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viernes, 30 de octubre de 2015

UN CUADRO DEL AMOR




Espacio, lasitud, angustia atemperada.
En la robe miel y ambar se refugia y destella
una mujer de ojos sustanciados de estrella.
Blanco claror desnuda un seno a la mirada.
de esa mujer teniendo en su palma apresado
el otro seno ebúrneo bajo tela mullida.
Sobre un diván y junto al perro bien amado
posa en alerta y  siente esa  fe sin medida
que apoya la cabeza en su muslo y la cuida.
Hay miedo en esos ojos y también mucha vida.
Esperanza en los labios, quieto volar perplejo.
Angustia parpadeando en un fugaz reflejo.
Y un amor que se vierte frugal y compasivo
habitando en el sepia de la luz y en el dejo
de olvidada lascivia trazada en gesto esquivo.
Un gesto de ternura artesanal y vivo.

Cortinados y fundas, telas, diván, calladas,
cosas  de un par destino entre su hombre y ella
templaron tibias rosas de amor en sus miradas.
Él la plasma en la tela y en cautas pinceladas
le vierte los colores donde su ser destella.
Y le desnuda el alma sobre el cuerpo y la sella.
La viste de apariencia sin fin y sin muralla.
La dota de sentido y en su magma la encalla
como una nave humana llegando a la bahía
donde la soledad sin mar se le hace lago
para al fin refugiarla en la quieta alegría
e infundirle la calma que borra todo estrago.


Hubo una vez en que ellos mirándose dijeron,
después que caminaron, cuando se despidieron:
"Hemos creado un ángel y crecerá sin pausa.
Nos quitará de a poco la soltura y el viento,
lucharán nuestros cuerpos, perderán el aliento
en la hoguera nacida sin aparente causa.
Pero en su siempre el tiempo moverá su talante
y el audaz firmamento que la hermosura hoy tiene
e irradia de nosotros y en amor nos contiene
se irá de nuestras vidas cual la recia Atalante,
ágil como en la caza ayudando a Artemisa
se irá de nuestros cuerpos como se va la brisa"
Y entonces los pinceles en la tela insumisa
dibujaron la imagen, el volumen, la gloria
y dejaron plasmada para siempre la historia.

Amilcar Luis Blanco ( Obra pictórica de Lucian Freud)

martes, 27 de octubre de 2015

TU SONRISA


13_mujer_sonriendo

Viene desde tu angustia
 tu sonrisa. Desde tu pena cruel.
Del campo de desgracia
hasta la blanca gracia.

Hay un dolor de amor.
Cae desde tu sonrisa;
una azucena abierta
defiende la alegría.

Desafía el invierno.
Parte la desazón
como una fruta
cascada y seca.

La blanca cerrazón
de verticales teclas;
alza su fortaleza
contra la impar tristeza.

Y me produce  júbilo.
Ilumina. Es alba de la fe.
Porque sonríe el instinto
Y nos ama y comprende.

Amilcar Luis Blanco  ("Mujer sonriendo" por Lucian Freud, pintura ejecutada con la técnica del empaste)

sábado, 24 de octubre de 2015

JAZZ AND "DREAMS TO REMENBER" (Dedicado a Louis Armstrong y Ella Fitzgerald)



Ellos fabricaron el rigor de la música,
el sexo de la música.
Un reloj de tambores en medio de la nada,
un soplo de metales en la noche,
toda una plata pura para el viento,
toda una pura plata.

Oigo cantar gargantas en el cielo,
oigo cantar gargantas y se anegan
de saliva, de lágrimas, en un río Missouri
cayéndose en el filo de la tarde,
entre la ardiente piedra de los soles
sobre sangres de lavas y pálidos metales,
lacerantes alcoholes
y voces de aguas lentas golpeando las orillas.

Y otras veces los cielos dan sus voces de cielos.
Y otras veces las aguas dan sus voces de aguas.
Y otras veces las noches en vibratos de sombras;
claridades de lunas quebrantan las tinieblas,
empedrando a chasquidos de Satchmo las calzadas
y delgados y suaves los altísimos timbres de la Ella Fitzgerald
ganándole estatura a las estrellas
dan sus notas de sueños de esos "dreams to remenber".
Los altísimos timbres que se marchan y nos dejan a solas.

A solas siento el son y mientras suena
finge una eternidad  antes jamas hollada;
una orilla infinita  abriéndose a nosotros
y vuelve a cada tramo en olas densas, hondas, del contrabajo,
sosteniendo la voz de la Fitzgerald suave, nítida y suave,
hermana de la voz de la trompeta, contagiada de Satchmo,
de lunas y distancias y grave amor de Satchmo
y de Ella Fitzgerald y de Ella, 
para siempre en sus voces,
para siempre.

Amilcar Luis Blanco


martes, 20 de octubre de 2015

JUEGO DE NAIPES




Sentados a la mesa,
cartas comen palabras,
silencios comen naipes y palabras.
Comen palabras cartas sobre mesas.

Ellos en sus cabezas calculando.
Las manos sosteniendo los cartones.
Las manos y los ojos sin palabras.
Las bocas sin palabras.

El aire lleno de pulmón y humo
y de noche sin sueño y madrugada.
Una yema de sal en cada dedo.
El alba en la ronquera de los gallos.

Almas de sueños hechos ansiedades
Manos y ojos,  números y letras,
tréboles y diamantes y figuras.
Fracasos, triunfos,  rostros invisibles.

Amílcar Luis Blanco ("Los jugadores de cartas", oleo sobre tela de Paul Cézzane)


sábado, 17 de octubre de 2015

LAS SIERPES



En el ocaso de la espalda fría
caen la tristeza y la melancolía.
Caen juntas, por detrás, se necesitan.
Y siempre entre silencios. Nunca gritan.

