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martes, 26 de abril de 2016

ECOS





Algo quedó por siempre 
de nosotros
temblando en los espejos.

Algo detrás de lo que hicimos
con ternura o desprecio
arrebujado en las volutas del olvido.

Un huella fugaz que se deshizo
en tanto aire superior al fuego
en ínclitas palabras.

Por fin un viento despegará mis sombras,
las sacará en raíz de mis zapatos
y me hará transparente en pleno día.

La cornucopia colosal del tiempo
embiste en sus cimientos la estructura
de lo que es pero en el fondo hay ecos.

Amílcar Luis Blanco ("Viaje a la inocencia", oleo sobre tela y collage por Melina Litauer)

sábado, 23 de abril de 2016

LA BAHIA DE GUANABARA






Aquí,
en esta enorme cuenca de agua,
de luz, difuminada por la bruma,
donde hoy los guardacostas
cumplen el tedio de su vigilancia,
los duros portugueses de aventuras
iniciaron el numen de la urbe rugiente.

Inauguraron el destino de sus sueños
quebrando las rutinas de las tribus,
sin alcoholes ni hogazas,
que caminaban entre floras vírgenes
y escuchaban los trinos y gorjeos,
en mitad del silencio, de los pájaros.

Tuvieron que abolir a los piratas,
arribados de Francia.
Sumar ojos y manos a otros ojos y manos
de nativos y negros africanos
y escuchar entre soles como infiernos
el lenguaje de un mar de extensa calma.

Aquí, en esta bahía,
de azul y guanabara
y mar de escaso viento,
forma de pirotecnia y de banana,
vega de océano
y de palo mayor y de mañana
que albergara a los reyes portugueses
y después a un imperio
cuando el corso en Lisboa sentó reales.

Aquí María Racimo y Pedro Lanza
y el estupor intacto en cada ojo
y el corazón saltando como un sapo
y el lagarto veloz sobre la piedra
y el cielo sólo luz y niebla y agua.

Aquí, en esta bahía
de Guanabara y esplendente día,
navega todavía la esperanza,
el ganarse los sueños, la templanza
del rampante sentido de arduas razas
que mezclaron las sangres y los duendes
junto al cóncavo espejo bajo el cielo
que da ese mar fondeado por sus almas.



Amilcar Luis Blanco

jueves, 21 de abril de 2016

Angra dos reis y su Ilha grande






El tiempo cae alrededor del agua
y el alma canta en el solar del día.
La piedra gris recibe dura y fría
los golpes de las olas en su fragua.

Una corriente agraz, procaz y umbría
contra espumas bordándole su enagua
socava entre las grietas la sombría
oscilación del mar cuando desagua.

Líquida aguamarina y el velero
en tenue brisa y a motor avanza.
Vamos sobre el vaivén del mar entero.

Sentimos piel y sal, vahos de danza;
la fuerza visceral del marinero
que escribe en su bitácora esperanza.

Amílcar Luis Blanco 

lunes, 4 de abril de 2016

ANIBAL TROILO - FRANCISCO FIORENTINO - BARRIO DE TANGO

HUIDA










Miro morir
y enciendo mi apatía,
esa que se acelera con el tiempo,
la que duele y pregunta
y filosofa.

Lo que somos sin ser,
la despedida.
Ese vacío adiós flamea
siempre detrás.

Estelas atravesadas
por el aire infatuado
de la nada en espumas
sobre seguras aguas.

Manos aferrándose a otras
ya desaparecidas
en el acto de asirlas
y rostros como máscaras enhiestas;
hojas de abril llevadas por el viento.

Ecos de nuestros ecos
van quedando deshechos.
Lo que somos sin ser.
Constante huida.
Escape desde siempre y para siempre.

Amilcar Luis Blanco ("El falso espejo", oleo sobre lienzo de René Magritte)

domingo, 3 de abril de 2016

LLUVIA DE HOMBRES (GOLCONDA)







Muchos saben, lo sé,
que llueven hombres,
tiesos y en largas gotas.
Llueven como delirios,
no se agotan.

Asombrado mi ver
tras la ventana
los contempla caer.
Son filos blandos
y al caer
parecen hojas de puñales.

Hay en ellos aceros diluidos,
olvidados.
Son los que fueron y serán.
Espectros que se miran
con los ojos del alma.

Hay un extraño deja vu
en estas sombras tiesas,
verticales
y este llanto transparente,
esta lluvia seca,
carece de retorno.

Amílcar Luis Blanco ("Golconda", oleo sobre tela de Rene Magritte)