
Clarea contra piedras y ladrillos,
contra argamasa rota y lastimada
en el oscuro cubo de la celda flanqueada
por doñas que descansan sus encantos sin brillos .
Descansan de las noches y los grillos
y hombres que compraron sus vistosas fachadas,
cuerpos cuyas heridas se ocultan; maquilladas
las penas que las ciñen de asfixiantes anillos.
En el claror procaz y agraz de la alborada
se echa la luz feroz en sus rostros exhaustos.
Da tregua la prisión a arduos holocaustos
de dignidades rotas por deseos sin mirada,
por ansias viscerales de placer sin coartada,
por destinos de miedos de hipócritas infaustos.
Amílcar Luis Blanco (Carbonilla de Antonio Berni)
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