Sierpes de una especial naturaleza.
En la mano se apoyan las cabezas
y en los brazos, sus cuerpos extendidos,
serpean sus fatídicos sentidos. 

En párpados cerrados de quienquiera se duela
ellas anidan, guardan la ponzoñosa muela.
En tardes neblinosas despiertan  sus anhelos
y en lágrimas condensan el vapor de sus cielos.

Amilcar Luis Blanco ("Una joven mujer" oleo sobre tela por Henry Matisse)

jueves, 15 de octubre de 2015

ALTRI TEMPI




Estuvo el tiempo; ese geronte
que parece un muchacho.
Y arrastró sin piedad y poco a poco,
tomándoles las manos y los besos,
la terquedad absurda de los sueños
desde el limpio arsenal de las palabras
las domesticidades tan pequeñas
de las que ella y vos eran los dueños.

Estuvieron y ardían y zumbaban
como abejas jocundas junto al polen
que dan las primaveras de la vida.
Alrededor del lirio y la amapola
y de los lagos que desnudan cielos
y de los cielos que desnudan lagos
de ventanas adentro en los encuentros
mareándose de soles en las sombras.

Pero ahora está el tiempo y sólo el tiempo,
este geronte haciéndose el muchacho.
Los ha llevado a la estación de otoño
su tren entre alacenas y distancias.
Les ha hurtado sanguíneos cascabeles
de los hombros, las manos y los labios
y ha mutado en rescoldos las hogueras
que brillaban al fondo de sus ojos.

En realidad el tiempo es, ¿cuántos tiempos?
Días, horas, minutos y segundos,
torrenciales, mordiéndonos las vidas,
deglutiendo materias que se inmolan;
seres que habiendo sido todavía
siguen siendo en las casas, en los parques,
siguen significando ya hechos sentimientos
y caen entre los brazos de infinitos muchachos.

Amilcar Luis Blanco  (Pintura encontrada en una vivienda en Munich de autor desconocido)

lunes, 12 de octubre de 2015

MI SOLEDAD





Saco a veces a mi soledad de mi vida
como a una bailarina al margen de la pista
porque no me sigue el paso.

Ella se queda muda entonces.
Muda y desconcertada.
Y se observa los pies y hasta solloza.

Sabe que buscaré otra compañía
y habré de reemplazarla
y no serán sus pies y no será su paso.

Sabe también, por eso me sonríe,
que volveré a su mano y su cintura
para bailar los dos la última pieza.

Amilcar Luis Blanco  (Obra pictórica de José Linares Molina)

viernes, 9 de octubre de 2015

METAMORFOSIS





Para crecer, para cambiar, me llevo,
en soledad conmigo, las miradas;
millones de retinas engolfadas
en los lagos de tiempos donde abrevo.

Zaherido por miradas sin sosiego
desde mi cuna y hasta mis zancadas
huyo de sus fatídicas espadas
y sin cesar de todas me repliego.

Y muto de gusano a mariposa,
a pájaro y a flor y si es preciso
en cada poro me deshumanizo.

Oculto el río en que mi ser reposa;
sangre, savia.Mi cuerpo se desposa
de su apariencia en ciernes, de su hechizo.


(Amílcar Luis Blanco "El ramo de ojos" de Hannah Hoch)

jueves, 8 de octubre de 2015

LOS ÁNGELES




        En el ápice justo de la gracia,
     ahuyentando los duelos y las sombras,
      cuando mi fe de niño despuntaba,
       estaban los ángeles.

El otro día, durmiéndome, 
la cabeza en la almohada,
desperté de pronto y vi un ángel
que estaba de cuclillas sobre mi.

¿Velaba mi sueño, me veía soñar
o lo sorprendí saliéndose de su maraña
al borde de mi vigilia?

Desde entonces
miro fuertemente a mi alrededor para no verlo
y ya no creo en su aparición
ni en general en los ángeles.

Amílcar Luis Blanco (Pinturas de Steven Daluz)

steven

lunes, 5 de octubre de 2015

ROMANCE DEL NIÑO QUE VIENE




Rotundo son del que sueña
de la noche a la alborada
con el cuerpo de su dueña.
Vientre redondo. Avanzada
del batir acompasado
sobre el tambor fecundado.

Pulso latiente en el cuero
de una vida que se anuncia
saliéndose del venero
que lo contiene y pronuncia.
Palmas suaves sobre el vientre.
Ritmo para que se centre.

El hijo tendrá su almohada.
Tendrá su pezón velero
Navegará en la mirada
de su madre. En el señero
faro de la madrugada.
Rotundo son del que sueña
con el fruto de su dueña.

Manos habrá sobre el parche
de la áurea piel dibujadas
alentándolo a que marche.
Llantinas entrecortadas,
suspiros inaugurales.
Las horas se harán pañales,
desvelos, mimos y alzadas.

El niño que viene tiene
risas para la tristeza.
Si tu abrazo le sostiene
 este hoy que tan poco pesa
después habrá un hombre pleno
de los pies a la cabeza.

Amílcar Luis Blanco ("No estés triste charrita embarazada", oleo sobre tela de Tomás Yong Wong) 

viernes, 2 de octubre de 2015

MAL DE OJOS


Pintura: Exorcismo sobre ojos danzarines. Año 1998

Todo se vuelve cielo entre nosotros
si elegimos mirarnos.
Un escozor de ojos.
Mal de ojos.

Un escozor de cielo.
Mal de cielo.
De vientos y fragmentos
de sombras y tormentas
escasamente digeribles.

Y que vengan las cruces a distancia
para poder tratarnos de esta ingesta
insalubre de ojos y miradas.

Amilcar Luis Blanco ("Exorcismo sobre ojos danzarines" oleo de Mario Fernicola)