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viernes, 29 de julio de 2016

PRENSA GRÁFICA

La semana del mundo.






Día del mundo.
Efervescente hormiga literaria
en sus tintas de letras,
fotografías,
infografías coloridas
y títulos catástrofes
múltiples,
multiplicadas
quebrando los precarios equilibrios
de este sernos humanos.

Ese voraz sopor
abre los ojos
o los cierra
de manera total y traicionera
hacia el numen
cordial de lo que pasa.
Nos deshace la inercia 
necesaria
para pensarnos.

Su poder nos traspasa.
Nos hechiza
como el susurro sensual
que en las orejas eréctiles de Ulises
puso el aliento perfumado de Circe.
Duelen tantas fronteras de palabras,
Tantas vaguedades
anónimas,
bursátiles,
indiciarias.

Cada mañana inaugural
sería ideal
elegir quienes podemos ser,
quienes seremos,
sin las sentinas desalentadoras
del miedo propagado
por ese monstruo polivalente.
escrito con la tinta
sedicente
de nuestra propia sangre.

Amilcar Luis Blanco

miércoles, 27 de julio de 2016

ESPALDA

Mujer sentada de espaldas

Desdeñosa, hierática, volviste
rostro, senos, vientre, pelvis, muslos
a la pared.
Y de mudez tu espalda compungiste
en sollozos,
Lloraste dentro de mí.
Quien hubiera  querido oírte
habría apoyado sus ojos
callándose
en tu espalda.

Quien hubiera querido oírte
habría lastimado sus hombros
en el membrudo silencio
que  ofrecías.
Ese duelo elocuente
de callar y mostrarse
convertido en abismo,
En  muralla de sombra.
En escollo de roca transparente.

Probé encender mi olvido
en tu silencio
mientras miraba tu espalda
pero me faltó yesca
para raspar el fósforo
de mi vulgar deseo
mojado en el torrente
de la vertiginosa indiferencia
que amaneció total
desde la oscuridad de tu tristeza.


Amilcar Luis Blanco ("Mujer sentada de espaldas", oleo sobre lienzo de Elisa Rodríquez González)

domingo, 24 de julio de 2016

NOSTALGIA





Sos una llama en mí que no se apaga
y bailotea entre sombras y baila así conmigo
y hace crecer mis manos en oferente abrigo.
Al alejarnos siempre tu presencia me embriaga.

Ardida en mis ocasos como la Venus maga.
El hendido horizonte cierra en vos su postigo
pero tu fuego queda sobre un mar enemigo.
Me habita y me corroe y me pesa y me traga.

Amiga en varias lunas y en áridos desiertos
donde los libros hablan extinguidos lenguajes.
Solos los dos estamos los ojos muy abiertos.

Cautivos de un amor sin tactos ni tatuajes.
Amor de afinidades mentales y conciertos
de metáforas, versos y arcanos maridajes.

Amílcar Luis Blanco (Oleo sobre lienzo de Vladimir Volegov)

miércoles, 20 de julio de 2016

Cuando llueve






Brota de mi extrañarte cuando llueve.
Parece que la nada 
preguntara en los extremos de la luz
por tu imagen.

Porque hay nada en el todo,
como siempre,
pero cuando llueve se desnuda.
Su voluntad emerge,
muestra brazos y manos.

Abre las bocas de tormenta
reciamente y pregunta
por el escaso lirio de tu risa
y escurre mi corazón con augurios
irrealizables.

Cuando menudea el aguacero
tu ausencia parece acercarse
convertida en torbellinos
y el horizonte cierra sus comarcas
y no tolera un mínimo de olvido.

Amilcar Luis Blanco  (Obra pictórica de Jeff Rowland)

sábado, 16 de julio de 2016

ENCONTRARTE




En los sitios azules
donde el mar se agiganta
allí quisiera encontrarte
siempre.
En la pupila degastada
de tanto mirar
sin resultado.
En la lágrima hecha mar.
En lo trinitario de la duda.
En las cavernas de los secretos.
En el titilar de las lámparas
de los arrabales
cuando los vientos de la noche
arrecian
sacudiéndolas.
En todo lo demás
sé que te proyectas
a distancias siderales.
Después de la paloma y antes del niño
que la sostiene en el amor de sus manos
juntas
quisiera reencontrarte
en el silencio álgido de las rosas.

Amilcar Luis Blanco ("Niña con paloma", pintura de Pablo Picasso)

sábado, 9 de julio de 2016

EL GUSANO




Estoy hecho de melancolías
y estiercol.
Encuentro cada tarde
una costumbre aviesa
para meterme.

Un agujero oxidado
en el que todavía
convertido en gusano
miro como un hombre.

Finjo jugar
con el estiercol del pasado.
No soy yo. Es el gusano,
retorciéndose.

La poca luz en mucha sombra
me engolfa.
He caido en el vertedero
de una lluvia cualquiera.

