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domingo, 30 de octubre de 2011

VÉRTIGO DE LOS ÓVULOS


Soñadora mujer que, relajada,
sin equipaje, pesos o arduas penas,
yaces bajo corola azafranada,
de otras doñas,flanqueada, sin condenas,
entre pliegues de sol, dunas y arenas.
Borde y vórtice orlado por las olas
de un detenido mar, que en ti atesoran
vértigos de azucenas y amapolas
que en la potencia femenina moran.
Vértigo de la flor que en sus encajes,
transformará su óvulo en pimpollo
y en pétalos envuelto su cogollo
dará frutos de amor entre celajes.
Vértigo material de las semillas,
nutridas por los soles y las aguas,
seminales y eufóricas cosquillas
ceñidas por heráldicas enaguas
encubridoras de sus maravillas
Vértigo de los álgidos embriones,
huéspedes de los úteros cordiales
sinos de las especies y sus dones
y de las ambiciones ancestrales.
Dolor cuando te partan los dolores
de parir el vivir desde tu fuente,
pero amor, pues será rocío de flores
el sudor que te brote de la frente.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Andrés Rueda)

sábado, 29 de octubre de 2011

LA SACIEDAD (Tres sonetos sobre el mismo tema)


Vivir, morir, o consumir los días,
las noches, las auroras, los ocasos,
los blasones del triunfo, los fracasos,
los amores, los odios, las porfías.

Andar por las tristezas, por las vías
del desamparo anónimo; ser trazos
de un clochard que se viste los retazos
de otros que engalanaron sus orgías.

Los que al hartarse de vivir, escasos
de pasión y de amor urden estrías
en una carne débil, dan mazazos

y destruyen sus propias armonías
y asfixian sus latidos en sus brazos
de saciedad ahítos en sus almas vacías.

LOS HOMICIDAS

El primer homicida es el deseo
Y su mayor virtud es la esperanza
de tener lo que nunca nos alcanza;
un cuerpo que supere su mareo

En mi caso, mujer, tras un pareo
de imposibles que vela su tardanza
y frente a mi mirada sólo danza
y me excita con lento devaneo.

El segundo homicida, si su arreo
de Salomé ante Herodes se abalanza
y desflora su fiebre y su himeneo

sobre el erecto glande de mi lanza
será la saciedad, porque preveo,
en el rubor un fuego que se cansa.

HARTARSE


Hartarse, estar completo, desbordado.
Rechazar ya la sed y el apetito
Sentirse ronco de gritar un grito
Áspero de vivir, ciego, saciado.

Demasiado desnudo, vulnerado,
por agresiones, pálpitos y el rito
de roturar un suelo ya trillado
y repetirse siempre en lo pasado

Ser para no ser más, desesperado
por no hallar un camino, un apetito
inaugural, flamante, nunca hollado.

Ser la víctima viva del delito
del homicidio atroz y perpetrado
de haber vivido ya y estar ahíto


Amílcar Luis Blanco (Pintura: "El descendimiento" de Caravaggio)

viernes, 28 de octubre de 2011

El sueño


Duermes, tu rededor todo se aquieta.
Envuelta en tu vestido acampanado;
un pétalo durazno y ondulado
que el sol nimba en su cálida paleta.

En tu ceño el alivio se concreta.
Las dunas de tu cuerpo, de tu hado,
descansan su tensión con desenfado.
Vuelan tus sueños, brisas de veleta.

Tus párpados al día se han cerrado.
Pero el deseo, su ancestral saeta,
abrió su espectro onírico y poblado

y aventuras sin fin son ya tu meta
y te desplazan por lo imaginado,
desinhibida, libre, sin maleta.

Amílcar Luis Blanco (Pintura: "Sol ardiente de junio" por Frederic Leighton)

AMO TU DESEO




De tus virtudes amo tu deseo.
De tus bellezas amo tu deseo.

