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sábado, 12 de mayo de 2012

AHORA



Ahora soy de nadie, soy de otros, sólo un rostro,
siempre fui, seré, sólo un rostro,
jamás debí haber sido, sólo este rostro,
ahora cantan los ríos en mi sangre,
hablan voces de tierras en mi carne,
y de a dos elementos compadecen
el solitario abrigo que les brindo
el brinco de las alas que lleva al infinito.

Ahora, cuando los pájaros han huido
de todas las madrigueras y de los hocicos
de los deseos, las necesidades, los faltantes,
las carencias y las muelas desgarradoras,
convertido ya en vuelo, suela o aire,
a veces solapado en torno a los que esperan,
haciendo de cuenta en salas de laqueados sillones
que estoy unido a ellos en la misma paciencia.

Ahora, digo, cuando todos se visten con silencios
y se van arropando sin mirarse en vestíbulos lentos
con el sediento ritmo de las olas, sin perder el aliento,
agitados y solos sin memoria en el viento,
sabiéndose fugaces y gratuitos,
solitarios, habiéndose bebido,
sus soledades hechas tragos largos
y deglutido el ríspido condumio con indigesta audacia
de la vergüenza, el miedo y la falacia
en los carteles de neón de las tristezas
y  agrupado con todos en afiches en la noria del tiempo.



Ahora, nunca, nunca, ahora ….



Amílcar Luis Blanco ("Rostros" obra de Oswaldo Guayasamin)



jueves, 10 de mayo de 2012

SI QUIERES VOLVER NO VUELVAS (Canción)




Si tú quieres volver, volver, volver….

Mejor no vuelvas corazón, no vuelvas,
por el camino de la nada vuelvas
porque me has dejado hace sueños,
hace mundos, hace dolores raudos,
hace espinas y lágrimas y miedos
y nostalgias salvajes, potus, cactus,
hundidos en macetas solitarias
y domingos sin nadie en los que crío
muñecos, soledades y distancias.
Y también hace mucho, como dicen,
mucho, mucho;montañas, muchedumbres,
vastos mares,
a solas, solas, solas, con mis menudencias,
mi pobreza de ser, mis ignorancias,
y alguna alergia transparente, inmune,
que me escuece y me nubla la garganta.

Por el camino de la nada vuelvas,
por ese que no hay, ni soy, ni tiene,
ni nombre, ni figura, ni esperanzas.
Por esa senda oscura, sólo sombras,
no vuelvas en tu celo, nunca vuelvas
Que hasta la lira de tu Orfeo calle
porque allí soy tu Eurídice
tu excusa de poeta que en la luz espejea
su imposible delirio y su tardanza.



Y para nunca Hades me detiene.
Porque tú me has dejado,
me has dejado.
y una angustia violeta sólo queda
allí donde enlazaban tus palabras
que tenían la forma de tus manos,
la forma de tu cuerpo en la penumbra,
aún en la penumbra, en la distancia,
la forma dolorosa de la ausencia,
de la desnuda forma de tus manos
y del rancio declive de tus pechos
y la desnuda forma de tu ausencia,
y la desnuda ausencia de tus formas,
y las formas desnudas de tu ausencia
del ausentar desnudo de tus formas
y el huir de tu ausencia por golpearme
formas, ausencias y arduas desnudeces.


Amílcar Luis Blanco

miércoles, 9 de mayo de 2012

OLVIDARTE


Ávido de la vida de la carne,
de su tibieza fugaz
¿Cómo podría mostrarte lo que siento
cuando quiero olvidarte?
¿Y desnudar aún más mi desnudez,
mi llanto, que, como abismo de una catarata
de aguas de cielo amargo, derrama toneladas?
O, al menos, huelga decir, la llaga transparente
que soy y que los otros atraviesan
recordándome siempre tu minuciosa ausencia.
¿Escurrirme, abstraerme, de tu reciente nada,
con todas ellas juntas, eternamente absortas,
mirándome a la cara?
¡No! Tampoco eso podría.
Aunque ardan ebrios todos mis silencios
y con sus humos pavorosos nublen
la luz de tu mirada en mi mirada.-

Amílcar Luis Blanco

martes, 8 de mayo de 2012

OTOÑO ENMASCARADO




Un perfume a doliente primavera
se mezcla en la carencia del otoño,
frugal cadencia, exagerado moño,
mariposa funérea y agorera.

Lo caduco se angosta y desespera
en mitad de lo tierno del retoño;
lo cadente, en confuso pandemonio,
sostiene  una apariencia  que prospera.

