Google+ Badge

Google+ Followers

Seguidores

Translate

sábado, 29 de noviembre de 2014

Despidiéndonos


[losamantes_m.jpg]













Dónde estaba la luna, el ronco río,
cuando te vi salir.
Había todavía mediodía
en los pespuntes del ocaso
y vos pugnabas por llorar otro ratito.

Y te ibas en mí de a poco, de a poquito,
quedándote en la despedida
como para que mi adiós te visitara
hasta que el gallo calzase sus espuelas.

Recuerdo el día poblándose de estrellas.
Tus párpados corriéndose en el despliegue de la tarde
para dar paso a la curiosidad de tus ojos
y esas maneras un poco quejumbrosas de estirar los brazos
y de sonreír profundamente inaugurando el blanco
como una ancha canoa de dulzura dispuesta a navegar.

Amilcar Luis Blanco ("Los amantes del amado", pintura de Alda Duarte)

martes, 25 de noviembre de 2014

MEJOR TOREAR CON LA MUJER



Mejor torear con la mujer al paso
de sus piernas abiertas y en cintura
girar ella su torso entre mi altura
y hacerle una verónica y un lazo.-

Hundirnos en  el mismo cimbronazo
compartiendo el envés de la estructura
y en el revés meterle con soltura
junto a su pie mi pie dando esquinazo

que fingir la frialdad de la bravura
frente al toro real, pues el fracaso
raramente hallará en la sepultura

su destino final, su oscuro ocaso;
ruedo será la pista y la figura
alentará la vida en el abrazo.


Amilcar Luis Blanco ( Pintura de Mari Carmen)


lunes, 24 de noviembre de 2014

MADRE DEL AGUA



Madre del agua, madre de claridades.
Si dijera que el agua te nació entre las piernas,
fue parida debajo de tu pubis
y luego derramada creció sola
desde luego sería una pavada
una ocurrencia tonta o depravada.

Como decir que Venus Afrodita
nació desde la espuma la maldita.
Una ocurrencia estúpida, de loco.

Si dijera que un río se desplomó de a poco
en mil escalofríos, en aludes, golpeándote
ijares, nalgas, cuencos y costados
y vos eras la cálida y latiente montaña
con tus  cumbres de hielo y tus picos nevados,
tuteándote en la altura con las nubes, los vientos,
y el sol, tanto magrearte y masajearte, entre otros aspavientos,
y darte fuertes  besos con sus lenguas de fuego
hizo estallar tus nieves y tus hielos convertidos en riego.

Y líquidos y briosos,
torrentosos y todavía fríos
desde tu testa,  cuello,  pechos,
antes bosques silentes y sombríos
bajando por tu vientre a tu cintura,
arracimados lechos,
bajando
por tus hombros y espalda hasta tus ancas
el líquido elemento que poblara tu altura
inundó tus ocultas zonas bajas en su latiente flanco,
desbordó desde dentro la dehesa de tu boca
y humedeció el portal candente y blanco
de la caverna que se abrió en tu roca.-

Si dijera mil cosas, si dijera,
del agua que derriten tus calores de fiera,
gestados en la entraña de tu augusta manera,
en tus gestos de diosa, te pondría
en el descomunal y absurdo compromiso
de compartir las locas impresiones de un loco que pergeña sus manías
y confunde tu cuerpo con diosas y panteras sin permiso.

Amilcar Luis Blanco (Pintura de An He o Hans Amis) 

sábado, 22 de noviembre de 2014

PESADUMBRE





Te dejé junto al mar desnuda y sola,
feliz, mitad arena, mitad lienzo encendido junto al día.
El alba comenzaba y vos tenías
en tu mano atrapada una paloma.

El viento parecía querer morderte, llevarte,
porque tu cuerpo estaba iluminado,
tus turgentes volúmenes hablaban,
detenían las sombras y ensuciaban de dudas el transcurso.

Y mientras me alejaba mis pasos en la arena
parecían llevarse a porciones distantes tu alegría
y de pronto sentí el sendero ágil, el corazón latiente
y esa ciénaga inane de lo absurdo;
la pena de alejarme a otros quehaceres y dejar tu alegría de niña y de paloma.

Amilcar Luis Blanco (Pinturas de Mirta Noemí Camean y Janto Garrucho) 




jueves, 20 de noviembre de 2014

AMAR ES DESPEDIDA



Para amar no hay medida, 
no alcanzan los espacios, 
tampoco el tiempo alcanza
y desde aquél momento de mi vida
que me adentré en la luz que hay en tus ojos
me supe para siempre sin regreso
y comprendí que sólo habría partida.