Esa luz que se vierte de tus ojos
y te lustra la piel en la garganta,
los hombros y los senos.

Se que esa luz desciende de tu frente
porque nimba tu imagen y parece
recibida de un cielo que se irradia.

El fulgor de lo vivo te distingue
Tu corazón destella en tu semblante
Mi deseo mayor es tu deseo
Y la mayor virtud de mi belleza

Amílcar Luis Blanco (Pintura erótica de Ernest Descals)

jueves, 27 de octubre de 2011

NESTOR CARLOS KIRCHNER, ABOGADO DE LA REPÚBLICA

A un año de su fallecimiento reproduzco el poema que le dedicara:


Sábado 30 de octubre de 2010
Elegía a Néstor Carlos Kirchner (In memorian)

Nada sacude y quita tanta muerte
como pensar, ¡Gran flaco!, en tu candor,
una inocencia que ha llegado lejos
revestida con recias armaduras,
hoy púas y dolor,
a protegernos de óxidos añejos
de nuestra advenediza condición.
Quiero sufrir frugal y tercamente
por la partida de tu corazón,
por el irse fugaz de tu alta vida,
de tu titánica pasión.
Hoy ha llegado un viento patagónico
y sacude tu adiós.
Más no se trata de un suspiro agónico
Quizá el amor produzca tanto Dios
o tu ausencia gigante lo gestione,
o sólo llore un raudo bandoneón
o la tristeza misma se emocione

¿Qué se yo?

Pero quedó una estela de ternura,
en páramos de agraz desilusión.
Ya nadie sigue igual, nadie se cura
de tu ausencia por siempre y su funéreo son
Queremos mejorarnos bebiéndonos el vino
de los hipócritas que a nada llevan
y trataron de alzarse tu destino
como aves de rapiña que se ceban
no sólo en tus destellos
también en el escaso pan del pobre,
en su menudo amor,
el que pródigos cambian entre ellos,
como menudo cobre,
para suplir lo huérfanos que son,
y así paliar la sucia indiferencia
de los que mercan mas con su dolor.

Adiós flaco, adiós Lupo, adiós candor.
Nos dejaste un temblor en cada mano.
Por cada rictus de odio, un sonreír mundano,
un ancho de baraja y una espada de flor,
en el vicioso juego cultivada,
para ganarle en trucos al mismísimo horror.


Jamás, las risotadas, las manazas,
olvidaremos. ¡Tanto Sur en vos,
tanta luz emanada de tu encanto
y de tu desprolija proporción!
Humanidad, altivez y señorío
en desgarbados pasos y disfónica voz.

Queremos para siempre prometerte
no abandonar jamás tu corazón,
su legendario pulso, aquilatado,
por tu limpia, solar, revelación,
la de que un día una Argentina nueva
pueda erigirse dueña y compañera
de lo mejor que puede dar lo humano
de lo posible sólo por amor


Amílcar Luis Blanco

martes, 25 de octubre de 2011

MUJER ABSORTA

Mujer absorta, de tus manos rosas,
tintas como las sangres o los vinos,
escapan intenciones dolorosas
como si sostuvieras pergaminos.
Ataviada de seda y azucenas
la mirada abstraida en altas lejanías,
y los olvidos apagando penas,
viajando por ignotas fantasías,
te has ganado mi cielo mas profundo,
azul y luminoso, de cobalto y tilcara,
de aguamarina pura, mar, y rara
combinación de oxígeno errabundo
Con trémulos metales y agua ignara
hoy lavaré tus senos de este mundo.
Resbalaré al ebúrneo y al rotundo
espacio de tu cuello y de tu cara.
Hasta mis manos llegará la clara
ilusión de tu piel en la que fundo
el fulgor de tu cuerpo cuando ampara
este desearte ansioso en que me inundo,
hecho brasa en ciclón que se dispara
a infinitas distancias por segundo.


