Google+ Badge

Google+ Followers

Seguidores

Translate

sábado, 8 de julio de 2017

DESEO


Este fluír del tiempo es como un río.
Su dimanar  achica y hasta humilla
porque aleja sin fin la franca orilla
de una felicidad en extravío.

Duele no haber llegado a ser navío
sino sólo un fragmento, pobre astilla,
en la algarada de una maravilla,
la del torrente transparente y frío.

En mi vigilia el mundo irretornable
pasa como una playa inexpugnable
para mi escaso y nulo poderío

Quisiera ser la poderosa nave
Que dondequiera se detenga y vague
Y establezca su sino y su albedrío.


Amílcar Luis Blanco (Detalle de "Las tentaciones de San Antonio" de Ieronimus Bosco)

miércoles, 28 de junio de 2017

Descripción de un cuadro de Edward Munch por él mismo.



Salgo desde las sombras, desde la pared.
De la mampostería emerge nítido un rostro.
Es el mío. Y saco, extraigo mi mano
del material confuso, ya mezclado a la luz
para cumplir el propósito de mostrarme
y mostrar el cigarrillo y el humo
que de su brasa de ceniza se eleva.
Llevo un traje que se deslíe y desdibuja
apresado bajo el oleo y sus tinturas.

He querido mostrarme para hablarles
sin ninguna palabra que desvíe sus sentidos
o pensamientos de mí. El que soy y estoy
porque ya no huyo hacia ningún horizonte,
es decir, el que soy sin destino, sin futuro.
No el ser que he sido no siendo
mientras el mundo se alojaba en mí
y en vano procuraba expulsarlo
volcándolo, vertiéndolo, en mis pinturas, 
sino el ser- repito- que ya no es en su no ser.

Salgo de la pared, emerjo de su cemento,
amasado con luces y con sombras.
Desde millones de átomos me corporizo
sólo para que ustedes puedan verme siempre
en este autorretrato en el que ya,
ya no puedo verme ni encontrarme, siquiera
para llevarme el cigarrillo a la boca.
Yo nunca fui seguro ese Narciso que se amaba
mirándose al espejo. Es más, no toleraba los espejos.
Siempre trataba de desmontar la mentirosa imagen.

Siempre traté de desvestir de cuerpos a los cuerpos.
No por mostrar sus interiores horripilantes e ininteligibles
sino más bien para que luzcan encarnándose en miedos,
en pasiones, desesperaciones, ansiedades y planetas incluso.
Por eso salgo ahora y siempre desde el caos de la pared
y me confieso confundido entre sombras y pigmentos.
He llegado a las cosas siempre desde las cosas.
Al grito desde el grito como es notorio y todos saben.
Pero esta pared, estas sombras, los pigmentos aceitados
desde los que ahora me expulso son sin duda los que me justifican.

Amílcar Luis Blanco ("Autorretrato", oleo sobre tela de Edward Munch)

DE RÍO A NITEROI


Resultado de imagen para iMÁGENES DE rIO DE jANEIRO A nITEROY SOBRE GUANABARA
El húmedo silencio fugaz de la mañana
y el mar en la bahía dando su plomo lento
bajo la fosforescencia de la niebla temprana
y el vaivén de barcazas ancladas y sin viento.

De Río a Niteroi trozos de firmamento
desocultan casillas, calles, pobreza humana.
La claridad impone tristeza al sentimiento.
Una tristeza inútil, evanescente y vana.

Sólo soy un turista que está en Copacabana
sobre la gran bahía,  su puente y aprovecho
para ver dos ciudades y  equilibro en mi pecho

de Niteroi su angustia, de Río una nirvana;
la de ser el que observa sin padecer y gana
de ese corto momento un placer contrahecho.

Amílcar Luis Blanco

sábado, 24 de junio de 2017

CUALQUIER HOMBRE, CUALQUIER MUJER











El hombre,
cualquier hombre,
la mujer,
cualquier mujer,
transformados en un hombre,
una mujer,
gigantescos,
admiten en sus figuras,
en sus volúmenes siempre distendidos,
el vasto mundo,
la multitud de mundos que pululan
en sus interiores vacíos,
dentro de los cuales las atmósferas invisibles
de sus sentires
todo lo transfiguran
a sus respectivos seres.



