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martes, 27 de diciembre de 2011

DESNUDÁNDOTE FRENTE AL ESPEJO






Desnudándote sola en la penumbra,
pero frente a la luna del espejo,
te acompañas de tu álgido reflejo,
de tu belleza que la luz alumbra.

Al quitar de tus manos  se acostumbra
tu lencería, elástico aparejo;
descubre senos,  grupa, y el gracejo
de un cuerpo despojado y que relumbra

Desnudándote admiras cada dejo,
cada detalle abierto que columbra
un equilibrio lánguido y parejo

Sale la ropa de tu altura. Encumbra
tu solidez altiva, lo complejo
de tu estatua de carne que deslumbra

Amílcar Luis Blanco ("Mujer frente al espejo" de Paul Delvaux)


lunes, 26 de diciembre de 2011

LA NUBE






Qué impotencia de parto en esta nube!

La que quiere ser madre y precipita,
su intento, no en la lluvia porque sube
y deshace su sombra y la concita,
sobre piedra y arena y la disuelve
como al tiempo, al sentir la lejanía,
de aquélla a quien amamos porque vuelve
en ese disolverse su armonía.

Hay un parir de formas en el lento
pasaje de la nube por la playa,
un pronunciar los cuerpos, un acento,
de pájaro, de tiesto y de muralla.
Como si hubiera un parto en cada escalla
de mármol o granito;
una lumbrera,
el eco blanco de un menudo grito
una estación de ausencia y una estera
que esperara por siempre en la escollera
de un mar insatisfecho, azul, contrito.


Amílcar Luis Blanco (Foto de nubes de Angie Carolina)

DESPUES DEL SUEÑO




Después del sueño la vigilia oxida
las ganas de vivir cada mañana;
enmohece, enerva, deja herida
la eficacia posible y cotidiana.

Después del sueño viene la montaña,
el engranaje frío y complicado
del tiempo y desenrolla su maraña
de acciones y palabras lado a lado.

Después del sueño y en la luz tardía,
de terco flanco, arden los objetos,
las metas, las propuestas y la fría
inercia del pesar los vuelve abyectos.

Porque después del sueño, de sus cauces,
de su arrabal de seres que atesoran
las máscaras, las cáscaras, las fauces
del despertar se abren, nos devoran.

El sueño me ha horadado la figura
se ha llevado mis partes, me ha dejado,
traspasado por días. Con holgura
puedo sentirme ausente y despojado.



Amílcar Luis Blanco

viernes, 23 de diciembre de 2011

ATEMPORAL





Estar solo, sentado en el silencio,
en su franja de aurora,
en un tiempo desnudo que presencio,
fuera de su segundo y de su hora.

Ser, excluido del fatal torrente,
cernido en la ciudad y en el espacio,
nubes, cielo y claror, todo presente;
ajeno yo, impertérrito, reacio.

Pero saber que es tiempo el que me escancia
aunque pueda atisbarlo cual la copa
que inclina su fatídica sustancia
cada vez que me vierte y se desboca.

Tiempo que fluye con fragor y gasta
seres amados como yo, latientes,
que sumarán sus cuerpos a la vasta
tiniebla que los haga transparentes.-



Amílcar Luis Blanco (Pintura “Morning sun” de Edward Hopper)

DESNUDA




Desnuda, sin cesar, sobre la arena,
imagino tu cuerpo incontenible
y paralelo al mar, pero accesible
al ardiente deseo; muda y plena.

Una cauta pantera que cercena
su mirada feroz, su fuego audible
y un prurito de cielo irresistible;
sólo del celo puesto en la cadena.

Te imagino esperándome, morena
de tanto sexo agudo y compungible;
oscureciéndose tu tez toda azucena.

Latiendo en un voraz e irreductible
apetito; en el centro de una pena
hecha de ausencia dura, insostenible.



Amílcar Luis Blanco (Pinturas de Ivor Henry Thomas Hele)





















miércoles, 21 de diciembre de 2011

Ese darnos la espalda






"Los hombres, a collares sin filamento,
han perdido el amarse o bien se lo utiliza
para confeccionar afiches..."
Amílcar Ovidio Blanco


Hechos de sombra, de pasión, de olvido,
sin amarnos, ahitos de distancias,
naufragamos en huecas arrogancias
a órbitas de abismos sin sentido.

El sufrir de vivir y haber vivido,
desarrolla en nosotros las vacancias;
nos deja temerosos y sin ansias
de escucharnos, aislados en el ruido

de insustanciales fastos y ganancias,
charlas, negocios. Todo entretejido
con duelos, soledades y fragancias.

Y ese darnos la espalda sin sonido,
sombríos; y aún desnudos, sin flagrancias
de dar un ser, por siempre, desasido.-

Amílcar Luis Blanco ( "Gala de espaldas", pintura de Salvador Dalí)

sábado, 17 de diciembre de 2011

PALERMO, BUENOS AIRES










Perfecto es este bosque que sin cesar se vierte
en un panal de olvido creciente que pervierte
la Ciudad que pretende dominar el sentido
del humo, los humores, el puerto y el sonido.
Y estos parques que fueran un lodazal vacío
de lechuzas, chimangos y palomas con frío
hoy conforman pulmones alveolados y agrestes
y oxigenan las tardes y las emanaciones
de incinerados restos y basuras y pestes
que la ciudad produce en densas poluciones.
Esta urbe que hierve cual cangrejal umbrío
habitado por gente echada y bienvenida
alimenta mis ganas con sus cursos de río,
lustra las sequedades y grietas de la vida
y destellos de plata hechos de fango y fuego.
Limita con la luna y con la despedida
y la lucha que libran la pasión y el sosiego.

Amílcar Luis Blanco (Fotografía de Palermo, Rosedal, Buenos Aires)

jueves, 15 de diciembre de 2011

LOS AMANTES








Los amantes se ciernen en resabios
de sí mismos, desnudos, se devoran.
Se toman de los bordes de los labios,
de las manos, los hombros; se atesoran.

Abriéndose las carnes en barbecho
y encendiendo en los vientres sus fulgores,
se besan desde elásticos temblores,
se tensan como arcos contrahechos.

Desde bocas sedientas, lenguas y paladares,
sobre cuellos y espaldas, sobre muslos y glúteos,
en sus nalgas, tobillos, como dos animales
segregan las salivas y los sudores mutuos.

En posturas de cisnes, en sábanas y lechos,
vertiéndose, se eyectan sus tibias emulsiones
Y respiran airosos sus abrasivos pechos
después de haberse ungido de trémulas pasiones.



Amílcar Luis Blanco (Pintura, "Los amantes" "The lovers" by Valezka)

miércoles, 14 de diciembre de 2011

ANTES, BEFORE


Antes, cuando las olas se desenrrollaban en piernas de mujeres
hechas de encajes de espuma y transparencias
para atrapar las rojas rocas de mi carne y envolverla
y convertirla en cieno o en arena
y darle la apatía orgullosa de la sal y del yodo
repartiéndose el aire, vestidos de esplendor y madrugada,
before o fareway entre las horas
y las explosiones de sollozos sobre los relojes de sol
en ansiedades que ocupaban a pleno la sinfonía del paladar y la garganta.

