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lunes, 15 de enero de 2018

PREGUNTAS



Qué poco escribo en lo que escribo.
Qué poco sueño en lo que sueño.
Qué poco.
Qué verdaderamente poco.
Lo escaso de mi escribir,
de mi soñar,
qué poco sirve,
mejor dicho qué nada.
¡Carajo!
Me hace sentir enojadísimo.
¿Émulo de una cobardía heredada?
¿Adquirida, diezmada
por los cuatro jinetes del apocalipsis?
¿Qué sé yo?
¿Acaso más envidia, más miseria
o desgracia o melancolía
necesitan mis letras en palabras,
mis palabras en sueños?
¿Acaso más ocaso,
acaso, acaso?
Cuando duele esta fiebre de ser,
esta madeja de mentiras
enredándonos los ojos.
Tanto seso dedicado a las penas
y tanto corazón clavado en los deseos
como santos ahogándose,
como torturados y torturadores 
fraternizando en la penumbra de un calabozo sin medidas.

Amílcar Luis Blanco ("La ronda de los presos", oleo sobre tela de Vincent Van Gogh)

sábado, 13 de enero de 2018

INVOCACIÓN



Pase de mí la ansiosa pasión de los puñales
que en los bordes del miedo circula y circulaba;
ese rodeo de gallos junto a la ardiente baba
de sórdidos tahures, voraces y bestiales.

Los que azuzan, instigan, compiten. Ancestrales
como el miedo, la furia, la ceguera sin traba,
inspirando a la muerte para nutrir su cava
hoy gobiernan el mundo y encarnan sus rituales.

La inmensa mansedumbre de nosotros no bebe
de este cáliz de sangre ancestral; sucia guerra
que a todos nos lastima y desgarra y entierra.

Pase de mí y de todos el puñal y lo aleve
de riñas circulares y rojas porque es breve
la vida en paz y crezca su paz sobre la tierra.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Otto Dix)

miércoles, 10 de enero de 2018

TIEMPO












Abierto voy a sueños y al ahora
y también a memorias. Pertenezco
a la luz y la sombra que padezco
y al tiempo sobre todo cada hora.

Cada instante golpea y atesora
como en un delta el sedimento fresco
formador de las islas en que crezco.
Acaso del ocaso hasta la aurora.

Tiempo, río, malezas y desgracias.
Fuerza arrastrando tierras, camalotes,
aguas nacidas en lejanos brotes,

desde altísimas rocas, desde lacias
cabelleras de lluvias, acrobacias
de este siendo en mi ser y escasas dotes.

Amilcar Luis Blanco (Pintura de Salvador Dalí)

viernes, 29 de diciembre de 2017

Corazón de caballo






Andan en mí las hordas de centauros,
las hordas de centauros y caballos,
los montan amazonas y jinetes
pero son corazones los que a todos nos llevan.

Mi corazón es un dulce caballo
y cabalga dulcemente también
sobre los pastos del hastío.
Pero  el dolor es su cabalgadura.

Para decirme bien.
Para llamarme tarde
y urdir este complot de desaliento
donde hierve la sangre.

Si el corazón cabalga
como cabalga el río
trenzando el agua con la sangre.
Bum, bum bum bum,
el corazón cabalga.
Es porque por llegar sufre su carga.

El corazón se aleja sobre el río,
el corazón cabalga a contra sangre.
Y por llegar se alarga
Y al cargar tanto mundo tanta carga
tienta y carga su brío.

Dilata en el calor sus vibrátiles fosas
o alienta al albo frío
con un valiente alarde.
Y su galope arde,
arde y crea multitudes  de rosas.
Y apura y olfatea viento y aire
Su galope bravío,
más allá de las sombras que lo tocan.

Amilcar Luis Blanco ("Amazona", pintura de José Manuel Merello)

EL HILO DE ARIADNA





Caminar sobre el centro del sendero
sosteniéndote siempre en la esperanza
de llegar a tus tiempos sin tardanza,
de serte único, solvente, compañero.

Llegar a vos, a tu lugar primero,
a tu sitio sin nadie; ese fiel de balanza
donde tu soledad disfruta y lanza
la verdad de tu ser sin entrevero.

Llegar a vos como llegó Teseo
para salir después de tu alta vida
matando el odio que hubo en tu deseo.

Y esa extensión de la invisible brida
por la que voy y vuelvo hasta un Egeo
común jamás se corte ni despida.

Amilcar Luis Blanco ("Ariadna", oleo sobre tela de Giorgio de Chirico)





sábado, 23 de diciembre de 2017

AMARNOS EN AUSENCIA.



Ese amontonamiento de distancias
caídas desde todas las alturas
en tu cuerpo convergen y en mi cuerpo,
como en arenas lánguidas y oscuras.

Como en arenas, pinceladas negras,
nos hunden en deseos y lascivias,
hendiduras de sombras en pétalos de gozos
de pimpollos latientes y ansiedades anfibias.

Desnudándote estoy entre palabras
Y en los flancos que mueven los suspiros
palmas mis manos me abren dando paso
a imaginarios besos y pesos compartidos.

Ahondándonos los dos, íntimamente,
en una confidencia de líneas y de atajos
los cuerpos se amalgaman y se hacen luz de luna
infligiéndose entrambos cosquillas como tajos.

Amarnos en ausencia, componer el dibujo,
la complexión exacta de trazos y colores
y sentirnos heridos, en llamas o entre hielos,
por la pasión transidos, henchidos de temblores.

Amilcar Luis Blanco   (Egon Schiele- "El abrazo")


LAS SÍLABAS DE SOMBRAS.




Van saliendo las sílabas de sombras
de la palabra del Talmud, de la coránica mezquita,
van saliendo las sílabas de sangre
y se transforman en misiles áureos y flamígeros
como si fueran ángeles.

Va saliendo la muerte a cada instante
del versículo terco entre las dunas,
van saliendo las sílabas sin nadie
Y llegan a los cuerpos de vidas indefensas
Y forman poblaciones de cadáveres.

¿Hasta cuándo las sílabas vacías
de palabras vacías que engordan los instantes
seguirán convirtiéndonos en  sombras?
¿Hasta cuándo en la arena y el desierto
Las soberbias palabras engañando a las gentes
en las ciudades frágiles y blandiendo sus sílabas

las sílabas de sombra, las sílabas de sangre?

Amílcar Luis Blanco (Pablo Picasso "El osario", oleo y carboncillo sobre lienzo)