La candidez se ahonda en el rostro y espera
y la mirada extiende su sed hacia ilusiones,
les proyecta la fiebre para abrevar pasiones
allí donde los cuerpos labrarán la frontera.
Y será la esperanza, su favor, la que quiera
hacer una mujer de la niña y sus dones,
frutecer en llantinas de alegres corazones
si el amor la rodea y alcanza y prepondera.
Y será la inocencia fecundada, la buena,
transmitiendo los días a los días sin llantos
la feliz nervadura de todos los encantos;
la viña cuyas uvas tras los siglos sin pena
produce el vino añejo en su virtud más plena;
el rubor pudoroso de los amores santos.
Amilcar Luis Blanco ("Alison" , oleo sobre tela de William Sergeant Kendall)
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