Es decir  despedida y sólo despedida.
Porque amar es sentir cómo te alejas
y cómo yo también me voy marchando
Soy esa imagen que de pronto dejas
en el espejo en que te estás mirando.

Amar, de esto no hay duda, es despedida,
irnos uno del otro a contramano,
irnos igual que se nos va la vida
al vaciar una copa, al dejar una mano
y al econtrarnos con los ojos húmedos
y al tocarnos los coxis y los húmeros.

Tan terribles mortales todos somos
tan dolientes, tan juncos vulnerables;
tasas a veces y otras veces lomos
y masas emolientes y maleables.
Al amarnos tajeamos los destinos
y  entre dos separamos sin quererlo
el dibujo final de ambos caminos.

Amílcar Luis Blanco  (Pintura de Tomas Rut)

miércoles, 19 de noviembre de 2014

OLVIDO





Hubo una sensación de desperdicio.
Un andamiaje de tristezas subió desde tus ojos
y un escalón hacia bajo tropecé con mis miedos.
No se si fue por eso que me aparte de vos.
Porque las sombras, porque los miedos,
porque los silencios y bla, bla, bla.-

 Pero hubo sí una sensación de desperdicio
parida desde algún alma errante, perdida,
o desde una somnolencia o un sueño sin gollete
como todos los sueños del mundo.
Algo que no se ciñe ni  ajusta a las distancias.
Algo que nunca quiere que te siga o me sigas.

Hubo y hay un misterio en tanto olvido
cayendo sobre tu ya escabrosa o imposible identidad
y por supuesto también sobre mi conmiseración
que otea como un radar en mis noches vacías.
Un vacío, un hueco, una falsa memoria que se marcha
detrás de las campanas y los velos y los vientos cruzados.

Amilcar Luis Blanco (Pintura de Guadalupe Figueroa)

viernes, 14 de noviembre de 2014

LUTO





¿Dónde llevan los agujeros de la nada?
No se detienen nunca y llaman sus abismos
a los cuerpos que se desmontan y desnudan.
Metidos en las horas, los silencios,
en los sitios augustos, en mentiras.
Rudos golpes nos parten las heridas
y nos dejan caer en lo siniestro.

Caemos hechos sombras y sentimos el hielo
en cada yema, sólo piel y alma. La soledad castiga
con su erial invisible, con su arena que hostiga
y nos da bravamente la nariz contra el suelo
y nos hunde y nos niega en lo ancho del miedo.

La coyunda del tiempo asfixia en mar el cuello,
pega sobre el dolor, fulgente yunque.
Y hasta en el vientre deja axial su herrumbre;
el rastro de una nada vertical,  sello ciego.
Luto en nuestro animal por la terca memoria
de aquéllos bien amados y ya muertos.
Ese animal, nosotros, esclavos de la historia.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Remedios Varo)


domingo, 9 de noviembre de 2014

SONETO ERÓTICO





Escalaré tu boca de volcán con mi  boca
Ascenderé a tus besos con mis fluviales besos
y dos cumbres de sangre pondré en  tus senos tiesos
y tierna bajo el pubis se te abrirá una copa.

Caeré sobre tu cuerpo como marea loca,
ondas desesperadas agitarán tus huesos
para que te posea por todos tus accesos
enfebrecido, hambriento; toda sed será poca.

Seré lluvia en tu carne, ola rota en tu roca
y lúbricos aceites y gemidos y excesos
inundarán tu cuerpo y, lánguida, una oca

navegará en la luna de néctar de tu rosa
y temblarán  de pronto sus emplumados pesos
y gozarás tendida, espléndida y briosa.

Amilcar Luis Blanco  (Pintura de Ernest Descals)

sábado, 8 de noviembre de 2014

Serkan Goksecu & Cecilia Garcia Danubiando Budapest Part 2 2011

Juan Martin Carrara & Stefania Colina Budapest Part 1

RUINAS



Esas mamposterías hace años caídas,
argamasas partidas por el medio
y garfios emergiendo junto a pastos hirsutos
dejan ver otros tiempos.
Porque entre medio hay voces
saliendo de gargantas invisibles,
conversaciones y magnéticos rayos
de miradas que se cruzaron alguna vez
y  otras veces partieron.