Amílcar Luis Blanco (Pintura de Daniel F. Gerhartz)

lunes, 24 de octubre de 2011

GRAN CASCADA








Este es un delicioso poema de Mayte Dalianegra, poeta asturiana, cuya sensualidad y delicadeza sólo son comparables al autorretrato que lo ilustra debido a Dante Gabriel Rossetti, el maravilloso artista.




No me dejes caer
en los arroyos de tus ojos,
rumorosos de otoños encendidos,
o en la feroz cascada de tu risa,
que soy rebeca tierna
y el fragor de tus embravecidas aguas,
arredra mis instintos
y me extravía el alma.


Mayte Dalianegra

domingo, 23 de octubre de 2011

CRISTINA FERNANDEZ DE KIRCHNER PRESIDENTA DE LOS ARGENTINOS

Bicentenario con Cristina a la cabeza.-

Nadie que diga fiesta quiere fiesta
si su corazón está enlutado.
Sólo libre y azul y embanderado
el Pueblo va a la plaza y manifiesta.

Se llena de premuras y se atesta
Abajo y adelante del estrado
Y levanta sus manos sin enfado
Alza su voz y aclama sin protesta

Cuando se siente amado
Porque la que gobierna le contesta
Y es mujer y lo tiene hipnotizado

Cristina, su denuedo vale y presta
Esperanza al anhelo desvelado
De dignidad para su insomne gesta.

Amílcar Luis Blanco

viernes, 21 de octubre de 2011

ENVIDIA


Verde, rojiza, amarillenta,
en su vórtice denso
de bilis y tormenta,
encegueciéndonos a negro intenso.
Mientras los que hacemos las tareas
pocas veces podemos usufructuar los lujos,
los ricos, sin enfados, sin tapujos,
disfrutan y se hartan de todas sus preceas.
La envidia, incontenible, igual a las mareas,
inunda sin embargo con renovados flujos
sus deseos ahitos, sus hartantes embrujos
y hace sangrar sus egos en sórdidas peleas.
Cuando el tiempo ya no alce sus mágicas poleas
y juventud y riqueza no alienten ya sus pujos,
remplazarán carámbanos las encendidas teas
la indecorosa envidia soltará sus maneas
las sangres en las viñas serán secos orujos
y joyas y riquezas cenizas y dibujos.
Verde, rojiza, amarillenta,
elevará la envidia su espiral de vacío
y habrá sólo fantasmas en la penumbra lenta
sobre la tierra yerma no habrá tuyo ni mío.

Amílcar Luis Blanco

"La envidia" pintura de Gabriela Sánchez Apodaca

martes, 18 de octubre de 2011

AUTORRETRATO


Hay un mirarme en multitud de espejos
y verme en otros siempre transformado
y un ritmo en la memoria desde lejos
que me recuerda, apenas bosquejado,
en imagen fluyente y repartida.
Hombre, a la vez, apático y templado,
dado a lo placentero de la vida,
estoico o epicúreo, de transida,
intensa y fiel pasión, sobrio y saciado.
Jamás esclavo del voraz estado
de una obsesión oscura u homicida
o un deseo sin freno ni salida,
ni solaz, ni dominio; estercolado.
Alguien cicatrizándose la herida,
sosteniéndose a pulso, cincelado
por una vocación de ser transida.
A veces de sí mismo acompañado
pero las mas con su alma compartida,
siempre yendo a la luz y enamorado.



Amílcar Luis Blanco

viernes, 14 de octubre de 2011

Si quiero besar tu boca


Si quiero besar tu boca,
nadie podrá detenerme
y beberé de tu copa
placer, y al placer, inerme,
me daré como a una loca
locura de verte y verme
sumidos los dos en una
lasciva y caliente luna.
Si llegara hasta tu boca
como al borde de una fuente
mis labios te cortarían
como puñales urentes
queriendo labrar la roca
para librar de ansiedades
el agua que nos provoca
atada a mil soledades
que trémula se desboca
con furia de tempestades.
En los lúbricos estaños
de tus senos con mis palmas,
de esas que dejan los años
como turbulentas calmas
apretaré antiguas penas
y sorberé tus pezones
sin condenas,
sin razones,
sólo atenido a ilusiones.

