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jueves, 17 de abril de 2014

He subido del mar








He subido del mar hace un momento porque todo se esfuma
y la desilusión desencadena de a poco una penumbra sin estribos,
un relente grisáceo.
Entonces decidí volver a casa, subir a la doméstica atalaya
donde se funde el día con el día y la sombra desmaya
y todo adquiere una certeza diurna y se baña en la luz sin estridencias.

En el mar las distancias las aguas se confunden sin mengua con el cielo
y recogen vapores surtidos por las algas y las sales, los géiseres de espuma;
el espacio dilata menesterosas cumbres
que absorben sin medida las miradas más frías, buceadoras insomnes
sin brújulas, bitácoras, velámenes que sigan los impulsos del viento.
El cuestor más amargo vive en la lejanía y es un iceberg erguido frontal a las tormentas
pero su acerba luz iridiscente y blanca hace llegar su alarma a todo el que se asoma.

En cambio en esta casa levantada en el risco del negro acantilado
sólo los pies de espuma del mar tocan la arena infundiéndole espejos de soles y nublados.
Pero el lar se defiende desde un fuego sagrado en su vientre de piedra
y respira entre sones de hundidas caracolas y el fragor de las olas se deshace sin tregua
alrededor del cielo con cinturas de agua donde cantan sirenas ávidas de deseos,
las mismas que llamaban a Ulises en los cantos de las rocas airadas
prometiéndole encantos en grupas escamadas,
solapas enjoyadas pasadizos de fiebre por los que ingresarían los vástagos ardientes.

Piélagos de atardeceres flotan deltas de sombras y memorias y vuelven
en las olas y ruedan y regresan y asaltan los bordes de las rocas.
He subido del mar hasta este instante íntimo para dejar toda la angustia en vilo
para ausentarme de su oscuro celo de su vigilia siempre amenazante.
He subido del mar hacia las valvas abiertas del sigilo y la memoria.-

Amilcar Luis Blanco  ("Lloret de mar" pintura de Joan Sarquella)
.

miércoles, 16 de abril de 2014

A Charles Chaplin, in memoriam (El 16 de abril de 1889 nacía en Londres Charles Chaplin)




En un flash blanco y negro proyectado,
cabal, hiperkinético, acosado,
flaco y  mayor y joven,
rico y pobre y David y Goliat,
bombín, bastón,  ladeado frac,
el pelo blanco, la sonrisa blanca.
¡Oh Charlie! Te esperamos
para patearle el culo a la desgracia
o  donde más le duela.

Y que vuelvas del fondo del telón a la esgrima
de parodiar la lucha bíblica en  que viviste
y alegremente triste
después de subvertir tanta rutina
regreses tal como solías del chiste
a una región del gesto vespertina.

En los desorientados zapatones
que calzaron tu paso nos calzamos
y una mujer descalza nos llevamos
del brazo de un final de corazones.-

Amilcar Luis Blanco

lunes, 14 de abril de 2014

Nuevo ajedrez con la tristeza.







La tristeza nos gana su ajedrez de silencios.
Sentada aquí en el fondo de la mirada mía
cumple acabadamente su costumbre sombría.
Echa su resto de humo, caviloso, de plumas
que vacilan hundiéndose en hamacas de sombras.
Después se va cerrando horizontes adentro
Una piedra de lágrimas que la garganta aprieta
como si fuera un puño de vez en cuando agita
su pañuelo de llanto al fondo de mis ojos
y después se despide bogando a la deriva.
Mi mano, el corazón activo del deseo,
inquietamente busca en qué ocupar su desasosiego
y extrae desde mi alma un cigarrillo, otra pieza del juego.

¿Pero somos acaso las piezas de ese juego
que nos excluye siempre mientras movemos piezas
metidas en el tiempo, en el único tiempo; nuestra vida.
O al contrario gestamos los peones, las torres,
los caballos, las damas, los alfiles, los reyes,
los cigarrillos mismos para empaparlos siempre
de la mortalidad que nos inunda y defender así,
disimulándola, esta fragilidad de la vigilia
que escapa entre maromas y acrobacias
del terror que la muerte nos produce?