Antes, cuando estaba en el día sin palabras,
transido de horizontes,
libre como una sucesión de pájaros,
absurdo como las caídas caprichosas.
Subiéndome siempre a mi destino;
ese tren de largos vagones que pasan
no se sabe hacia donde,
desnudo, insatisfecho, tiritando.



Antes, sumido en la tiniebla,
en el recuerdo de un muérdago
hermano de cipreses que constelaban los confines,
esperando respuestas en las cifras de los balcones y las plazas;
en las salas de los cines, solo con otros solos,
viviendo igual al "deja vu" de haber vivido,
ignorando las ausencias de quienes me acompañaban,
desnudo dentro de mis vergüenzas,
ardiendo en la fogata de mis esperanzas
y enviando ataúdes con esperma hacia la austral ceniza
que no cesa de crecer en si misma.



Antes.
De un antes imposible.
En la vaguedad palpable de los días
uniéndose a mis guitarras de silencio
y a la asombrosa forma de mis manos
cerniéndose de nubes alteradas en los arcos de la luz,
en los precipicios de las miradas
y en las alcuzas que todavía se vuelcan hacia genios solícitos
sin recibir a nadie, ni producir resabios de antesalas.



Antes,
hecho imposible piedra y mariposa,
jugando a ser el mismo, a permanecer en la fidelidad de las palabras
y dejarme llevar por las metamorfosis de los celuloides
y los cambios de humor de los rayos catódicos;
esos glaucomas tristes de los televisores,
proveedores de cegueras colectivas y anuncios de dentífricos
apagándose en las nieblas woodyallinescas de un Mannhatan,
todavía milagrosamente corazonado y con olor a puerto.



Antes.
Digo en el anterior ciclo de infante jardinero
y jovenzuelo sin cosquillas de adioses que inquietaran mis cuerpos,
dándolos a las siestas y los sueños y mutándolos
aspirando a que lleguen a serme un solo hombre,
un solo cuerpo, una irrefutable vida para todos
una ola de impulso inacabable que en mar me convirtiese;
en Poseidón eterno que abarcase lo amargo, lo salado, lo protervo.
Antes, en ese tiempo abstracto que no existió jamás
ni existirá tampoco porque lo voy borrando
con la creciente sombra de mi ahora hacia el poniente imperturbable
de estos días que penden como ropas colgadas que se secan al viento.



Amilcar Luis Blanco (Pintura "Stormy seas" de Bob Ross)

martes, 13 de diciembre de 2011

BESOS DE AMANTES



Besos puestos en ascuas en las bocas;
en la sed, en el ansia, suspendiendo
la vida en el instante sido; siendo
de labios contra dientes como copas.

Besos rojos de tiernas y de locas
apasionadas sangres, encendiendo
los nervios y los músculos, trayendo
aguas para pungir piedras y estopas.

Ósculos de las carnes ocurriendo
en altares sin ostias, entre pocas
aberturas de luz y apareciendo

entre vitrauxs y cúpulas, sin ropas
que les cubran pudores. Esplendiendo
como blandos rubíes entre rocas.



Amílcar Luis Blanco (Fotografía por Sarah Harris)

domingo, 11 de diciembre de 2011

Manejando en la noche





Escondido en la tierra como raíz desnuda
y en el aire y la sombra como un tallo
soy el árbol que quiere su verdura
o el desmañado espectro de un caballo
que quiere del galope su soltura;
y eso porque consciente de que avanzo
me enclavo en lo profundo de mi asiento.

Para quererme bien está la luna,
su argumento de blanco;
el almidón que tiñe la espesura
y esos parantes, patas de flamenco,
que paran el desierto a los costados
o lo ponen en luz y movimiento.

O tal vez, el albor, la madrugada;
esos bordes o labios o fronteras,
besándose entre cielos y distancias,
ese latir de estrellas gemebundas,
mientras guío al volante mi automóvil
preso de mi ensimismamiento.

Manejo entre la noche y el desierto,
entre el dormir ajeno y la vigilia
de mis ojos abiertos;
sedientos de la fina madrugada
y del frescor altivo que se alza
como un licor de rosas en el viento.

Hasta voy perfumado yo diría
Hay un alcohol puliéndose en el aire,
limpiándole la médula al silencio
y un amor de jazmín y de azahares,
volcándose, saliéndose, y lo siento
Contengo el galopar de los latidos
Mi corazón abarca mis sentidos
y reina, en su extensión, mis sentimientos.

Amílcar Luis Blanco

viernes, 9 de diciembre de 2011

Respiro en tí el oxigeno profundo...


Respiro en tí el oxígeno profundo,
de un amor que me sabe a maravilla.
En el aire tu olor me desensilla
de lo polucionado y nauseabundo.

Hay un hedor que mana, vagabundo,
tiñe el cielo de gris y trastabilla,
cae de las chimeneas, y acribilla
un jardín perseguido y errabundo.

En cambio, cada rosa en tu mejilla
trae un jazmín del cabo trotamundo
que brota de tu aliento y acuchilla

la pesada humedad pútrea de un mundo
que huele a suciedad de pesadilla;
en tu fragancia me solazo y hundo.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Lord Frederick Leighton)

jueves, 8 de diciembre de 2011

NAVIDAD DE LOS POBRES

Llegan las navidades con quilates de ausencias;
las nuevas navidades que son viejas,
estallan en doradas, vívidas apariencias,
enarenan vergüenzas como húmedas almejas
para guardar cadáveres y sombras
de otros goces humanos
en las ramas de pinos como dorsos de manos
bajo verdes alfombras
que reclamaran besos y caricias
y ahora para siempre andarán por la nada
habiendo ya colmado sus delicias,
sin voz, ni movimiento, ni mirada.

Llegan las navidades con sus rostros de niños
y mejillas de lánguidos fulgores
y nos hacen sus gestos y sus guiños
colmándonos de risas y favores.
Antiguas inocencias castigadas
por los fuegos ligeros e irisados
nos punzarán también con sus miradas
de pobreza y tristeza, y engañados
por trémulas candelas, estrellas de colores,
nieves artificiales en estas latitudes
y panes dulces de ácidos sabores
agrios como champañas sin virtudes.

Para que nadie sufra noches de paz dolientes
vienen las navidades al ardiente verano
a mesas desquiciadas y fervientes
y Santa Claus las lleva de la mano.
En los sitios silentes de las plazas
los mendigos esperan caridades inciertas.
En los umbrales tibios de las casas
el muérdago corona llamadores y puertas
y un chasquido de látigos finge raudo trineo
pero el compás enfático, rudo de las carencias,
de navidad disfraza sempiterno planteo,
de ilusión indigesta transidas apetencias.