En la tierra sin nadie, en el demonio
de lo fugaz y absurdo prepondera
un aire de perpetua sal primera

enmascarando al afligente otoño.
Porque lo viejo finge ser bisoño
como un mar simulando ser pradera.

Amílcar Luis Blanco  (Pintura: "Bosque en otoño" por Antonio Giménez Urrutia)

viernes, 4 de mayo de 2012

Tan lejos y tan cerca







Como te quiero tanto como al alba
o al aire enorme,
aspirado sin tasa por mi pecho
y siento la ligereza de tus piernas
caminando en mis piernas,
el milagro de tu palpitación
en el vibrar de mis párpados
y en el bombeo bruto de mi corazón
acompañándote
para cada luz que recibes,
para cada gota de tu traspiración,
el goteo, la lluvia, que sale de tu cuerpo
aunque nunca la beba y la disfrute.
Como te quiero tanto, digo,
como a la noche extensa y estrellada
cayendo sobre el mar y las ciudades
como al viento veloz que se endurece
y se parte en mi frente y en mi torso
casi hasta levantarme,
la vida en vos no cesa de auscultarme
de meterse conmigo, me provoca,
hace incluso que piense en nomeolvides
en la cintura obesa
de la melancólica nostalgia
y en senos abundantes y estoicos
iguales a las dunas del Sahara
velados por la ausencia de los tuyos.
Hace que me dirija hacia tus labios
aunque no estén
y trate de besarlos.
Y me queda la inquietud,
el sobresalto,
igual que a Don Quijote
le quedara tan lejos Dulcinea
y tan cerca, tan lejos y tan cerca.

Amílcar Luis Blanco (Pintura "Dulcinea" por Mireya Duart)

jueves, 3 de mayo de 2012

TRISTEZA DE LA CUMPARSITA (Soneto con video)



Una tristeza azul, de marionetas,
dan los dos al bailar la cumparsita;
un sollozo sin fin los precipita,
los descalabra en reiteradas tretas .

Dedos titiriteros urden las espoletas
de miembros,torsos, oseas maderitas,
fingiéndose elegantes figuritas,
pero suenan a duelo las paletas.

Una desolación de íntimas cuitas,
inútiles si fueran francas, netas,
pues nunca dejarían de ser gratuitas

para la otredad de ciegas metas;
la insensible platea de las almas ahitas
de espectáculos huecos y cometas.



Amílcar Luis Blanco





martes, 1 de mayo de 2012

ÉGLOGA DE AMOR.-




¿Cómo decir por qué, cuánto te amo?
Mi corazón desborda mis palabras.
Tal vez porque las tuyas han cruzado
por la región sombría, donde clamo
en horizontes grises y tú te abras
en otro cielo mío nunca hollado
virgen aún para mi mismo, ignoto,
y sólo a mi intuición anticipado,
dentro de un sueño de placer remoto
ahora y por tus versos intimado.
Al ser uvas que te han dulcificado
y savia que te cura y pone coto
a las llagas de amor ya del pasado
de un oriente perdido, exangüe y roto.

Al amar se inauguran los deseos,
los signos, las señales; una orilla
engrandece sus márgenes y anilla
dos cuerpos que se sienten sin arreos
para vencer sus límites; costillas
uno del otro, danzas, devaneos
cumplidos en secretas apostillas
y hasta en declaraciones y gorjeos,
pactos de ángeles hechos a hurtadillas
paraisos abiertos en tus ojos, tus labios,
nada más, por mirarnos, hechos sabios,
de infinitas paciencias, pantagruelicos goces,
lánguidos, intangibles,  lascivos y feroces.
Pero tiernos y amables, sin penurias ni agravios.

Te amo con la íntima osadía
de un ángel que se interna en una orgía
de esperanzas, absurdos, incógnitas, azares,
y anda en calles con rumbos ignotos y dispares,
buscando con mis ojos tu mirada ambarina
y atrapar en mis manos el sol de tu cintura
y en mi boca tu boca como copa y sentina
de tus aguas amargas para darles dulzura.
Te busco en la pasión y la locura
de pretenderte mía contra viento y marea,
y alzo mi corazón como una roja tea
y sus fibras de fuego nos ligan en la altura,
nos dan tema, coraje, sitio, idea,
anclaje en el amor y en la ternura.



Amílcar Luis Blanco  (Pintura "El amor de las almas" por Jean Delville)