Amílcar Luis Blanco

jueves, 13 de octubre de 2011

DILE QUE NO.


Dile que no a su turbia inconveniencia
y grita ese rechazo que te crece
de una raíz que al pensamiento ofrece
argumentos de dura contundencia.
¿Quién, si trae a tu vida turbulencia
puede decir que te ama y te merece,
si no se abre hacia tí con transparencia
y te respeta y fia y enaltece?
Si no es así rechaza su insistencia.
Ahoga su recuerdo en el zambese,
más ignoto, que todo lo ennegrece,
en la selva mayor de la inconsciencia,
en la que todo ser desaparece.
Y regresa tranquila a tu consciencia,
al amor que te ama y te merece
y te guarda ternura y complacencia.




Amílcar Luis Blanco.

miércoles, 12 de octubre de 2011

SIESTA CON LLUVIA


.-


Entre las gotas grises se oyen pasos,
pasos entre las gotas
como notas.
Creciente de la tarde y de la lluvia,
suena la sinfonía,
y ya la entera y larga luz del día
se ha transformado en una tarde turbia.
Entre las notas grises suenan pasos
y caen entre las gotas
con pedazos de tiempo y aguas rotas
golpeando sobre pálidas e ignotas
porciones de silencios, sobre trazos
de sombras y más sombras
y espejos como líquidas alfombras.
Saltan entre los grises transparencias
y en el adormecerse, el ancho viento
barre fantasmas de álgidas ausencias
y mezcla sensación con sentimiento.

Amílcar Luis Blanco

Aquí, en este sueño (Soneto)


Aquí, en este sueño, con la luz de mi frente
sostengo mi contorno entre la niebla
y disipo mi muerte que se puebla
de mi vida posible o inmanente.

Después que la conciencia se apodera
de mi inconciencia parte del silencio
y acompaña la luz con que presencio
la apariencia sutil de una manera.

La muerte que prepara los minutos
para nuestra ausencia mas sincera
nos corrige dibujos diminutos,

nos devuelve una imagen verdadera,
la que erra cegada de absolutos
la que sufre y se rie y desespera.

Amílcar Luis Blanco.

lunes, 10 de octubre de 2011

TU CORAZÓN LATE


Tu corazón late pupila de los cirios
que se encienden y brillan tocados por la altura
y recorre las rosas y los lirios
desplegando una lánguida diablura
con ímpetu de brisas, melodías y escalas.
Tu corazón bate la sal con ritmo de alas
y alimenta las ganas en tus pies y tus manos
para tus desplazamientos de amor y de torcaza.
por macetas y tiestos y plantas y veranos,
e ilustra las ternuras que pones en tu casa.
Eres pura alegría de líquida diadema
de rubíes, diamantes, de pétalos ufanos
y enriqueces mis sueños y es mi obsesivo tema
sentirte alguna vez arcilla entre mis manos.
Sopesar en mis palmas tus fabulosos senos
y después deslizarlas sobre el nácar y el fuego
de tu piel a la urna de tu apetito ciego
donde hay labios de lava de volcánicos pliegos.
¡Ay, mujer cuántas noches encenderás mis años
dejarás que mi sed fatigue en los estaños
esas mieles de whiskys del color de tus ojos
que le inspira tu ausencia a mis instantes rojos
cuando por extrañarte sufro y bebo
y me alegro después porque te llevo
dentro de mis recónditos antojos.
Te espero inútilmente, inútilmente,
en el recodo de la carne oscura,
donde la agonía es más poniente
donde la humedad más sed procura
y donde la sonrisa de la gente
puede echar un sarcasmo a mi locura.
Y aún lo nuestro es posible porque todo
siempre es posible de un extraño modo.

