Google+ Badge

Google+ Followers

Seguidores

Translate

jueves, 8 de diciembre de 2011

NAVIDAD DE LOS POBRES

Llegan las navidades con quilates de ausencias;
las nuevas navidades que son viejas,
estallan en doradas, vívidas apariencias,
enarenan vergüenzas como húmedas almejas
para guardar cadáveres y sombras
de otros goces humanos
en las ramas de pinos como dorsos de manos
bajo verdes alfombras
que reclamaran besos y caricias
y ahora para siempre andarán por la nada
habiendo ya colmado sus delicias,
sin voz, ni movimiento, ni mirada.

Llegan las navidades con sus rostros de niños
y mejillas de lánguidos fulgores
y nos hacen sus gestos y sus guiños
colmándonos de risas y favores.
Antiguas inocencias castigadas
por los fuegos ligeros e irisados
nos punzarán también con sus miradas
de pobreza y tristeza, y engañados
por trémulas candelas, estrellas de colores,
nieves artificiales en estas latitudes
y panes dulces de ácidos sabores
agrios como champañas sin virtudes.

Para que nadie sufra noches de paz dolientes
vienen las navidades al ardiente verano
a mesas desquiciadas y fervientes
y Santa Claus las lleva de la mano.
En los sitios silentes de las plazas
los mendigos esperan caridades inciertas.
En los umbrales tibios de las casas
el muérdago corona llamadores y puertas
y un chasquido de látigos finge raudo trineo
pero el compás enfático, rudo de las carencias,
de navidad disfraza sempiterno planteo,
de ilusión indigesta transidas apetencias.

Amilcar Luis Blanco (San Francisco de Asís, óleo de Bartolomé Esteban Murillo)