Entre las ruines ruinas, suciedades, papeles,
zapatos viejos, botellas, indiferentemente,
hay pedazos de almas y corazones rotos,
relojes desvencijados con sus tripas de cuerdas hacia fuera
de los que parten caravanas sobre vastos desiertos
y enormes cuajarones de silencios que detienen el viento.
Hay radios transmitiendo desde un pasado de domésticas rutinas
y pasos y palmadas y sonrisas y manos en el aire y contoneos.
Tangos que se bailaron en silencio
y besos olvidados de hombres y mujeres
que alguna vez se amaron amparados en arcos y dinteles,
en zaguanes y cuartos y emparrados
bajo cielos abiertos.
Ofensas que todavía arden aunque estén engastadas en cenizas.

En esas ruinas cuando llueve todavía se levantan las vidas,
en formas de atmósferas sobre cementos
como lavas que se beben los cielos
para calmar sus fuegos.
Y levantan en humos y vapores cuellos, brazos y manos
y cabezas y hombros y torsos de manera
que si miramos hondo y sostenido al cabo los espectros
engendran poblaciones de familias paridas
por ese ser que somos y seguiremos siendo
aunque dejemos ruinas, aunque dejemos sombras y esperpentos.

Amílcar Luis Blanco (Fotografía de ruinas en Villa Epecuen, Provincia de Buenos Aires, Argentina)

viernes, 7 de noviembre de 2014

AQUELLA VIDA DE NIÑO




Aquélla vida de niño me tomaba de la mano;
y otra mano tirando de mi mano  llevaba
 todo el color del aire el sabor del jazmín
y del agua lejana.

Las nubes eran carricoches o fantasmas,
largas barbas de viejos, mares en lontananza
y fachadas cual rostros de ojeras oxidadas.
 Las cañas, lanzas que los  indios dejaron olvidadas.

El viento algunos días mecía su iracundia
en las ásperas hojas de la higuera.
Subidos a sus ramas bebíamos el verde
y guardábamos zarpas de puma en la pradera.

Había un acicate de cuellos transpirados,
Tarzán, Jim de la selva o la pantera rubia,
sobre ese pasto rucio, sobre esa tierra roja,
entre higueras y sauces, eucaliptos y álamos.

¡Qué infancia tan distante y tan cercana!
¡Qué sorpresa desnuda la del tiempo
que pasa como un río transparente
llevándose las vidas como si fueran hojas! 

Amílcar Luis Blanco ("Niños jugando", lienzo de Cecilia Hewstone)

martes, 4 de noviembre de 2014

MUJER PANTERA




Me pareces inmersa en selvas y  ciudades,
en  cláxones y  sendas y ráfagas azules,
cruzándote en silencio entre los abedules
mientras la altura guarda sus ebrias claridades.

Se te ondean las faldas hacia tus dos mitades
en bares, galerías, floras, faunas y tules.
Andas toda pantera; razón para que ondules
y desde las vidrieras te admiren las bondades.

Tus talones inspiran elásticas lealtades
y lúbricas goteras para que las coagules,
sigilosa, alejándote de obvias obscenidades

que a tu paso dedican desde cien mil edades
los faunos en alzada por ver que los tripules
y ninfa,  hecha pantera, al fin los manipules.

Amílcar Luis Blanco (Dibujo para historieta de Milos Manara)



Foto de Shara Thinkoo

domingo, 2 de noviembre de 2014

Paco Rabal - La Cogida y la Muerte (Federico Garcia Lorca) (VintageMusic...

Lola Flores y Celia Cruz "Burundanga" en Sabor a Lolas

LA SOLEDAD





Hay en la soledad tanto murmullo,
 ciegos  ruidos y gritos condensados que a veces
siento que una esperanza la desborda con creces.
Quizá en la soledad prime el orgullo.

Algo así, porque altiva de algo suyo,
que le viene del vientre y aun de pútridas heces,
transforma en libertad arduos reveses
que envía lo siniestro de su negro capullo.

El café taciturno, somnoliento cocuyo,
en humos de añoranza destella y los  arneses
de la sombra levanta. Me escabullo

y salgo al aire a elucubrar sandeces,
proyectos, ilusiones, que vagamente intuyo
y pueblo mi horizonte de nuevos entremeses.

Amilcar Luis Blanco  ("Soledad al vuelo" pintura de Juan Manuel Carrasco)