Hay quienes sin ser ciegos sólo ven lo aparente.
No sólo de los ojos, la ceguera
suele ser condición del alma entera.
Hay quienes siendo ciegos ven lo oculto y ausente.
Ver el agua y sentirla blanda, fría o caliente.
Por su temperatura entrar en su manera
y que dentro nos moje la experiencia cimera
es también el sentirnos garganta de la fuente.
No ver ni oír únicamente lo que televisiones,
radios, diarios en turba, nos dicen y nos muestran
Ver y oír más allá de oídos y visiones.
Ver y oír el derecho y revés de las acciones.
Y rechazar las pautas, los mandatos que adiestran.
Abrir ocultos ojos y oídos porque centran.
Amilcar Luis Blanco ("Retrato en sepia" por Antonio Vázquez),
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