
El viento, esa deidad que al aire mueve,
sólo sensible a la temperatura,
imita mi pasión y la locura,
sólo sensible a lo que te conmueve.
Esa tensión arrecia y aún promueve
mis besos y caricias, mi ternura
y mi lujuria ardiéndose en la oscura
inmediación de un tiempo siempre breve.
Soy el viento y la lluvia, la tormenta
desatada en tu cuerpo y nuestro instante.
El rayo, el agua, el cielo equidistante
de miedos de los dos. Y nos alienta
este deseo que a la par nos tienta
y es fuego y aire y sombra silabeante.
Amillcar Luis Blanco (Pintura de Vincent Van Gogh)
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