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martes, 8 de julio de 2014

DESEO DESNUDO





Ella tiene la pinta de un deseo desnudo,
se deja iluminar por la luz,
se deja estar como un felpudo
pero se tensa si la miran y se siente una cruz.

Adentro está ceñida en lo sinuoso
de si misma.
En lo curvo y audaz, en lo gracioso,
por el flanco desnudo en que se abisma.

Un volverse en la tórrida silueta
de volúmenes guarros.
La posesiva treta
de afirmarse en ebúrneos despilfarros.

Cuerpo desnudo de mujer curvado,
asentado en la curva que se ahonda.
La grupa en la caída o en el vado.
El muslo en lo cimero de la onda.

En su figura que al deseo llama
y del deseo huye
una bífida víbora se inflama
se envenena y destruye.

Amilcar Luis Blanco (Pintura de Luana Sacchetti)

IMPRESIONES DEL CONDOR







Nadie quiere acogerse en este sitio.
No hay lugar sino para mí posado en la saliente de la pared de piedra
y en mi corazón sólo el sigilo bombea
al ritmo de las ráfagas heladas que cruzan el abismo.

Nadie puede posar sus garras más allá de la cornisa
o mirar al desfiladero de las sombras y su torbellino desafiante.
Únicamente un desplegar de alas y el oficio del vuelo,
permiten atravesar las nubes aún en las borrascas.

Desde el pico cayendo hacia el profundo valle
nunca hubo nadie conmigo para enfrentar el viaje
y escudriñar senderos y bosques donde crecen preguntas
como llamas de hielos y piras de humeantes araucarias.

Nadie quiere ponerse al abrigo en la altura,
porque la altura es viento helado y acometida siempre
y sólo puede confiarse en la cautela de las rocas
a menos que algún Dios encienda el fuego.

Pero no, sólo hay fuego en mis ojos en brasas encendidos
y también en mi sangre cuando sostiene la agitación de mis alas
transportándome en el espacio contra el viento
debajo está el violeta de la angustia y el miedo y no hay Dios y no hay fuego.

Amilcar Luis Blanco  ("Condor andino" Oleo sobre tela por Javier Molina)


domingo, 6 de julio de 2014

PUERTOS Y NAVEGACIONES.








Instantes detenidos en la velocidad despaciosa
de las mareas incesantes;
antiguos puertos,
flejes, grúas, plumas, contenedores,
gaviotas sobre el agua con petróleo,
hombres hombreando bolsas
y bodegas
tragándose los bultos y las sombras.

Y el vaivén de las olas agitando las barcas
contra los cantos del dock.
Enormes travesías bajan y suben
en aguas detenidas largamente surcadas
durante los lentos itinerarios
anotados en las bitácoras
hasta que al fin se lanzan las jarcias y las vergas
y el áncora desciende hasta el fondo de lodo.

Silos en cuyos vientres silban los fantasmas,
los espectros de adioses
y una pelota desvencijada en el azul sobre el cemento,
como un trozo de cielo muerto que se hubiera caído
de un modo descuidado al estibar un mundo
antes de emprender su viaje hacia otro,
ignoto.
Pero además los días y las transpiraciones y los miedos
y las manchas de herrumbres en los cascos.

Acaso la meditación del capitán;
una frente surcada de horizontes y vuelos de gaviotas,
unos ojos sin duda mensurantes,
agrimensores de almas navegantes y cielos resbalando
sobre las curvaturas de las aguas inmensas
y recayendo al fin en sílabas y nombres y fechas y cardúmenes
que perturban las vigilias memoriosas de las bitácoras
y establecen sus diálogos expuestos
como heridas abiertas que se cierran cercadas por silencios interminables.


Amilcar Luis Blanco (Pintura de Ernesto Romero)

jueves, 3 de julio de 2014

FIESTA





Bajo la luz y al aire nos sentimos en fiesta,
el bullicio renace de almas y corazones,
flores, viandas, bebidas y danzas y canciones,
globos y banderines, niños, niñas y orquesta.

Urge dejar la ira, el dolor, lo que cuesta,
para ingresar desnudos al umbral de ilusiones
donde todos festejan las vidas y los dones,
la alegría propaga su pólvora compuesta.

Desear  no nos estallen desgracias entre sones
de músicas festivas porque la danza presta
arrullos, contoneos, suspiros, situaciones,

delicias a los cuerpos, gráciles, sin protesta,
y nos suma en un caos de untuosas emociones,
humanos, hermanados en la banal propuesta.

Amilcar Luis Blanco  ("La juventud de Baco", pintura orgiástica de William Adolphe Bouguereau)

miércoles, 2 de julio de 2014

Ojos en lágrimas


Hoy me atrevo al azul, en la roja recoba
del lago,  al mar, al alma,  al hondo cielo
y desde un recio corazón  en  duelo
encarezco mi pena que a las montañas boga.

El oscuro horizonte se cierra y desahoga,
como un párpado húmedo en el suelo,
mi tamaño de llanto y desconsuelo
y extendiéndose lento en agua azoga.

Todo tiende a ser ojos en lágrimas y eroga
un corazón de cámara y retina; un desvelo
que en fiel melancolía se cifra y epiloga.

Pero todo también se hace pasión y celo
al cifrarse en recuerdo, y brilla y se deroga
en olvido y vigilia de accidentado vuelo.

Amilcar Luis Blanco  (Pintura de Luana Sacchetti)


martes, 1 de julio de 2014

La cópula



Los amantes

"Seguiremos besándonos en el hijo profundo.
Besándonos tú y yo se besan nuestros muertos,
se besan los primeros pobladores del mundo"

Miguel Hernández



Hasta aquí la ternura, más allá la esperanza,
mientras tanto el peligro, la duda disolvente.
El sexo anuda seres para pelear lo hiriente
de un tiempo que nos hunde su corrosiva lanza.

La cópula es un nexo y hacia los dos avanza
para fortalecerlos en un trabado frente
contra las adversidades de un minado presente
para sus cuerpos y almas, la residual fianza.

La cópula eslabona además la templanza.
Su reiterado juego entre amantes consiente
el antes y después de una manida danza.

La cópula es futuro de la especie, su puente.
Une nuestro pasado en su gozosa usanza
a nuestros hijos hondos, al porvenir creciente.

Amilcar Luis Blanco  (Pintura de Ingreed Martinez "Dos amantes")

EDITH PIAF. Non, Je Ne Regrette Rien, Subtitulado