliot.
Cuando hasta las sombras huían de los cuerpos
 para ingresar a las tiendas de modas
o se recluían y repantigaban para leer
complacidas a los literatos épicos o románticos
que las ayudaban a olvidar su tenebrosa condición:
la de estar muertos y seguir conduciendo automóviles
o yendo al cine las tardes de los sábados,
vistiéndose a la moda y sonrientes,
como estrellas de una película de Hollywood.

Amilcar Luis Blanco (Jackson Pollock - "1947 - Full Fathom Five")