Amílcar Luis Blanco

domingo, 9 de octubre de 2011

AROLAS, EDUARDO (Biografía)



Por Ricardo García Blaya


Bandoneonista, director y compositor
(24 de febrero de 1892 - 29 de septiembre de 1924)
Nombre real: Lorenzo Arola
Apodo: El Tigre del bandoneón

Más de Arolas:


Música
Partituras
Apuntes sobre Arolas...
Volcán un tango inédito
Arolas y Gardel


Todos los tangueros tenemos una particular visión respecto de los valores de los artistas y esto está bien, nuestros gustos y experiencias personales nos definen en la elección por unos u otros.

Seguramente, cuando hablamos del tango canción, se produce un acuerdo unánime en la figura incomparable de Carlos Gardel, lo que no ocurre cuando la discusión se dispara a las orquestas o al resto de los músicos o cantantes.

El caso de Eduardo Arolas, es otra excepción, su extraordinario talento como compositor, lo colocan un peldaño arriba del resto, lo que constituye un mérito aún mayor si tomamos en cuenta que en su generación surgieron los más grandes creadores de tango. Baste recordar a músicos de la talla de Agustín Bardi, Vicente Greco, Arturo De Bassi, Juan Carlos Cobián, Roberto Firpo, entre tantos otros.

Así Gardel y Arolas, son a mi juicio, la piedra basal del tango moderno, el primero francés de nacimiento y porteño de adopción, el segundo argentino, hijo de padres franceses.

Dueño de una creatividad melódica increíble, irrumpe en la actividad musical como modesto ejecutante de la guitarra, su primer instrumento, de la mano de su amigo Ricardo González, "Muchila".

Pero será el bandoneón el responsable de su consagración y el fiel testigo de su genio y de su vida atormentada.

Unos pocos años le fueron suficiente para componer más de cien obras de excelente calidad, en las que hace gala de una estructura moderna y compleja, llena de posibilidades para los arreglos y las variaciones.

Las melodías no son menos, transmiten melancolía, romanticismo y en algunas, un dramatismo sobrecogedor, pero todas ellas de una infinita belleza, propia del espíritu modernista del autor.

Parafraseando al querido investigador Héctor Ernié, estamos en presencia de “un fenómeno con mayúscula”, que sólo vivió 32 años.

La excelencia tributa en toda su obra, "El Marne", "La cachila", "Comme il faut", "La guitarrita", "Lágrimas", "Maipo", "Retintín", "Viborita", "Catamarca" y "Derecho viejo", este último de un éxito impresionante.

Su primer tema "Una noche de garufa" (1909) fue concebida intuitivamente, “de oreja”, repetida de memoria, ya que no sabía solfeo y menos escribir en un pentagrama. Fue Francisco Canaro el primero que lo ayudó a perpetuarla, haciendo la partitura del violín, luego Carlos Hernani Macchi escribió la parte correspondiente al piano.

En este primer período que culmina en 1912, compuso varios tangos entre los que se destacan "Nariz" y "El rey de los bordoneos", este último en homenaje al guitarrista Graciano de Leone.

En 1911 inicia sus estudios musicales en el conservatorio del maestro José Bombig y en tres años aprende teoría, solfeo y armonía.

Ese mismo año formó su primer conjunto con el guitarrista Leopoldo Thompson y el violín de Ernesto Ponzio, actuando en diversos cafés de Buenos Aires y Montevideo.

Al poco tiempo integra un trío con el gran Agustín Bardi al piano, y el violinista Tito Roccatagliatta y, en 1912, un cuarteto con éste último y el flautista José Gregorio Astudillo y la guitarra de nueve cuerdas de Emilio Fernández.

Al año siguiente es requerido por el director Roberto Firpo para tocar en el cabaret Armenonville del barrio de Palermo y en otros escenarios, para finalmente formar su propia orquesta.

