
Caminar sobre el centro del sendero
sosteniéndote siempre en la esperanza
de llegar a tus tiempos sin tardanza,
de serte único, solvente, compañero.
Llegar a vos, a tu lugar primero,
a tu sitio sin nadie; ese fiel de balanza
donde tu soledad disfruta y lanza
la verdad de tu ser sin entrevero.
Llegar a vos como llegó Teseo
para salir después de tu alta vida
matando el odio que hubo en tu deseo.
Y esa extensión de la invisible brida
por la que voy y vuelvo hasta un Egeo
común jamás se corte ni despida.
Amilcar Luis Blanco ("Ariadna", oleo sobre tela de Giorgio de Chirico)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Los comentarios son bienvenidos pero me reservo el derecho de suprimir los que parezcan mal intencionados o de mal gusto