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lunes, 12 de julio de 2021

Quiero que sientas

Quiero que sientas

cada vez que estemos juntos

las minuciosas formas del deseo.

Esa libidinosa contundencia

cayendo en nuestros cuerpos

echados al acaso;

la pesada espesura del deseo

cerrando nuestros párpados,

igual a un horizonte clausurándose

a la hora ferviente del  ocaso.

Te quiero relajada y turbia,

dispuesta y entregada,

metida entre mis manos,

vertida entre mis brazos.

Tu cabello es la suelta enredadera

que contiene mis besos.


Amílcar Luis Blanco


 

 

lunes, 21 de junio de 2021

ALGUIEN AL SUR



Alguien puso la lucha de la espada,
Puso su soledad, puso su vida.
Y caminó frugal sobre su herida
con la muerte metida en su mirada.

Alguien estuvo al borde de la nada.
Y superó su miedo y su medida.
Y cruzó con valor la despedida
de su vigilia y de su enamorada.

Era un joven soldado en la trinchera
de las islas al sur, solo, con frío
con armas obsoletas y un hastío

cercado por el pánico y la espera.
Era Cristo estaqueado en la madera
de una cruz incesante, el desvarío.

Amílcar Luis Blanco

miércoles, 26 de mayo de 2021

MELANCOLÍA

 


El cielo es el silencio  detrás de la ventana.

Un objeto cualquiera hunde su transparencia

y suele compungirnos igual a una presencia

ignorada o ausente, una memoria vana.


Párpados entornados. La cerrada persiana

del alma cuando evoca. Mutismo e inmanencia

nos inundan a veces. La pálida insistencia

de una angustia que vuelve habitual y cercana.


Melancólica unción, brebaje de un recuerdo,

de un breve trago amargo trazado en el semblante.

Una sombra caída en el sol del instante.


Un alcohol amarillo descendiendo en el lerdo

costurón del ocaso. La locura del cuerdo

o la triste alegría del amor inconstante.


Amílcar Luis Blanco (Obra plástica de Alicia Marano)

martes, 25 de mayo de 2021

LA ROSA



 Quizá la rosa sea un ardor de la sangre bajo el agua.

Quizá la rosa duela más allá de la angustia y de la ausencia.

O ella sostenga pétalos para cernir tu enagua

O ella se agite al viento para turbar el sol de tu presencia.

Surtir el centro del amarillo instante, del terciopelo rojo,

de la blanca cadencia que te adornó la boda

o un enjambre de glorias y el encendido antojo

que transportó  tu sexo al dolor de la alcoba

cuando todo comienza y hablan las despedidas

con la muda elocuencia de lo desconocido.

Allí estará tu madre y tus largas partidas

cuando te rebelaste hecha furia y sonido.

La rosa guarda fresca su estructura de labios.

La efímera hendidura, su corazón de polen y la añeja

condición del recuerdo de los estigmas sabios

agrupadas en ramos, en rococó, en guedejas-

La rosa es una blanca y efímera pollera

donde el rocío urde su exposición de cielos.

Cubre las intemperies igual a una bandera

Sus pimpollos prometen una furia de anhelos.


Amílcar Luis Blanco

lunes, 24 de mayo de 2021

EL GRITO





 Todo muere y decrece en el olvido.

Nuestro todo que es nada.

Cuyas orillas son nuestra mirada.

Todo guarda un extraño sin sentido.


El mundo está en nosotros. Lo perdido

teje una ausencia siempre en retirada.

Huye, es el tiempo, es la descuidada

costumbre, la palabra, el vano ruido.


Nos vamos deslizando, nadie atiende

el grito de socorro y la garganta

se envuelve en el silencio que la espanta.


La soledad es una espada y pende

sobre la luz que oscila y se defiende

de la sombra interior que la atraganta.


Amílcar Luis Blanco (Oleo sobre tela de Edward Munch)

jueves, 29 de abril de 2021

AGUA Y CIUDAD



Cuando la noche llora en la ciudad.

Llora mal de impotencia aunque arda en brillo.

A veces su alma grita  con un furor de grillo.

Y en hondas arboledas esconde su orfandad.


El agua tiene cielo y el aire soledad.

Y la lluvia, la lluvia, propaga su sencillo

canto de sombra y de sonoro anillo

cercando los instantes de pura eternidad.


La lluvia pinta ojeras en fachadas y umbrales.

Pinta charcos y vela o alumbra los espejos

y suelta claroscuros en chapas y en metales.


Las penumbras celebran la luz en los reflejos.

El agua y sus vapores en líneas verticales

encarcelan tristezas en oscuros cortejos.


Amílcar Luis Blanco (Galería Keve)



Ebria de oscuro llanto la ciudad permanece

Bajo el espeso peso de la lluvia en lo oscuro

Paraguas y perramus desfilan en su apuro,

huyen de sus angustias y del miedo que crece.


Hay demasiada muerte y todo se estremece.

Sin tiempo para el luto. Estamos contra el muro

La plaga se propaga en el espacio puro

y la luz todavía con luz nos favorece.


Y digo todavía porque a muchos la vida

Nos da tiempo de vernos y soñar con uniones.

Y nos alarga el día para ocupar funciones.


Allí donde antes hubo abrazos sin medida.

Allí donde reímos y ahora está la herida

dejada en las gregarias y asoladas reuniones.


Amílcar Luis Blanco (Pintura de Camille Pizarro)

miércoles, 7 de abril de 2021

DESIGUALDAD




 La pólvora que muerden los que no tienen nada

 es ansiedad vertida en abrasivo hielo

Y sus cuerpos  caminan hechos al desconsuelo

y llevan en el alma esa pólvora helada


El cántaro vacío, la boca desdentada,

ilusiones bailando sobre el desnudo suelo. 

obsesiva la ausencia e infinito el anhelo

de la distancia trunca, abierta y proclamada.


Ellos llegan al mundo y el mundo es un desierto

Otros pueblan ciudades y disfrutan lo cierto

La codicia y la envidia dan la triste batalla


Y estallan en  sus sangres pólvoras de metralla

Y los dueños del odio escuchan el concierto.

mudos, ciegos, vacíos, como si hubieran muerto.


Amílcar Luis Blanco ( Manifestación, oleo sobre tela de Antonio Berni)