Amilcar Luis Blanco (San Francisco de Asís, óleo de Bartolomé Esteban Murillo)

lunes, 5 de diciembre de 2011

Elegía pastoral


Quiero atenderte al sur de mi silencio;
donde el ojo de aguja del olvido perfora la memoria
y sentarme a escucharte con asombro
como cuando era un niño
y todo me importaba y me latía.
Porque entonces mis ojos, mis oidos,
remontaban la luz de las palabras;
establecían
una continuidad con el origen;
me metían
dentro de inacabables maravillas.

Hay un lugar frugal de la vigilia,
exenta del estrés y los formatos de las hipocresías
donde el amor difunde su ilusión, su contacto,
su vibración de cuerda o de campana
y anda en puntas de pies
y no despierta
la alelada vorágine del llanto.
Un lugar maternal en que respiran
las nereidas, las ninfas y los faunos;
pastoral, como el canto de Beethoven,
hilarante de días y noches consteladas
con diademas de estrellas que se ciernen
con los brillos de todas las miradas.

Ver, escuchar, con la virtud del niño
que paladea el lento paraiso
de su helado tamaño de montaña,
sumido en el asombro total y convertido
completamente en parte del paisaje.
Oir cantar los pájaros sin ruido
y verlos ya en el canto.
Esconderme, mezclado en los objetos,
ser sólo percepción y confundirme
con el viento, la luz y el horizonte;
ser un punto infinito en el espacio.

Amílcar Luis Blanco (Pintura "Poseída" Obra de Ernesto Rios)

domingo, 4 de diciembre de 2011

Detenido en la noche


Detenido en la noche,
a medias congelado,
adentro de un Café,
como en una pecera,
debajo de la luz fluorescente,
soy una pregunta que arde
quemándome en la soledad.

Nadie se detendría a contestarme.
A decirme: "Amigo, vea que lo que lo aflije
nos preocupa a todos. Su vaso está vacío
y alguien, si lo desea, lo llenará de nuevo
con sabores que usted no conocía"

No. Nadie. Contra la soledad ninguno se atreve.
Por otra parte ¿Para qué?
El mundo no es más que un Café en la noche
y en la soledad imperecedera
de una pregunta que nunca se contesta.-

Amílcar Luis Blanco (Pintura "Halcones de la noche" o "Noctámbulos" de Edward Hooper)

viernes, 2 de diciembre de 2011

ALMA DE BOHEMIO

Echarse vivo y en silencio al fragor de una causa.
Sentir cada centímetro de soledad sin pausa
cada vez que el torrente fluye fuera del tallo
Lamentarlo en la luz de la sonrisa,
dándole ojos de viento a la menuda brisa
simulando paciencia hasta el desmayo
de todo lo vivido sin ensayo,
hasta la descompensación del equilibrio
del ángulo que somos para el mundo,
inexplicablemente.

Untarse soledad sobre la piel, quitándola de la mirada
o de las comisuras decadentes de los labios marchitos;
de la exhaustiva nada
de los ritos
o de las mismas líneas de la frente henchidas de horizonte,
o del cadalso siempre sibilante y bifronte
arrumbado entre ruinas
hechas de una sustancia de tiniebla superior al hastío
con rubíes de sangres jacobinas
y por eso propensa a levantarse
para irradiar el pánico de nuevo y congelar el frío.
Y la tortura en paz de humanizarse,
sabiéndose tan sucio y vulnerable como el sol del estío.

Amílcar Luis Blanco

ROBERTO FIRPO - ALMA DE BOHEMIO

ORFEO Y EURÍDICE


Hierve la sangre, alienta, sin encontrar su tope.
Circula incontenible por mis venas y vasos
ardiéndome por ser entre tus brazos,
el potro que despliegue su visceral galope.

Urde la sangre el ansia del temulento choque
y busca el laberinto, guía para sus pasos,
que lo lleven al sitio donde aferren sus lazos
nuestras manos y labios sellen ebúrneo bloque.

Si, Eurídice, me esperas por mor de que te toque
y haga temblar la fiebre que vibra en tus costados
traspasaré la niebla sobre el leteo. Enroque

con Hades mismo haré y en su estigio mis hados
me reunirán contigo cuando blanda el estoque
de mi órfica pasión en los eternos prados.


Amílcar Luis Blanco (Pintura de Gustav Moreau)

martes, 29 de noviembre de 2011

El origen de la vida


Tú, te me haces de día cada noche,
horas en que tu cuerpo repta y busca
con zarpas sigilosas y fulgor de reproche
el cuerpo de mi cuerpo en una brusca
sucesión de deseo y sed lupina.
Se extienden tus caderas y vertical tu sexo.
te hace rampante hembra turbia y fina,
metida en la pulsión a la que anexo,
mi propio ser que ingresa en tus latidos
hundiéndose en tu puerta femenina.
Lúbrica en el fulgor de tus tejidos
la pasión que desnuda y que fulmina
el tiempo del planeta que en el polvo termina.

Tú, siendo ya el comienzo de la vida;
la material, de sangre y de ceniza,
que a la nada nos quita y nos olvida
en las manos del tiempo y de su prisa.
Tú, comienzo de todo, recia gruta,
deliciosa y jugosa, antigua fruta,
escandida, encendida; conducente
al laberinto que proteicamente
seguirá transformándonos y al vaso
que el tiempo escanciará, desocupándose
del gratuito sonar de nuestro paso
para dejar abierta y desbrozándose
la entrada de la vida en tu regazo.


Amilcar Luis Blanco (Pintura "El origen del mundo" de Gustave Courbet)

domingo, 27 de noviembre de 2011

IMPÍA SEDUCTORA



Soy una impía seductora,
sí, lo soy, me reconozco en ello,
me atavío de loba cual atávica divisa,
y vago por los montes
libando de regueros enfangados,
acecho y contoneo mis cuadriles
con el frenético ritmo que imprime la cacería de un gamo,
y cuasi levitan mis almohadilladas zarpas
sobre la agreste espesura.


Soy una impía seductora,
sí, lo soy, me reconozco en ello,
una mayestática Cleopatra
parida del vientre de una mullida alfombra,
quizás una Circe hechicera cuyas pociones
transformen en cerdo a más de uno…
Sí, lo reconozco, soy una impía seductora,
una hechicera, una bruja, en suma,
de la peor ralea.

Pero tú, que me miras desde
tu pedestal de oro pulido y fino,
desde esa torrecita de marfil
que no aguantará ni medio asalto de un peso pluma.
Tú, que te empeñas en resistir a mis encantos,
¡Ay, pobrecito!
No va a quedar de ti ni los laureles de César,
ni los de Marco Antonio tampoco,
¡a ver qué te piensas!
ni siquiera la piel del gamo,
ni uno solo de los cerdos
para regresar a Ítaca sano y salvo.

