Google+ Badge

Google+ Followers

Seguidores

Translate

sábado, 29 de octubre de 2011

LA SACIEDAD (Tres sonetos sobre el mismo tema)


Vivir, morir, o consumir los días,
las noches, las auroras, los ocasos,
los blasones del triunfo, los fracasos,
los amores, los odios, las porfías.

Andar por las tristezas, por las vías
del desamparo anónimo; ser trazos
de un clochard que se viste los retazos
de otros que engalanaron sus orgías.

Los que al hartarse de vivir, escasos
de pasión y de amor urden estrías
en una carne débil, dan mazazos

y destruyen sus propias armonías
y asfixian sus latidos en sus brazos
de saciedad ahítos en sus almas vacías.

LOS HOMICIDAS

El primer homicida es el deseo
Y su mayor virtud es la esperanza
de tener lo que nunca nos alcanza;
un cuerpo que supere su mareo

En mi caso, mujer, tras un pareo
de imposibles que vela su tardanza
y frente a mi mirada sólo danza
y me excita con lento devaneo.

El segundo homicida, si su arreo
de Salomé ante Herodes se abalanza
y desflora su fiebre y su himeneo

sobre el erecto glande de mi lanza
será la saciedad, porque preveo,
en el rubor un fuego que se cansa.

HARTARSE


Hartarse, estar completo, desbordado.
Rechazar ya la sed y el apetito
Sentirse ronco de gritar un grito
Áspero de vivir, ciego, saciado.

Demasiado desnudo, vulnerado,
por agresiones, pálpitos y el rito
de roturar un suelo ya trillado
y repetirse siempre en lo pasado

Ser para no ser más, desesperado
por no hallar un camino, un apetito
inaugural, flamante, nunca hollado.

Ser la víctima viva del delito
del homicidio atroz y perpetrado
de haber vivido ya y estar ahíto


Amílcar Luis Blanco (Pintura: "El descendimiento" de Caravaggio)