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jueves, 31 de marzo de 2016

LA PREGUNTA (A propósito del atentado en Bruselas)

El mundo comenzando en el arco del cuerpo,
a cientos de miles o millones
de nacimientos por minuto,
en el portal augusto de una mujer cualquiera;
en su cáliz de trémulos latidos,
donde la sangre viva
se prodiga
 crece y se multiplica,
y, transformada en invertida copa,

nos habla,
nos inquiere,
nos pregunta.

El mundo comenzando allí,
en el vértigo vértice de lo humano
con la fuerza del lirio o de la rosa,
con vibratos de fuego
como llamas en  brisas;
 los flamígeros gestos de la carne
en las areolas suaves,

de los pezones en silencio,
en cordones y  anillos,
en medio y desde el centro de todavía nadas

para ellas, todas quejido y llanto,
alumbran las criaturas.

Y el alma de sus llantos nos pregunta.

Y las manos en jarras de  madres expectantes,
 corazones en jarras,

golpeándolas de adentro,
 despejándoles  angustias,
 luchando contra el miedo

les arden en  preguntas.
Y son las primerizas parturientas
las mujeres doliéndonos por siempre,

saliéndose de sí, llegando a madres
las que producen los llantos de la especie,
las risas de la especie,
las vidas de la especie,
el mundo comenzando,

las que junto a sus hijos nos preguntan.

Entonces, ¿ cómo se puede, contra ellas, 
contra todos los hijos de la especie,
corromper tanta magia,
las llantinas agudas de las inaugurales esperanzas
que la matriz doliente de la carne produce
y que somos nosotros
queriéndonos?
¿Cómo puede matarse a seres inocentes 
y dejar aleteando campanas entre sombras?

¿Es que somos acaso tan anónimos
para nosotros mismos?
¿No somos prójimos de prójimos en el Corán, 
en antiguos y nuevos testamentos?
¿O aquel viejo atavismo,
sacrificar corderos,
vuelve sobre nosotros
para sentirnos dioses y elevarnos
ligeros como el humo sobre nuestras cenizas?

Amilcar Luis Blanco

jueves, 24 de marzo de 2016

FRANZ JOSEPH HAYDN.- Concierto para violonchelo Hob. VIIb Nº 2

MUJER GOLPEADA




ALINA MAKSIMENKO, LADY:


Ellos vienen a echar la luz y fama,
la fama triste y agresiva de una hombría
malentendida destructiva y sombría,
totalitaria.

Apenas construida,
a penas realizada,
a medias dibujada,
diluyéndote,
aristócrata o pobre da lo mismo,
mujer golpeada.

Cayéndote,
cayéndote porque te caen,
porque te callan duramente
los pinceles de ojos y manos
de la hombría,
malentendida,
destructiva,
sombría.

Esa combinación de luz y fama
que totaliza el credo,
la creencia torpe y sucia,
dibujando silencios en el cuerpo, 
vacíos en la carne y en la sangre,
cayéndose,
callándonos a todos.

Amilcar Luis Blanco  ("Lady", pintura de Alina Maksimenko)

OCASO CON CHELO





♥ Isabelle Bryer http://isabellebryer.typepad.com:



Por fín dándole cielo a la tristeza,
dándole peces y agua a las macetas
vestida de un ocaso, de un vibrato,
pudoroso,
luciendo santidades en la frente,
metida en la paciencia del jardín y el ocaso.

Por fin tus manos pulsan las cuerdas transparentes,
las invisibles cuerdas de la cóncava tarde
en donde el alma móvil del tiempo
produce voces ocres, voces roncas.


Oscuramente grave vibra el chelo,
un pulmón consternado.
Una góndola a veces
o la bodega ronca
de motores echando sus vapores,
saliendo por sus chimeneas.

Y gravemente oscuro
su vibrato de alma
humanamente llora,
bien humano,
su llanto monocorde
y disonante.

El chelo es ese torso,
es ese vientre,
esa caverna oscura y adventicia
que pasa por tus manos,
el cielo escurridizo
y el agua con los peces
que apagan luz a pleno
y encienden la penumbra.

Amilcar Luis Blanco  (Pintura de Isabelle Bryer)

lunes, 14 de marzo de 2016

DURA VIGILIA



Las manos transparentes de la aurora
transformaron en pájaros las sombras
y extendieron escualidas alfombras
en el delirio insomne de la hora.

Ojos de insomnio abrieron a deshora
esa vigilia de hábitos que nombras
donde  vives los ritos y te escombras
entre prisas y rictus desbordando tu ahora.

Pasás  segundos de  desvelo urgentes,
sufrís, deseas, pensás, tendido sobre fuego.
Vuelan y vibran en tu cielo erinias.