Porque esta Circe o Cleopatra,
o loba siquiera,
va a lamerte hasta el tuétano,
a fagocitarte hasta la esperanza,
va a enseñarte
que cuando una hembra quiere,
¡y yo quiero!
no hay fuerza humana de macho
que resistírsele pueda.



Mayte Dalianegra (Pintura de Sir Francis Leighton)

LA DESPEDIDA


Bebo sin inmutarme
una porción de liquido sombrío
y finjo ser afable
Y parodio lo cruel de humanizarme,
sabiéndome tan líquido y palpable
como el agua de un río.

Voy al café y a recibir la tarde.
Débil el sol lejano se retira,
trago restos de hastío,
pasa la gente y en mis ojos arde
el clamor de tu rostro que me mira
impertérrito y frío.

Quiero decirte lo que no te digo.
Mi lengua se detiene.
Mi mano va a la taza.
Me convierto en inválido testigo
de tu adiós. Me contiene
la desolada vista de la plaza.

Y ya en la despedida,
abierto el laberinto que bifurca
pasos de soledad oblicuamente,
no vuelvo la cabeza ni la vida.
A nuestros pies la senda que se surca
deslindará en olvidos cada frente.


Amílcar Luis Blanco ("La despedida" Pintura de Remedios Varo)

sábado, 26 de noviembre de 2011

Tú pareces en luces proyectarte


Tú pareces en luces proyectarte
de la lasciva proporción del beso.
Yo salgo de mi sombra hacia el acceso,
al umbral que me das por visitarte.

Entonces me decido a bien amarte;
a ofrecerle mi vida al embeleso
de internarme en tu ser y sin regreso
que pueda rescatarme de adorarte.

Ingreso en tu vaivén y con exceso,
en la fluidez que eres, en el arte
que despliegas en lánguido suceso.

Tu ser mujer en otras te reparte
para vivir en todas hasta el hueso
el maternal designio de entregarte.

Amílcar Luis Blanco (Pintura "El beso" de Auguste Rodin)

miércoles, 23 de noviembre de 2011

PROMETEO


Hombre soy ante todo porque creo
en el doble sentido de inventarme
y de poner la fe para fiarme
del destino que lleva mi deseo.

Transformándome siempre, cual Proteo,
evito, cuanto puedo, anticiparme
a conocer mi suerte y al mudarme
me convierto en mi propio Prometeo.

Ser al crear, creer, hacer recreo
entre el rito, lo falso; desnudarme
del hábito, la máscara, el solfeo

del machacón bochinche; postularme
para vivir el fuego, el apareo
con la pasión auténtica y brindarme

Amílcar Luis Blanco (Pintura "Prometeo" de Peter Paul Rubens)

martes, 22 de noviembre de 2011

AMOR DE AMANTES AUSENTES


Ausentados los dos, en carne y hueso,
de “ la orquídea lasciva y escarlata”.
Y ayunos sin querer de todo acceso,
sólo en versos vertimos oro y plata.

Sin tocarnos, ni vernos, en receso,
aspiramos sin fin esta fumata
de inmaterial amor y hacemos grata
nuestra secreta relación por eso.

No he de sufrir por no sentir el peso
de tu cuerpo en mi cuerpo, ni la innata
salud de tu saliva en cada beso

que imagino brindarte. No me mata
tu no estar, porque siento que estoy preso
de nuestro buen amor. La luz nos ata.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Aaron Muezul "El deseo")

lunes, 21 de noviembre de 2011

Tú, yo…


Tú, regalándome con tu mirada
hasta untarme de luz y penetrarme
la misma encrucijada de las venas,
dejándome tu risa repartida en la sangre.

Tú, dándome tus manos hechas viento
sobre mis rojedades como sobre amapolas
soplándome la prisa de tu aliento,
abierta, desnudándote y a solas.

Yo, queriendo salir desde tu cuerpo,
brotar desde tu vientre,
crecer entre tus manos,
rozado por las suaves caricias de tus palmas.

Yo, dejando que mis ojos,
como uvas verdes vivas,
se acrecienten adentro de los tuyos
hasta estremecernos juntos en la hondonada del suspiro.


Amílcar Luis Blanco (Pintura por Angel Ramiro Sanchez)

domingo, 20 de noviembre de 2011

La fuerza del no hacer


No hacer nada requiere fortaleza,
los débiles sucumben sin trabajo,
lo inventan si escasea, no pueden con el ocio.
Por el contrario el que no hace nada resiste
todas las tentaciones que atañen al trabajo.
Entonces es llevado al borde del barranco
tal como Cristo, arrójate, tómalo todo, adórame.
Y en su desierto del no hacer
persiste adusto y pobre,
cultiva la gran fuerza del que sabe
cuál es su sitio y su destino entre los hombres.
No hacer nada requiere fortaleza,
su origen es el don y a su conocimiento
sólo acceden aquellos para el cual son llamados.



(Cuadernos del no hacer nada – 2009)

Roberto Malatesta. (Pintura de Francis Bacon)





Roberto Malatesta
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PALABRAS PRELIMINARES
"La poesía debería ser algo grande y discreto"
John Keats
"¡Qué hermosas son las flores recatadas! ¡Y cómo perderían su belleza si se
precipitaran al camino gritando "¡Admírame soy una violeta! ¡Admírame soy
una prímula!" la poesía debe ser algo que entre en el alma y no la sobresalte o
asombre por sí misma sino por su tema"
John Keats
(y otra vez)
"La poesía debería ser algo grande y discreto"
Nunca traté de definir ni escribir acerca de la poesía sino tangencialmente, se trata de algo que siento muy de cerca, y uno no ve bien lo que está cerca como para dar explicaciones, simplemente lo siente, está en eso; para hacerlo, para hablar—sobre— la cosa, habría que tomar distancia, lo cual me resulta poco menos que imposible, puedo sólo esbozar algunas aproximaciones valiéndome de lo que han dicho otros muchísimo más grandes y sabios que yo.

Con el tiempo creo haber encontrado ciertos caminos, como por ejemplo los párrafos que preceden este comentario, tomados de ese monumental libro que ha escrito Cortázar sobre el poeta inglés. De todas formas no creo que haya un camino, y particularmente, siempre trato de dejar una puerta abierta, escribir algo que me sorprenda, que me desafíe a mí mismo. Leí de Gelman "el poeta cuando descubre la máquina de hacer poemas debe romperla", es cierto, aunque yo no utilizaría el término "romper", la poesía deber ser permeable, nunca solidificarse, estar atenta a los cambios que operan en el ser, dice Brodsky algo así "un poeta puede no escribir de acuerdo con su tiempo, su época, su nación y ámbito territorial en donde le toque vivir, lo que no puede dejar de hacer es escribir de acuerdo a su edad", la poesía es vida no escritura.