Son esos seres cualesquiera
y seres  únicos
para quienes caben todas las distancias
y todo el infinito,
aún el que juzgamos imposible,
el impar absoluto,
el pío y el impío,
el bueno y el malvado,
el que nos da placer y el que atormenta,
el que nos cuida o deja a la intemperie.

El hombre,
cualquier hombre,
los otros y nosotros.
El hombre, 
cualquier hombre,
quiero decir también la mujer,
cualquier mujer
Todos o cualesquiera,
cualquier hombre,
cualquier mujer . . .

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Ieronimus Bosch)

NESTOR CARLOS KIRCHNER ABOGADO DE LA REPÚBLICA.

A seis años y ocho meses de su fallecimiento reproduzco el poema que le dedicara:


Sábado 30 de octubre de 2010
Elegía a Néstor Carlos Kirchner (In memorian)

Nada sacude y quita tanta muerte
como pensar, ¡Gran flaco!, en tu candor,
una inocencia que ha llegado lejos
revestida con recias armaduras,
hoy púas y dolor,
a protegernos de óxidos añejos
de nuestra advenediza condición.
Quiero sufrir frugal y tercamente
por la partida de tu corazón,
por el irse fugaz de tu alta vida,
de tu titánica pasión.
Hoy ha llegado un viento patagónico
y sacude tu adiós.
Más no se trata de un suspiro agónico
Quizá el amor produzca tanto Dios
o tu ausencia gigante lo gestione,
o sólo llore un raudo bandoneón
o la tristeza misma se emocione

¿Qué se yo?

Pero quedó una estela de ternura,
en páramos de agraz desilusión.
Ya nadie sigue igual, nadie se cura
de tu ausencia por siempre y su funéreo son
Queremos mejorarnos bebiéndonos el vino
de los hipócritas que a nada llevan
y trataron de alzarse tu destino
como aves de rapiña que se ceban
no sólo en tus destellos
también en el escaso pan del pobre,
en su menudo amor,
el que pródigos cambian entre ellos,
como menudo cobre,
para suplir lo huérfanos que son,
y así paliar la sucia indiferencia
de los que mercan mas con su dolor.

Adiós flaco, adiós Lupo, adiós candor.
Nos dejaste un temblor en cada mano.
Por cada rictus de odio, un sonreír mundano,
un ancho de baraja y una espada de flor,
en el vicioso juego cultivada,
para ganarle en trucos al mismísimo horror.


Jamás, las risotadas, las manazas,
olvidaremos. ¡Tanto Sur en vos,
tanta luz emanada de tu encanto
y de tu desprolija proporción!
Humanidad, altivez y señorío
en desgarbados pasos y disfónica voz.

Queremos para siempre prometerte
no abandonar jamás tu corazón,
su legendario pulso, aquilatado,
por tu limpia, solar, revelación,
la de que un día una Argentina nueva
pueda erigirse dueña y compañera
de lo mejor que puede dar lo humano
de lo posible sólo por amor


Amílcar Luis Blanco

martes, 20 de junio de 2017

EL ESPEJO




El azogue, el cristal, se confabulan,
hartos de luz, por dar nuestro reflejo
y el del mundo cercano. Un aparejo
de ilusión e intemperie los modulan.

Y nos hacen creer porque se emulan
en su doble o su múltiple festejo
en orbes marginales. Un cortejo
frente al cual se nos muestran y circulan.

Imágenes, colores, lineas, formas,
movimientos gestuales se repiten
y nos hacen creer lo que transmiten

por la fidelidad con que las normas
de reflexión alojan en sus hormas
lo que en la luz las ánimas emiten.

Amílcar Luis Blanco (Pinturas de Edouard Manet)





Cuando damos la espalda y nos marchamos
del potente delirio del espejo,
una muestra fugaz de lo que fuimos
finge parar el tiempo que dejamos
y nos hace aflojar el entrecejo
al recordar que huimos.

Que nuestra vida es irnos. Las paradas
en siestas o estaciones son espejos 
Las fiestas o desgracias, las pasiones,
instantes, pausas, sombras y pisadas
que devuelven reflejos
de ubicuas ilusiones.

Un desorden de grises nos circunda,
la magia de la luz, una manera
de divagar colores, claridades,
en azogue preñado que se inunda,
de lo informe y anónimo. La fiera
de repetir nuestras ambigüedades.

Amilcar Luis Blanco