Aquí, en este sueño, con la luz de mi frente,
sostengo mi contorno entre la niebla
y disipo mi muerte que se puebla
de mi vida posible o inmanente.
En cada instante vuelvo diferente,
mi cuerpo en llama ardiendo en la tiniebla
y pongo en lo caótico la regla
de ser esto que soy, luz que se siente.
Iluminan mis manos, iluminan
mis piernas y mis pies, mis ojos fluentes
todo mi alrededor cuando caminan
y aferran y escudriñan y son fuentes
que se surten de mundo y lo conminan
a ser para irradiar sus continentes.
Amilcar Luis Blanco (Pintura de Wassily Kandinsky)
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