Particularmente tomo la palabra tal cual es, no trabajo con el lenguaje, no experimento, me interesa la mirada, la visión, el ángulo que puede cambiar el aparente significado de una palabra, me interesa la luz sobre las palabras. Otra cosa, dije que la poesía debe estar atenta a los cambios, pero no significa creer que la poesía progrese con el tiempo, "progreso" es un término que no le compete. No creo que la poesía pueda volverse contra la poesía, esta idea que hoy parece tomar cuerpo, no es más que signo de impotencia y desgaste. Tampoco creo que la poesía se agote, prueba de esto es que toda esta tecnología que nos rodea no puede más que abrirse a ella.

DATOS BIOBIBLIOGRÁFICOS
Nacido en la ciudad de Sta. Fe, República Argentina, el 27/12/61.

Libros publicados
"De las Cosas Blancas" Ediciones Mainumbí, 1984
"Casa al Sur’’ Ediciones Mainumbí, 1987
"La Prueba de la Soledad" Ediciones de la Universidad Católica de Sta. Fe,1991 reeditado parcialmente por ediciones del Arca del Sur, 1995
"Del Cuidado de la Altura del Níspero" Ediciones delanada, 1992
"Las Vacas y otros Poemas", Ediciones delanada, 1994
"Flores Bajo la Lluvia" Ediciones del Dock, 1998
"Antología esencial" (textos 1987-1998) publicada por la biblioteca virtual Beat 57, dirigida por el poeta Sergio Rigazio beatcincuentaysiete@hotmail.com
Algunos premios y distinciones
1er Premio Municipalidad de Santa Fe por libro inédito "Las Vacas y otros poemas", 1993
1er Premio en Poesía año 1995 otorgado por la revista Literaturprojekt La Belle- Alemania.
3er Premio- "Poeta en Nueva York", Nueva York (USA)
Traducciones
Parte de sus trabajos fueron traducidos al alemán por Renato Vecellio, y publicados en revistas literarias de Austria y Alemania.
Colaboraciones
Colabora en diarios y revistas del país, y forma parte del consejo de poetas de la revista "OMERO poesía"

viernes, 18 de noviembre de 2011

EPIFANÍAS


Esa alegría insustancial de lo cautivo
en el opio sucio de lo desleido entre las sábanas
por un remolino de viento detenido pero vivo;
en la trémula ilusión de las piernas alzadas.
Esa sucesión de pavanas y sólo la unción de seso
manteniéndonos erguidos contra la claridad bajo el yeso
de cielorrasos y paredes yerbamate y alboradas
abandonadas a las fauces de las sombras cariátides,
a los corpúsculos de los imposibles y los sables
y las mesas tendidas a rígidos banquetes
de inútiles convidados de piedra, tienden cables
perdidos en la niebla de vertiginosas palabras,
devociones abandonadas antes de consagrarse en los altares
en esos púlpitos feroces de pastores abracadabras
en realidad de charlatanes de feria pupilares
que disputan regencias venidas de ramilletes de siglos
sobre las testas de los impulsivos que se aborregan
deseosos de milagros bíblicos doblados dentro de los bolsillos
de los vendedores de biblias y esperanzas que se pliegan
en los talismanes de los imanes mas pillos.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Carlos Alonso)

jueves, 17 de noviembre de 2011

TORBELLINO


Me acerco al torbellino de pájaros de acero,
al vórtice en que naufragan los cruceros;
borde de tormenta caleidoscópico,
el Aleph macroscópico.
Y es un ciclón que irrumpe en un bosque de gnomos,
la gigantesca ola de cenizas,
de risas
y de cromos
bajo la que yace absorta blancanieves.
Sin embargo hay colores
de ebriedad y de flores
y prometen diademas esos esmaltes rojos y celestes.

Me acerco al torbellino salaz y desespero.
Es el triángulo en el que las bermudas se bajan sus enaguas
hasta tocar los fondos de las noches oceánicas
con los nudillos de sus manos en puño
Para encontrar detrás de las cenizas
y los rayos de esmaltes rojos y celestes
y detrás de las olas espesas como labios
algo de blancanieves, algo de avemarías
y escudos y castillos y resabios
de deseos cautivos en locas fantasías.

Me acerco pero huyo, porque si toco muero
la energía envolvente de un mar parido por sirenas
en olas de vorágines altisonantes pero amenas
y de humor absorbente y succiones lupinas,
húmedas y anilladas cual convulsas vaginas.
Acercarse al tormento, al misterio, al deseo,
meterse bien adentro de su incesante arreo,
tira como la yunta de bueyes del proverbio
unido al pelo tinto de celestial penumbra,
a lo doméstico ritual, a lo protervo;
lo que antes de voltearnos nos encumbra.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Guillermo Kuitca)

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Bar de espera (Soneto)


En la mesa del bar en que te espero,
el cielo ya astillado de penumbra,
sólo la fluorescente luz alumbra
y la ansiedad propaga su reguero.

El negror del café sabe agorero,
anticipa tu ausencia y hasta herrumbra
la paciencia frugal con que acostumbra
esperarte mi amor, tenaz y austero.

Sólo la soledad hueca deslumbra
este magro rincón hecho yesquero
para raspar el fósforo que encumbra

mi nervioso esperar, ansioso y fiero,
en rutilante luz que apesadumbra
este sólido adios en el que muero.

Amílcar Luis Blanco. (Pintura de Edward Hopper "Autómata")

domingo, 13 de noviembre de 2011

LOBA Y MUJER

Anclada como loba, famélica y sedienta,
sobre los cuatro rumbos de tus extremidades,
surtas del corazón, henchida en sales,
sobre mi cuerpo nutres, turbia y lenta,

los apetitos de lascivia, atenta,
a tus instintos ciegos y animales.
Recibo con pasión tus especiales
homenajes y hundo en tu tormenta

yo también mis hocicos ancestrales
para avivar su ardor. Hago de cuenta
que soy Orfeo, sátiro en pañales,

y me dejo llevar a la placenta
del lúbrico placer, a los umbrales,
de la lujuria que nos alimenta.

Amílcar Luis Blanco. (Pintura de Michael Parkes)

sábado, 12 de noviembre de 2011

Me he quedado pensando en el silencio


Me he quedado pensando en el silencio,
sentado en soledad y sin espacio
sobre la calva de mi propio enigma,
la cabeza apoyada en una palma,
el codo en la rodilla,
únicamente cuerpo, únicamente,
sin nadie que reciba mi estrechez y mi miedo
ni la tímida luz de mi soberbia.

He sentido que estoy en la baranda
inútil de la espera,
junto a la lejanía en la que el cielo
deja su transparencia detenida.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Michel Parkes)

viernes, 11 de noviembre de 2011

ESCRIBIR


Escribir;
transcribir
un sentimiento,
una dolencia ciega que desborda,
una pasión viril,
una zozobra.
Diapasón de ternura y pensamiento,
flor con raices en el entresueño.
Y, con mano insegura,
alzar velos, abrir entre el follaje
la visión de lo onírico y salvaje,
lo falaz, el ardor y la tortura
de no saber la meta de este viaje.

