Google+ Badge

Google+ Followers

Seguidores

Translate

viernes, 21 de octubre de 2011

ENVIDIA


Verde, rojiza, amarillenta,
en su vórtice denso
de bilis y tormenta,
encegueciéndonos a negro intenso.
Mientras los que hacemos las tareas
pocas veces podemos usufructuar los lujos,
los ricos, sin enfados, sin tapujos,
disfrutan y se hartan de todas sus preceas.
La envidia, incontenible, igual a las mareas,
inunda sin embargo con renovados flujos
sus deseos ahitos, sus hartantes embrujos
y hace sangrar sus egos en sórdidas peleas.
Cuando el tiempo ya no alce sus mágicas poleas
y juventud y riqueza no alienten ya sus pujos,
remplazarán carámbanos las encendidas teas
la indecorosa envidia soltará sus maneas
las sangres en las viñas serán secos orujos
y joyas y riquezas cenizas y dibujos.
Verde, rojiza, amarillenta,
elevará la envidia su espiral de vacío
y habrá sólo fantasmas en la penumbra lenta
sobre la tierra yerma no habrá tuyo ni mío.

Amílcar Luis Blanco

"La envidia" pintura de Gabriela Sánchez Apodaca