Ya no hay alivio de alas transparentes,
ni hacia tu frente almohadas de sosiego,
coronas de ángel para que te ciñas.

Amilcar Luis Blanco ("Insomnio/Insomnia", carboncillo sobre papel tonal de Vladimir Leleiva)

miércoles, 9 de marzo de 2016

CANDOMBE DE MONSERRAT




Antigüa locura negra
suena en las noches de la ciudad
en parches de piel de cobre
que bate el pobre
por Monserrat.

La luna pinta su risa
sobre los charcos del arrabal
y tizna con luz y tiza
las caras tiznes
que ve bailar.

En patios de conventillos,
en palomares de humanidad 
lo triste y gris y sin brillos
pierde de pronto su opacidad.

Y la blancura mientras menean
sueltos los cuerpos tanta orfandad
se enseñorea, 
tiñe lo turbio
del sufrimiento;
su oscuridad.

Amilcar Luis Blanco ("Candombe con vedette", oleo sobre lienzo de Malva Rodriguez)

sábado, 5 de marzo de 2016

LA BELLA DURMIENTE



Mujer cuando te duermes quiero seguir velando
para ver aquietadas tus aguas amarillas
y las luces y sombras que enciendes. Tus orillas
suspenden la vigilia si te estoy contemplando.

Tus párpados son alas cerradas reposando
y en tus labios relajan oscuras manecillas
relojes  atrasándose en lentas maravillas
porque te relojean y están acariciando.

Tus piernas y tus brazos se sueltan sin concierto
en nalgas, muslos, grupa y pantorrillas
y tus ebúrneos senos y tu estrecha cintura

duermen como se duermen las dunas del desierto
cuando los vientos le anclan sus cascos y sus quillas
por fin dándose amantes a la sensual postura. 

Amilcar Luis Blanco  ("Trópico", oleo sobre tela de Fabio Hurtado)                                                                                                                                   

jueves, 3 de marzo de 2016

EL BARCO




Mais, vrai, j'ai trop pleuré ! Les Aubes sont navrantes. 
Toute lune est atroce et tout soleil amer : 
L'âcre amour m'a gonflé de torpeurs enivrantes. 
Ô que ma quille éclate ! Ô que j'aille à la mer ! 


¡En fin, mucho he llorado! Las albas son angustiantes
Toda luna es atroz y todo sol amargo.
El acre amor me ha inflado de torpezas enervantes
¡Qué mi quilla reviente! ¡Qué me pierda en el mar!

(Arthur Rimbaud, de su poema "Le bateau ivre" en traducción de A.L.Blanco)


Anoche dormí como un barco silencioso
anclado en la espesura de un recordar ansioso.
Tal vez hubo una nube y dejó caer su sombra
o su agua de vigilia en un agua de alfombra
porque todo se hacía sentir en su andamiaje
la vida andaba en vilo de su propio cordaje.

Pudo no ser la noche la que detuvo mi alma,
sus bordas de ilusiones de acero en la gris calma,
ni el mar denso implantando su poder sobre el casco
el que dejó que el áncora cayera en tanto fiasco
o vientos encontrados emparejando fuerzas
los que pararon horas en las olas inmersas.

Lo cierto es que detuvo su marcha la vigilia
y anduve  de babor a estribor y en familia
marinero y borracho viviendo mil escenas
con gentes que venían de todas mis cadenas
y de todas mis muertes; pasiones archivadas
de proa a popa ausencias, entremeses y espadas.

Anoche fui ese barco mareador de mareas
y hasta estuve con ojos de náufrago, entre breas,
mirándome de fuera de mi impostura y credo.
Nadando agonizante   al garete del miedo.
En la misma deriva de corrientes absurdas,
borracho y marinero,  huérfano de mis curdas.

Amílcar Luis Blanco(Pintura al oleo de Silvio Zatti)

martes, 1 de marzo de 2016

MUJER VIOLÍN





Ella tocaba el violín con su sonrisa,
tocaba a toda alma, a toda prisa.
Su corazón volaba en una barca breve
hecha de labios tenues y leve sal aleve.

El resplandor en rictus del misterio
bruñía sus mejillas cuando el arco rozaba
con su tripa las cuerdas y después estallaba
en gemidos y sombras lo tristemente serio.

El alma del violín entre sus manos
y un ancla de razón en los arcanos
gravitaban en lento magnetismo
llantos en catarata hacia el abismo.

¿Por qué en ese momento de sus manos huía
también el corazón de la montaña
como si algún atlante soportara en su hombría
todo el peso del tiempo en breve melodía?

Amílcar Luis Blanco ("Hada Elfa tocando el violín en el bosque")