Escribir
y soltar en las palabras
nuestro poco morir;
abracadabras
de nuestras intenciones tornadizas
acosadas por vientos de cenizas;
encendidas lujurias palpitantes
como rubíes lerdos, como brasas,
heridas y sangrantes,
a veces como escorias
o abandonadas casas
borradas en amnésicas memorias.

Amílcar Luis Blanco (Pintura "Mujer leyendo de Francine Van Hove)

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Nunca te haré sufrir porque me llevas...


Nunca te haré sufrir porque me llevas
en la hondura silente de tu sangre.
Y a la vez mis silencios te incorporan
y en mis soledades me acompañas.
El durazno jugoso de tu boca,
los turgentes, volcánicos volúmenes,
de tu cuerpo que abrazo cuando sueño,
se parecen a un alba crecedera
dentro de un paraiso de arenas tibias,
aguas transparentes y jardines
de exóticas orquideas.

"Nunca me harás sufrir" porque tan sólo
de haberte conocido, haber traspuesto,
la entrada de tu día inacabable,
me siento acompañado por tus ojos
y tu boca que siempre me sonríe.

Ya quererte es la suma de bondades
para que nunca sufra hasta mi muerte
porque hasta mi, sin duda, como ninfa
o sirena,
nadas todas las noches en mis sueños
y en mis vigilias todas las jornadas.

Mi corazón por siempre está contigo
y no se agota nunca de esperarte.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Gustavo Klimt "El beso")

martes, 8 de noviembre de 2011

El zumo de la vida saboreado en el sueño


El zumo de la vida saboreado en el sueño,
para saciar el fuego del deseo,
conecta nuestro lúbrico mareo
a un vibrar de torrente y al empeño

de nadar o volar con flojo ceño
libres del yugo agraz y del arreo
de la preocupación y el ajetreo
que nos aherroja al indeseado dueño

del estres, la estrechez. Un devaneo
de voluptuoso hacer, que al duro leño
convierte en llama pura y camafeo.

Este amarnos sin vernos; este sueño
vivido en la vigilia, en apareo
de mutuo amor y escaso desempeño




Amílcar Luis Blanco.




Pintura: "Il satiro di Van Dick", ("El sátiro de Van Dick"), 2009, Gigino Falconi.

lunes, 7 de noviembre de 2011

SONETO ERÓTICO


Mi boca succionaba, conmovía,
la fiebre de tus álgidos pezones;
un calor en tu cuerpo, una umbría
selva de acompasados corazones.

Mis labios, dos elásticos cordones,
y mi lengua, un pincel que te lamía,
sobre el volcán de nieve requería
mas que lamer sorber ebúrneos dones.

Voluptuosa, tu carne distraía
en un mar de agitadas intenciones
hacia las ninfas de tu hendida ría

mis labios y mi lengua; los halcones
de mi deseo sobre tu maestría
para darme castigos y perdones.

Amílcar Luis Blanco (Pintura "Cupido y Psique" de Benjamín West)

viernes, 4 de noviembre de 2011

La verdadera cenicienta


La vigilia voltea la penumbra
y ella viste su cuerpo de fulgores.
Su voluntad alumbra
con tareas las penas y dolores.
Partirá de sus manos un zapallo
de soledad para almorzar sabores
hechos bajo la sombra de su tallo
y jamás la carroza con su paje
Y dolerá en su mano cada callo
cuando de tanto hacer su piel se aje
No habrá zapatito de cristal
que haga excepción para burlar las leyes
de la magia del bien para su mal,
ni consecuente príncipe, ni reyes,
ni hadas que la puedan redimir
de limpiar y fregar la luz del día
de la diaria ceniza del vivir
en el silencio de la medianía.
La ruda luz voltea la esperanza
y el equilibrio lento del castillo,
aleja el sueño lerdo de la danza
y denuncia sus párpados sin brillo.
La verdadera cenicienta viene
de siglos de trabajos y cadenas
con eslabones arduos y mantiene
sus ardientes y sórdidas condenas
en la carne doliente y castigada,
en un gesto de ninfa sosegada,
en conversar a solas con sus penas,
desnuda, toda fuerza, revelada.

Amilcar Luis Blanco (Pintura "El descanso de la criada" de Eduardo Sívori)

jueves, 3 de noviembre de 2011

La constancia del viento

El viento crece en su constancia.
Ruge, golpea maridajes y contactos.
Sopla en los vericuetos y en el ansia
y en la ronquera misma de los gatos
Suelta en tropel las latas y los hiatos
entre los edificios por las calles
y barre singladuras y perfiles y talles
en las deshilachadas muchedumbres
El viento hilvana pálidas costumbres
Arrastra lágrimas, puños, contracturas
Tiñe de otoño vacilantes lumbres
Y arremete frontal las estructuras.

El viento, sólo el viento, porque tiene
hecho de luz o sombra, contundencia,
su latido de tiempo que contiene
en su transcurso impar su transparencia.
Ese tesón viajero, ese agitarse,
vestido con las ropas que se tienden
sobre las azoteas y hamacarse
junto a las nubes lánguidas que penden
en los cielos de todas las edades
vividoras de calmas y tormentas,
en mares de siniestras tempestades
y en campos de desnudas osamentas.

Un viento del vivir e inflar las lonas,
del arañar las mesas de los bares
y abrir cielos en ínclitos hangares
para un partir de vuelos de palomas.
Un viento de entremeses que se surten
para tallar mejillas y nublar barandales
de homínidos humores que se curten
en las costas del mar con recias sales
y hasta en los espectrales ministerios
y en fríos edificios estatales
con risas de ministros poco serios
reptando sobre sórdidos misterios
en los despachos de los menestrales.

Un viento en fin de vida muerte y nunca
deslizándose a golpes; de infrecuencia,
con estertor de risa siempre trunca,
y tristeza de sórdida inmanencia.
Un batirse del aire, de frente y de costado,
en el alrededor de la consciencia,
exterior a nosotros e instalado
no obstante en lo central de nuestro hado
y en nuestra potestad de pervivencia.
Viento, río de tiempo desatado
que nos arrastrará en su turbulencia
hacia un mar para siempre sosegado.

Amílcar Luis Blanco. (Pintura de K. Nakajima "The other side of the wind" "El otro lado del viento")

martes, 1 de noviembre de 2011

"VOI CHE SAPETE..."


Uno pone las ganas para que el cuerpo aguante.
Uno pone la gracia y la paciencia,
la constancia y el miedo y lo distante
de la esperanza en opus de conciencia,
para que el cuerpo aguante y la apariencia.
Uno pone el aguante hasta las ganas,
Hasta que no da mas de tanta ausencia
Desflora afiches, rompe nimiedades,
Atraviesa paredes y nirvanas
Sueños, risas, escrúpulos y edades
Calles, fantasmas, puertas, ansiedades,
Y se prepara raudos tes de angustias
Y deglute entre migas informales
sus propias carnes cada vez más mustias.

