AMILCAR BLANCO (Blog destinado preferentemente a la poesía propia) Los derechos de autor de lo publicado y a publicar en este blog están reservados y protegidos por la Dirección Nacional del derecho del autor-dependiente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la República Argentina- Expediente N° 933882
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domingo, 28 de agosto de 2011
SUMMERTIME
Estamos en la city, el verano se acerca,
en las enredaderas y jazmines,
en los cielos calientes y la terca
alongación del sol en los confines.
Hay un olor áspero a madreselva,
una resaca a lluvia cuando cede la tarde
sus espacios de anuros y de selva.
Olor a polvo y agua, a suciedad que arde.
Todo por la llanura de las calles.
Un diapasón de Armstrong y Fitzgerald.
Una luna dichosa y melodiosa,
no una luna cualquiera,
rodeándonos los talles,
haciéndonos la vida llevadera.
Bocina de trompeta, voz de seda
y gargantas con cuerdas de ébano y de rueda.
Gershwin estuvo mucho visitando el verano
produjo melodías como dedos sus manos;
él se subió a las torres y rozó las cornisas,
estuvo cada angustia huyéndole a las prisas
sobre un teclado hecho con auténticas risas.
Convocó corazones ardientes y cercanos.
Rompiendo la tiniebla, poniéndole al hastío
un acendrado rumbo de navío.
Amílcar Luis Blanco
en las enredaderas y jazmines,
en los cielos calientes y la terca
alongación del sol en los confines.
Hay un olor áspero a madreselva,
una resaca a lluvia cuando cede la tarde
sus espacios de anuros y de selva.
Olor a polvo y agua, a suciedad que arde.
Todo por la llanura de las calles.
Un diapasón de Armstrong y Fitzgerald.
Una luna dichosa y melodiosa,
no una luna cualquiera,
rodeándonos los talles,
haciéndonos la vida llevadera.
Bocina de trompeta, voz de seda
y gargantas con cuerdas de ébano y de rueda.
Gershwin estuvo mucho visitando el verano
produjo melodías como dedos sus manos;
él se subió a las torres y rozó las cornisas,
estuvo cada angustia huyéndole a las prisas
sobre un teclado hecho con auténticas risas.
Convocó corazones ardientes y cercanos.
Rompiendo la tiniebla, poniéndole al hastío
un acendrado rumbo de navío.
Amílcar Luis Blanco
sábado, 27 de agosto de 2011
Paisaje de Silencio Rosa
Horas rosáceas surgen del silencio,
despojado hontanar, luz en el aire.
La soledad a punto de ser madre
y un horizonte dromedario
harán parir un llano calendario.
El agua detenida y el ojo dilatado
del alma de la noche abandonada
al desmañado cielo le asestan una herida
de sangre entre las nubes constelada.
Amílcar Luis Blanco
Pintura: "Paisaje de silencio rosa" por Andrés Rueda.
jueves, 25 de agosto de 2011
LA ROSA
LUZ ENTRE EL AGUA Y LA PIEDRA
http://www.andresrueda.blogspot.com
"Día de luz perfecta"-Pintura por Andrés Rueda
El cuerpo de la luz oculta esencias
sumidas en el agua y en la piedra
y un temblor detenido y transparencias
en que la sombra trepa como hiedra.
Trémula y espectral, pálida brilla,
esplende azul ornando la argamasa,
y traspasa los arcos sólidos de la arcilla
moldeando la textura de la hora que pasa.
Quieto, frente a la obra, urgo la maravilla
gestada entre columnas y dinteles
y asisto a la diablura del vértigo en la orilla
de una hondura creada con cielo en los pinceles.
Amilcar Luis Blanco
lunes, 22 de agosto de 2011
SÓLO LAS AMAPOLAS
Roja como amapola crece el ansia
de mi sangre encendida al esperarte
y en pétalos de fuego el viento parte
preñado de una cálida fragancia.
Un aire marinero, una flagrancia
de sol y sal destruye cada parte
del horizonte exento de estandarte.
Las amapolas dan tu resonancia.
Sólo las amapolas, pasionarias
del amor compungido de distancias
imposibles de andar y refractarias.
Y esos pétalos tiernos, sin ganancias,
vibrantes como labios puros, parias,
sólo besos de viento y arrogancias.
Amílcar Luis Blanco
sábado, 20 de agosto de 2011
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