Entre 1913 y 1916, ya con estudios de solfeo y armonía, aparecen sus temas "Delia", "Derecho viejo", "La guitarrita" y "Rawson", entre otros menos conocidos. También el tango "Fuegos artificiales", obra realizada conjuntamente con Roberto Firpo.

Después sucederían incontables viajes al Uruguay, actuando con gran éxito en Teatro Casino de Montevideo, ciudad donde se radicaría para intentar olvidar un drama amoroso que lo marcaría el resto de sus días (ver en La Biblioteca, sección Crónicas, "Apuntes sobre Arolas y su tiempo").


Cuarteto Arolas (Montevideo)

No obstante, volvía frecuentemente a Buenos Aires para cumplir contratos puntuales y presentaciones, pero su autoexilio se repetía al término de cada trabajo.

En 1917 participa como bandoneonista estrella en la gran orquesta surgida de la fusión Canaro-Firpo, formada especialmente para los carnavales rosarinos.

A partir de 1917 y hasta su muerte, escribe sus tangos más famosos, algunos de ellos obras magistrales del acervo cultural de nuestra música ciudadana, me estoy refiriendo a "La cachila" y "El Marne".

De esa época son también: "Comme il faut", "Retintín", "Marrón glacé", "Rocca", "Taquito", "Lágrimas" entre muchas otras.

En 1920 se embarca a Francia y al poco tiempo regresa a Buenos Aires que lo verá por última vez. De vuelta en París, enfermo y alcohólico, muere el 29 de septiembre de 1924, dejando su última obra, la única escrita en Francia: "Place Pigall".

Arolas fue vanguardia en la composición y también en la ejecución del tango.

Su orquesta lucía distinta a las otras, en 1917, comienza a grabar para el sello Victor, donde se comprueba su sonoridad, su brillo y un ritmo de una particular vibración.

Ernié nos dice: «Su marcación rítmica en este período es mucho más elástica, no es tan rígida y denota un mayor vuelo musical, más cantante, mayor caudal sonoro. Resulta –en comparación a las demás orquestas de la época- la más avanzada.»

Después menciona la inclusión de instrumentos no contemplados por otros directores, como el violoncello, el saxofón y el banjo.

El hecho del poco reconocimiento al Arolas interprete se debe, esencialmente, a la mala calidad de los registros discográficos.

Un párrafo aparte para tres de sus obras que no fueron tan difundidas.

Me refiero en primer lugar a "Viborita", de una melodía exquisita que podemos valorar en toda su medida en el registro de la orquesta del violinista Agesilao Ferrazzano del año 1927.

Después "Lágrimas" donde destaco la versión de la orquesta de Alberto Mancione de 1953, con un arreglo respetuoso y delicado de la obra original.

Y, finalmente, "La guitarrita", el ejemplo más acabado de la influencia que la música criolla ejercía en nuestro bohemio compositor urbano. Son muchas las versiones que me gustan de este tango, pero propongo dos: la de Francisco Canaro de 1930 y la de Osvaldo Pugliese de 1954.

En cuanto a sus obras más difundidas e importantes, "La cachila" tiene tantas grabaciones que merecería un capítulo aparte, ya que la mayoría de las orquestas la incorporó a su repertorio. De todas ellas me quedo con la versión del maestro Carlos Di Sarli, de 1941.

Lo mismo podemos decir sobre "El Marne", que además es la cortina musical de nuestro programa radial “Siempre el tango” –orquesta de Osvaldo Fresedo de 1980- pero sin duda se destacan la versión de Aníbal Troilo de 1952 y la de Horacio Salgán registrada al año siguiente.