“Voi che sapete che cosa è l`amore…”

¿Amor será pregunta que pregunta,
dentro de su acendrada maravilla,
por un camino que la niebla adjunta
a otros seres que encarnan nuestra orilla
y van a nuestro lado e interpelan
nuestra aptitud para halagar sus roces?
¿Y serán nuestros párpados que velan,
interrogantes, duelos, raudos goces,
cegueras, mancaduras, lo que exalta
al amor para darnos lo que falta?
Nunca somos completos, no acertamos
a querernos desnudos, sin esquemas,
ebrios de escrúpulos nos disipamos
en alcoholes y humos y problemas.
Caminamos las vidas vacilantes
por asfaltos, veredas, plazas, vamos
sin acertar, para apagar las penas,
en sentar nuestros ánimos errantes
para echar soledades y condenas
de nuestras psicopáticas cadenas

“Voi che sapete che cosa è l`amor…”

Uno pone las ganas, pone el celo
hasta que el cuerpo estalla por amor
y el corazón se vuelve terciopelo
sin sangre, ni premura, ni calor.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Daniel F. Gerhartz)

Voi Che Sapete - Maria Ewing

domingo, 30 de octubre de 2011

VÉRTIGO DE LOS ÓVULOS


Soñadora mujer que, relajada,
sin equipaje, pesos o arduas penas,
yaces bajo corola azafranada,
de otras doñas,flanqueada, sin condenas,
entre pliegues de sol, dunas y arenas.
Borde y vórtice orlado por las olas
de un detenido mar, que en ti atesoran
vértigos de azucenas y amapolas
que en la potencia femenina moran.
Vértigo de la flor que en sus encajes,
transformará su óvulo en pimpollo
y en pétalos envuelto su cogollo
dará frutos de amor entre celajes.
Vértigo material de las semillas,
nutridas por los soles y las aguas,
seminales y eufóricas cosquillas
ceñidas por heráldicas enaguas
encubridoras de sus maravillas
Vértigo de los álgidos embriones,
huéspedes de los úteros cordiales
sinos de las especies y sus dones
y de las ambiciones ancestrales.
Dolor cuando te partan los dolores
de parir el vivir desde tu fuente,
pero amor, pues será rocío de flores
el sudor que te brote de la frente.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Andrés Rueda)

sábado, 29 de octubre de 2011

LA SACIEDAD (Tres sonetos sobre el mismo tema)


Vivir, morir, o consumir los días,
las noches, las auroras, los ocasos,
los blasones del triunfo, los fracasos,
los amores, los odios, las porfías.

Andar por las tristezas, por las vías
del desamparo anónimo; ser trazos
de un clochard que se viste los retazos
de otros que engalanaron sus orgías.

Los que al hartarse de vivir, escasos
de pasión y de amor urden estrías
en una carne débil, dan mazazos

y destruyen sus propias armonías
y asfixian sus latidos en sus brazos
de saciedad ahítos en sus almas vacías.

LOS HOMICIDAS

El primer homicida es el deseo
Y su mayor virtud es la esperanza
de tener lo que nunca nos alcanza;
un cuerpo que supere su mareo

En mi caso, mujer, tras un pareo
de imposibles que vela su tardanza
y frente a mi mirada sólo danza
y me excita con lento devaneo.

El segundo homicida, si su arreo
de Salomé ante Herodes se abalanza
y desflora su fiebre y su himeneo

sobre el erecto glande de mi lanza
será la saciedad, porque preveo,
en el rubor un fuego que se cansa.

HARTARSE


Hartarse, estar completo, desbordado.
Rechazar ya la sed y el apetito
Sentirse ronco de gritar un grito
Áspero de vivir, ciego, saciado.

Demasiado desnudo, vulnerado,
por agresiones, pálpitos y el rito
de roturar un suelo ya trillado
y repetirse siempre en lo pasado

Ser para no ser más, desesperado
por no hallar un camino, un apetito
inaugural, flamante, nunca hollado.

Ser la víctima viva del delito
del homicidio atroz y perpetrado
de haber vivido ya y estar ahíto


Amílcar Luis Blanco (Pintura: "El descendimiento" de Caravaggio)

viernes, 28 de octubre de 2011

El sueño


Duermes, tu rededor todo se aquieta.
Envuelta en tu vestido acampanado;
un pétalo durazno y ondulado
que el sol nimba en su cálida paleta.

En tu ceño el alivio se concreta.
Las dunas de tu cuerpo, de tu hado,
descansan su tensión con desenfado.
Vuelan tus sueños, brisas de veleta.

Tus párpados al día se han cerrado.
Pero el deseo, su ancestral saeta,
abrió su espectro onírico y poblado

y aventuras sin fin son ya tu meta
y te desplazan por lo imaginado,
desinhibida, libre, sin maleta.

Amílcar Luis Blanco (Pintura: "Sol ardiente de junio" por Frederic Leighton)

AMO TU DESEO




De tus virtudes amo tu deseo.
De tus bellezas amo tu deseo.

Esa luz que se vierte de tus ojos
y te lustra la piel en la garganta,
los hombros y los senos.

Se que esa luz desciende de tu frente
porque nimba tu imagen y parece
recibida de un cielo que se irradia.

El fulgor de lo vivo te distingue
Tu corazón destella en tu semblante
Mi deseo mayor es tu deseo
Y la mayor virtud de mi belleza

Amílcar Luis Blanco (Pintura erótica de Ernest Descals)

jueves, 27 de octubre de 2011

NESTOR CARLOS KIRCHNER, ABOGADO DE LA REPÚBLICA

A un año de su fallecimiento reproduzco el poema que le dedicara:


sábado 30 de octubre de 2010
Elegía a Néstor Carlos Kirchner (In memorian)

Nada sacude y quita tanta muerte
como pensar, ¡Gran flaco!, en tu candor,
una inocencia que ha llegado lejos
revestida con recias armaduras,
hoy púas y dolor,
a protegernos de óxidos añejos
de nuestra advenediza condición.
Quiero sufrir frugal y tercamente
por la partida de tu corazón,
por el irse fugaz de tu alta vida,
de tu titánica pasión.
Hoy ha llegado un viento patagónico
y sacude tu adiós.
Más no se trata de un suspiro agónico
Quizá el amor produzca tanto Dios
o tu ausencia gigante lo gestione,
o sólo llore un raudo bandoneón
o la tristeza misma se emocione

¿Qué se yo?

Pero quedó una estela de ternura,
en páramos de agraz desilusión.
Ya nadie sigue igual, nadie se cura
de tu ausencia por siempre y su funéreo son
Queremos mejorarnos bebiéndonos el vino
de los hipócritas que a nada llevan
y trataron de alzarse tu destino
como aves de rapiña que se ceban
no sólo en tus destellos
también en el escaso pan del pobre,
en su menudo amor,
el que pródigos cambian entre ellos,
como menudo cobre,
para suplir lo huérfanos que son,
y así paliar la sucia indiferencia
de los que mercan mas con su dolor.

