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domingo, 20 de agosto de 2017

FRENTE AL GUERNICA


Resultado de imagen para Guernica por Pablo Picasso



Silencio en negro, gris y blanco.
Silencio en negro.
Roido de los ojos hasta el alma
de silencio raido
ya más allá del humo y del estruendo,
ya más allá del ruido.

Trépano de motor de bombarderos.
Estallido en fragmentos de plomos insolentes
usurpando los cuerpos,
separándoles sus vidas
y sesgando las carnes y cortando los ojos,
estupefactos, circulares,
ya de tan blancos,  negros dando rojos.

¡Ay la lluvia de plomo que aniquila
y separa los cuerpos de sus vidas
y deja soledades,
sombras y soledades malheridas!

¡Ay el flaco dibujo del caballo frustrado.
Bajo la luz de hogar de una bombilla
la madre y aun el niño tan sediento de madre,
la niña rota en nunca tan ausente de padre!
Y el dolor hostigando, percutiendo,
dentro del alma misma del silencio.

Y llanto, llanto y llanto
por los perennes desencuentros.

Toda esa multitud desguarnecida,
de intimidad augusta ya ultrajada,
ya partida en pedazos que se quejan,
en trozos de emociones desunidas.
¡Ay dolor, ay dolor que tanto dueles
y dolerás por siempre,
sufiente y más sufriente
en el silente pozo en el que yaces,
en esa muerte para nunca henchida!

Amilcar Luis Blanco ("Guernica" de Pablo Picasso)

lunes, 24 de julio de 2017

LA REINA CRISTINA DE SUECIA




El dromedario de la culpa y la matriz del odio
la parieron tan virgen, tan libre, tan amante,
la hicieron ella misma; corazón razonante,
corazón dominante, montándose al incordio.

Subiéndose entre machos, ganándoles el podio,
alzándoles los ojos hacia su alto talante
en graves entrecejos de mirada cortante
para cortar la guerra en  sólo un episodio.

De sal y de dulzura la violenta amazona
viril sobre la nieve, galopando en torrente,
descerrajó sus besos más allá de la frente

y en la mujer amada detrás de una corona,
animó un celo altivo. La pasión no perdona.
Hasta al amor desborda, titánica, envolvente.

Amilcar Luis Blanco

sábado, 8 de julio de 2017

DESEO


Este fluír del tiempo es como un río.
Su dimanar  achica y hasta humilla
porque aleja sin fin la franca orilla
de una felicidad en extravío.

Duele no haber llegado a ser navío
sino sólo un fragmento, pobre astilla,
en la algarada de una maravilla,
la del torrente transparente y frío.

En mi vigilia el mundo irretornable
pasa como una playa inexpugnable
para mi escaso y nulo poderío

Quisiera ser la poderosa nave
Que dondequiera se detenga y vague
Y establezca su sino y su albedrío.


Amílcar Luis Blanco (Detalle de "Las tentaciones de San Antonio" de Ieronimus Bosco)

miércoles, 28 de junio de 2017

Descripción de un cuadro de Edward Munch por él mismo.



Salgo desde las sombras, desde la pared.
De la mampostería emerge nítido un rostro.
Es el mío. Y saco, extraigo mi mano
del material confuso, ya mezclado a la luz
para cumplir el propósito de mostrarme
y mostrar el cigarrillo y el humo
que de su brasa de ceniza se eleva.
Llevo un traje que se deslíe y desdibuja
apresado bajo el oleo y sus tinturas.

He querido mostrarme para hablarles
sin ninguna palabra que desvíe sus sentidos
o pensamientos de mí. El que soy y estoy
porque ya no huyo hacia ningún horizonte,
es decir, el que soy sin destino, sin futuro.
No el ser que he sido no siendo
mientras el mundo se alojaba en mí
y en vano procuraba expulsarlo
volcándolo, vertiéndolo, en mis pinturas, 
sino el ser- repito- que ya no es en su no ser.

Salgo de la pared, emerjo de su cemento,
amasado con luces y con sombras.
Desde millones de átomos me corporizo
sólo para que ustedes puedan verme siempre
en este autorretrato en el que ya,
ya no puedo verme ni encontrarme, siquiera
para llevarme el cigarrillo a la boca.
Yo nunca fui seguro ese Narciso que se amaba
mirándose al espejo. Es más, no toleraba los espejos.
Siempre trataba de desmontar la mentirosa imagen.

Siempre traté de desvestir de cuerpos a los cuerpos.
No por mostrar sus interiores horripilantes e ininteligibles
sino más bien para que luzcan encarnándose en miedos,
en pasiones, desesperaciones, ansiedades y planetas incluso.
Por eso salgo ahora y siempre desde el caos de la pared
y me confieso confundido entre sombras y pigmentos.
He llegado a las cosas siempre desde las cosas.
Al grito desde el grito como es notorio y todos saben.
Pero esta pared, estas sombras, los pigmentos aceitados
desde los que ahora me expulso son sin duda los que me justifican.

Amílcar Luis Blanco ("Autorretrato", oleo sobre tela de Edward Munch)

DE RÍO A NITEROI


Resultado de imagen para iMÁGENES DE rIO DE jANEIRO A nITEROY SOBRE GUANABARA
El húmedo silencio fugaz de la mañana
y el mar en la bahía dando su plomo lento
bajo la fosforescencia de la niebla temprana
y el vaivén de barcazas ancladas y sin viento.

De Río a Niteroi trozos de firmamento
desocultan casillas, calles, pobreza humana.
La claridad impone tristeza al sentimiento.
Una tristeza inútil, evanescente y vana.

Sólo soy un turista que está en Copacabana
sobre la gran bahía,  su puente y aprovecho
para ver dos ciudades y  equilibro en mi pecho

de Niteroi su angustia, de Río una nirvana;
la de ser el que observa sin padecer y gana
de ese corto momento un placer contrahecho.

Amílcar Luis Blanco

sábado, 24 de junio de 2017

CUALQUIER HOMBRE, CUALQUIER MUJER











El hombre,
cualquier hombre,
la mujer,
cualquier mujer,
transformados en un hombre,
una mujer,
gigantescos,
admiten en sus figuras,
en sus volúmenes siempre distendidos,
el vasto mundo,
la multitud de mundos que pululan
en sus interiores vacíos,
dentro de los cuales las atmósferas invisibles
de sus sentires
todo lo transfiguran
a sus respectivos seres.



Son esos seres cualesquiera
y seres  únicos
para quienes caben todas las distancias
y todo el infinito,
aún el que juzgamos imposible,
el impar absoluto,
el pío y el impío,
el bueno y el malvado,
el que nos da placer y el que atormenta,
el que nos cuida o deja a la intemperie.

El hombre,
cualquier hombre,
los otros y nosotros.
El hombre, 
cualquier hombre,
quiero decir también la mujer,
cualquier mujer
Todos o cualesquiera,
cualquier hombre,
cualquier mujer . . .

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Ieronimus Bosch)