Amílcar Luis Blanco ("Danza al sol", oleo sobre tela por Diego Rivera)

Los responsables






¿Quiénes  no saben nada
y mimetizan el hartazgo,
encuentran sin saber,
nos duermen en  preguntas
como sobre hamacas de circos ambulantes,
de selvas ambulantes,
y nos suman a gentíos insomnes que han pasado
y pasan para siempre debajo de los puentes?

¿Acaso se hacen responsables?
¿Se responsabilizan por el miedo,
por la niebla y el frío,
por el hambre de mundo
que nos lleva en andas?

Ellos naturalizan las miserias.

El político estéril.
El cura que viola brujas en la bruma.
El negociante avieso
cuando prepara sólido su estiercol
para que nos revolquemos en sus fiestas
y después de la ingesta y el bostezo
sumemos nuestro aliento
hacia el postrer sopor en las mañanas.

Ellos,
¿se responsabilizan?

Y qué decir de los dueños 
de los medios audiovisuales
que metamorfosean
desde portales gráficos y plasmas
de altísimas definiciones
nuestros acongojados cerebros,
nuestros acojonados cerebros,
nuestras mochilas de muerte incesante,
de desgracias imparables,
nuestros holocaustos de miserias sin fin.

Esos ladrones responsables
escalan posiciones en los pisos más altos,
impávidos contemplan soles turbios
en el acontecer de las pantallas
de sus computadores neutrófilos.

Indican con sus dedos y gestos reticentes
los destinos de miles de millones
de billetes impresos mezclados con tristezas,
mezclados con terrores y estómagos vacíos,
mezclados con las muertes y miserias
que en sus manos se truecan y en sus vidas
en lentos agujeros de silencios,
en lentos agujeros sin sentido,
y nos dejan boyantes de sentido,
sin brújulas, bitácoras, sin norte. 

Náufragos de las horas más aciagas
nosotros los estamos padeciendo.

No es hora entonces de que se vayan todos
los altos responsables de hacernos miserables
y quitarnos las gracias de la vida.
No es hora entonces de que por fin revienten
Terminen de una vez nuestra tristeza
Y se corten los tientos que nos hacen sus títeres.
No es hora ya.
No es hora
de que acaben por siempre los dedos de las manos
que nos mueven los hilos.

Amílcar Luis Blanco  ("Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central", fresco sobre paneles transportables  de Diego Rivera)

viernes, 8 de julio de 2016

LAS SÍLABAS CONTADAS: ETERNOS ULISES

LAS SÍLABAS CONTADAS: ETERNOS ULISES

ETERNOS ULISES





Hay un río pasando entre nosotros,
un río que se ensancha; una memoria
que agranda sus orillas hacia otros
sitios lejanos, raros, otra historia.

Mientras envejecemos, recios potros
cuyos lomos nos llevan en su euforia,
galopan transmigrándonos. La noria
de una cósmica elipse, ya sin notros,

a nuevas vidas, piélagos ignotos,
sin pinos o eucaliptos, en extraños planetas,
a mundos despoblados o remotos

remite el ser que fuimos por insólitas grietas.
Un Ulises vencido por Calipso y sus votos
no volverá a su Itaca y olvidará sus tretas.

Amílcar Luis Blanco ("Circe y Ulises", pintura de Edmund Dulac) 

lunes, 4 de julio de 2016

MIRADAS





¡Ay, sostener el tiempo en vago exceso,
la mirada en el tiempo, la mirada;
una lenta tensión de encrucijada
entre mujer y hombre trás el beso!

Trás el sufrir los dos su ser fugaces,
frágiles como panes de una hornada.
Sabrosos y en sazón una jornada.
Después perecederos y procaces.

Ese anudar el tiempo en sus miradas
y sostenerlo en vilo, en sus corajes.
Hacer  sus cuerpos almas angeladas.

Almas para sublimes andamiajes.
Paraísos cumpliéndose en visiones aladas,
besándose en celosos maridajes.

Amilcar Luis Blanco  (Pintura de Theodore Gericault)

ADAN Y EVA

Sin dejar de mirarla él le dijo:
"La luz está en tu cuerpo
y también el futuro"
"El de quién"- preguntó.
"El de todos nosotros"-
contestó él.

Después se precipitaron.
Cayeron uno sobre otro.
Rodaron desnudándose,
ávidamente.
No hubo rincón del mundo
del que no desbordara
su codicia de amantes.

Una riqueza turbia
de diamantes en celo
destelló entre las sombras
y generó el latido;
una pulsión de sangre
que recorrió los días.

Tan grande fue el delirio 
por los dos consumido
que una estrella distante
arrebató los brillos y las luces
las pavesas del fuego
en el que ambos ardían
y las sembró en el cosmos
para siempre
convertidas en hombres
y mujeres.

Amílcar Luis Blanco  (Pintura hiperrealista de Damian Loeb)