Adiós flaco, adiós Lupo, adiós candor.
Nos dejaste un temblor en cada mano.
Por cada rictus de odio, un sonreír mundano,
un ancho de baraja y una espada de flor,
en el vicioso juego cultivada,
para ganarle en trucos al mismísimo horror.


Jamás, las risotadas, las manazas,
olvidaremos. ¡Tanto Sur en vos,
tanta luz emanada de tu encanto
y de tu desprolija proporción!
Humanidad, altivez y señorío
en desgarbados pasos y disfónica voz.

Queremos para siempre prometerte
no abandonar jamás tu corazón,
su legendario pulso, aquilatado,
por tu limpia, solar, revelación,
la de que un día una Argentina nueva
pueda erigirse dueña y compañera
de lo mejor que puede dar lo humano
de lo posible sólo por amor


Amílcar Luis Blanco

martes, 25 de octubre de 2011

MUJER ABSORTA

Mujer absorta, de tus manos rosas,
tintas como las sangres o los vinos,
escapan intenciones dolorosas
como si sostuvieras pergaminos.
Ataviada de seda y azucenas
la mirada abstraida en altas lejanías,
y los olvidos apagando penas,
viajando por ignotas fantasías,
te has ganado mi cielo mas profundo,
azul y luminoso, de cobalto y tilcara,
de aguamarina pura, mar, y rara
combinación de oxígeno errabundo
Con trémulos metales y agua ignara
hoy lavaré tus senos de este mundo.
Resbalaré al ebúrneo y al rotundo
espacio de tu cuello y de tu cara.
Hasta mis manos llegará la clara
ilusión de tu piel en la que fundo
el fulgor de tu cuerpo cuando ampara
este desearte ansioso en que me inundo,
hecho brasa en ciclón que se dispara
a infinitas distancias por segundo.


Amílcar Luis Blanco (Pintura de Daniel F. Gerhartz)

lunes, 24 de octubre de 2011

GRAN CASCADA








Este es un delicioso poema de Mayte Dalianegra, poeta asturiana, cuya sensualidad y delicadeza sólo son comparables al autorretrato que lo ilustra debido a Dante Gabriel Rossetti, el maravilloso artista.




No me dejes caer
en los arroyos de tus ojos,
rumorosos de otoños encendidos,
o en la feroz cascada de tu risa,
que soy rebeca tierna
y el fragor de tus embravecidas aguas,
arredra mis instintos
y me extravía el alma.


Mayte Dalianegra

domingo, 23 de octubre de 2011

CRISTINA FERNANDEZ DE KIRCHNER PRESIDENTA DE LOS ARGENTINOS

Bicentenario con Cristina a la cabeza.-

Nadie que diga fiesta quiere fiesta
si su corazón está enlutado.
Sólo libre y azul y embanderado
el Pueblo va a la plaza y manifiesta.

Se llena de premuras y se atesta
Abajo y adelante del estrado
Y levanta sus manos sin enfado
Alza su voz y aclama sin protesta

Cuando se siente amado
Porque la que gobierna le contesta
Y es mujer y lo tiene hipnotizado

Cristina, su denuedo vale y presta
Esperanza al anhelo desvelado
De dignidad para su insomne gesta.

Amílcar Luis Blanco

viernes, 21 de octubre de 2011

ENVIDIA


Verde, rojiza, amarillenta,
en su vórtice denso
de bilis y tormenta,
encegueciéndonos a negro intenso.
Mientras los que hacemos las tareas
pocas veces podemos usufructuar los lujos,
los ricos, sin enfados, sin tapujos,
disfrutan y se hartan de todas sus preceas.
La envidia, incontenible, igual a las mareas,
inunda sin embargo con renovados flujos
sus deseos ahitos, sus hartantes embrujos
y hace sangrar sus egos en sórdidas peleas.
Cuando el tiempo ya no alce sus mágicas poleas
y juventud y riqueza no alienten ya sus pujos,
remplazarán carámbanos las encendidas teas
la indecorosa envidia soltará sus maneas
las sangres en las viñas serán secos orujos
y joyas y riquezas cenizas y dibujos.
Verde, rojiza, amarillenta,
elevará la envidia su espiral de vacío
y habrá sólo fantasmas en la penumbra lenta
sobre la tierra yerma no habrá tuyo ni mío.

Amílcar Luis Blanco

"La envidia" pintura de Gabriela Sánchez Apodaca

martes, 18 de octubre de 2011

AUTORRETRATO


Hay un mirarme en multitud de espejos
y verme en otros siempre transformado
y un ritmo en la memoria desde lejos
que me recuerda, apenas bosquejado,
en imagen fluyente y repartida.
Hombre, a la vez, apático y templado,
dado a lo placentero de la vida,
estoico o epicúreo, de transida,
intensa y fiel pasión, sobrio y saciado.
Jamás esclavo del voraz estado
de una obsesión oscura u homicida
o un deseo sin freno ni salida,
ni solaz, ni dominio; estercolado.
Alguien cicatrizándose la herida,
sosteniéndose a pulso, cincelado
por una vocación de ser transida.
A veces de sí mismo acompañado
pero las mas con su alma compartida,
siempre yendo a la luz y enamorado.



Amílcar Luis Blanco

viernes, 14 de octubre de 2011

Si quiero besar tu boca


Si quiero besar tu boca,
nadie podrá detenerme
y beberé de tu copa
placer, y al placer, inerme,
me daré como a una loca
locura de verte y verme
sumidos los dos en una
lasciva y caliente luna.
Si llegara hasta tu boca
como al borde de una fuente
mis labios te cortarían
como puñales urentes
queriendo labrar la roca
para librar de ansiedades
el agua que nos provoca
atada a mil soledades
que trémula se desboca
con furia de tempestades.
En los lúbricos estaños
de tus senos con mis palmas,
de esas que dejan los años
como turbulentas calmas
apretaré antiguas penas
y sorberé tus pezones
sin condenas,
sin razones,
sólo atenido a ilusiones.

Amílcar Luis Blanco

jueves, 13 de octubre de 2011

DILE QUE NO.


Dile que no a su turbia inconveniencia
y grita ese rechazo que te crece
de una raíz que al pensamiento ofrece
argumentos de dura contundencia.
¿Quién, si trae a tu vida turbulencia
puede decir que te ama y te merece,
si no se abre hacia tí con transparencia
y te respeta y fia y enaltece?
Si no es así rechaza su insistencia.
Ahoga su recuerdo en el zambese,
más ignoto, que todo lo ennegrece,
en la selva mayor de la inconsciencia,
en la que todo ser desaparece.
Y regresa tranquila a tu consciencia,
al amor que te ama y te merece
y te guarda ternura y complacencia.




Amílcar Luis Blanco.