Estamos en el juego, en el tiempo finito de cada movimiento
y detrás de gambitos,  enroques, aperturas,
la tristeza responde en la mitad de sombra que le toca,
silenciosa, sentada, fumándose la espera y la esperanza,
y mirándonos siempre, con mirada sedienta y a los ojos,
sin permitir jamás que la olvidemos, sabiéndose maestra de estrategia,
porque ella sostiene desde el rincón oscuro la luz de sus silencios.
Y ese callar nos toma de las sienes, nos dirige las manos,
nos conduce  al damero de la dispar contienda,
a la batalla en la que caen, caemos, nuestros seres amados y nosotros.

La tristeza nos gana su ajedrez de silencios.
Nos da un mate de sombra y hace su regicidio
después de un magnicidio de enormes proporciones.
Porque vamos dejando al responder el fiel de las movidas
una estela sin pausa, ni retorno, ni fruto, ceñida a cada pieza,
desplazada a las lindes externas del tablero;
ese lugar sin nadie abierto al infinito sin cesar desmarcado;
lo ingrávido, el vacío, los estribos del humo distante, constelado,
todo se hace y deshace en la tiniebla al enfrentar los miedos
para que al fin quedemos extenuados y la tristeza triunfe
sentada aquí en el fondo de la mirada mía.-

Amilcar Luis Blanco. (Pintura de Lautaro Fiszman)

viernes, 11 de abril de 2014

La fiera




¡Ay, si la redondez vesubio fuera
y estallara en tu cuerpo su fulgor de amaranto!
La piedra contendría tu solidez de llanto
y la sombra sería tu marco y tu cantera.

Tu tensión en reposo se parece a la fiera
cuando aguarda ser vista en mujeril encanto
y quiere que penetren su sigiloso manto
y sometan su fiebre procaz y plañidera.

Enciendes el deseo, su lámpara de hoguera,
y entibias la penumbra, aún hasta el espanto,
tus pavesas florecen como una enredadera

que abrazara con llamas lo pérfido y lo santo.
Alrededor de tu alma pasea mi pantera
y aunque seas ficticia con sus ojos te canto.

Amilcar Luis Blanco ( "Sentada desnuda" por Amedeo Modigliani)


Vana jerga




Ya desnuda a tu vera, suelta, echada,
observando hacia atrás a quien te observa
tus negros ojos brotan en la acerba
luz de quien te cautiva en su mirada.

Lisa, turgente, lánguida, extremada,
tu belleza se inflama  y se conserva.
Cándida, la  morbidez que te preserva
en albo lecho yace y en el negror cuajada.

Y se te advierte viva, despejada,
sin tiempo, en un nirvana, en la proterva
ilusión de fundirnos con tu nada.

Creada por un genio que exacerba
esta vigilia absurda y fatigada
de mirarte y hablarte; vana jerga.


Amilcar Luis Blanco ( Nu couché (Sur le côté gauche) de Amedeo Modigliani)


Así desnuda y sola






Así desnuda y sola, abandonada, triste,
suponiendo que nadie te dirá nunca nada.
Deja que te remedie la luz de mi mirada.
No caigas más de ti, regresa, existe.

Esa honda aflicción de la que huiste
te ha dejado su lánguida estocada.
y dándote después a cada espada,
sufres y pierdes,  sólo el vacío te asiste.

Regresas hecha gota sensual y sazonada
porque en carne y en sangre se resiste
tu esencia de pasión transfigurada

Porque siendo mujer y bella uniste
en clara copa tu materia airada
hecha de sal y fuego y la bebiste.


Amilcar Luis Blanco ("Desnudo femenino sentado" pintura de Amedeo Modigliani)