Arolas fue un genio irrepetible que se renueva permanentemente y que nos conmueve cada vez que escuchamos la hondura de su obra

viernes, 7 de octubre de 2011

LA CACHILA

La pequeña cachila cae y canta,
hace el vuelo nupcial,
y por la flauta fiel de su garganta
echa un gemido lento de violines
con pulsación de piano en los confines,
de piano cenital,
alargando remotos serafines
Y deja un rastro de ilusión fatal

Le silbo a la cachila porque siento
Una mujer de sombra que se va
Fiel y leal, de puro sentimiento
atrapada por siempre en el compás
¿Habrá tenido Arolas una novia
que lo amó hasta el final
y no pudo sacársela a la Parca?
Hay un ritmo de luto y nos agobia
en el piano fatal
y violines que gimen porque abarcan
una rara ecuación de irrealidad.
El vuelo de una mórbida cachila
Que acuchila los cielos sin cesar


Amílcar Luis Blanco

La Cachila (Eduardo Arolas)

jueves, 6 de octubre de 2011

TE CUENTO



No estar contigo a veces se hace duro
“- El whisky es una pálida muchacha
y ha salido recién de la montaña”
El corazón despliega su fatiga
cuando te subo por joder la falda.
“- Algo me ha emborrachado,
no se si ha sido el whisky”

No estar contigo se hace a veces imposible
Y lo mismo me pasa con la muerte.
Tus senos me provocan
Y esa fijeza de ojos cuando miras
Y ¡Por Dios! esa frente
Quiero verte desnuda en la penumbra
Y que la luz desmaye sin resuello
Por todos los rincones de tu cuerpo

No pellizques tu labio con tus dientes
como una colegiala
Eso acelera tanto mis latidos.
No quiero que me estalle la garganta
Mi corazón a veces se desboca
Después de galopar a lo caballo

Amílcar Luis Blanco

lunes, 3 de octubre de 2011

ESPERANZA Y DESDÉN (Soneto)


La noche se avecina o se detiene,
poniéndole a las sombras esperanza.
Su rueda girará, como una danza
la vida seguirá y hasta selene

hara un mutis glacial. Nada conviene
mas a lo malo y a la malandanza
que el desdén,el olvido y la mudanza.
El destino en el cambio se sostiene.

Olvidar cuando el daño reconviene,
ignorar sus martirios sin tardanza
y abrirle la ilusión a lo que viene

Esperar en la luz que se abalanza
hacia un futuro promisorio tiene
ánimo de osadía y de templanza.

Amilcar Luis Blanco

domingo, 2 de octubre de 2011

DESESPERACIÓN


Desesperación,
soledad hecha verso que late entre corazón e ingles,
arena obtusa y yerma de playa sin océano
que hace vibrar las cuerdas de un violín
hasta extenuarlas en el silencio de la afonía.

Soledad,
palabra impía que provoca cataclismos de tristezas,
que auxilia la impenitencia de la aurora
ansiando el estertor postrero
de una noche finada entre lamentos.

Mayte Dalianegra

sábado, 1 de octubre de 2011

Para que vivas en mis silencios


Para que vivas en mis silencios,
en desnudez de lágrima caida
después de fatigar ambiguas calles
te abro mis palabras como puertas
de casas de una ciudad fantasma.
Para que ingreses en los sitios sin nadie
en los que colecciono nomeolvides y cuadros
y cuadernos de rutas o bitácoras,
y allí busques tu lecho de consuelo
junto a objetos salvados del olvido
en lugares iluminados por un sol perenne
de una inexistencia tan pura
como los espacios intergalácticos.
Sin una soledad que roa las mejillas
a la distancia imposible
de las cercanías íntimas que me acosan.
Todo para que vivas dentro de mis silencios
y pueda abrigarte convertido en aire de catedral,
atento a tus rubores
y a las descomposturas de satisfacciones
depositadas en el origen,
en la escollera húmeda de tus miedos
o en tu salacidad ardiente
cuando la lascivia te pueda.
Entrar, salir, de mis silencios,
inquieta, activa, vigorosa,
hecha de nuevo cada vez y mas hermosa,
núbil,prometedora, apenas tibia,
en calidad primaveral de rosa.

Amílcar Luis Blanco