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sábado, 12 de junio de 2010

"NO LOS UNE EL AMOR SINO EL ESPANTO". - Como en el verso de Borges a Buenos Aires, el lazo anímico que liga a Sola, Duhalde, los hermanos Rodriguez Saa, Romero, Reutemann, De Narvaez, Puerta, integrantes del peronismo autodenominado "disidente", es el espanto de verse olvidados, de convertirse en perfectos anónimos para el conjunto del electorado, pero el amor en todos los casos está ausente en esta desatinada y bastante desesperada adición de voluntades, las cuales, inspiradas en algunos casos en la envidia, el rencor, el resentimiento por la excelente gestión de los Kirchner, apela a los vicios, corruptelas y atavismos de un obsoleto y fraudulento método de hacer política entre justicialistas que hace rato han perdido sus postulados fundacionales; aquéllos que llevaron antes a Juan Domingo Perón y, hoy, a Néstor Kirchner y Cristina Fernández a ganarse el favor de las grandes mayorías populares. Principalmente subordinar el capital a los requerimientos de los demás factores económicos en pos de una justicia en la distribución del ingreso y una formación y participación creciente del ahorro nacional, conseguido merced al crecimiento cualitativo y cuantitativo de las exportaciones y a la inversión productiva, reproductiva y diferenciada de estos excedentes dentro del territorio nacional y al crecimiento de la capacidad adquisitiva de un mercado interno también en expansión. En vez de alinearse detrás del matrimonio gobernante que ha conseguido, contra viento y marea, oposición y medios hegemónicos, instaurar un modelo autenticamente justicialista, fortaleciendo así este polo de populismo virtuoso que promete mayores logros en los proyectos que se adelantan: reforma del sistema financiero, participación obrera en las ganancias, vigencia de pluralidad de voces y opiniones al ponerse en vigencia la ley de medios, fortalecimiento del Mercosur y procesamiento de las diferencias que permitan ir hacia una producción, empleo y demanda crecientes en la región, prefieren aliarse a las derechas pusilánimes, acuerdistas, entreguistas y fracasadas de un neoliberalistmo en retirada.- Actúan igual que las izquierdas utópicas y expendedoras de fantasías de ficción política.- Posiciones ambas que jamás han llegado a nada en la Argentina, que siempre han resultado inoperantes a la corta o a la larga. La época fundacional de las derechas, impuestas a la fuerza sobre una sociedad desarraigada y reciente que crecía en número pero era dispersa y débil, la del primer centenario, no tuvo mejor desempeño que el que pudo proporcionarle Julio Argentino Roca y la generación del ochenta, hoy sus postulados constituyen una rémora, son absolutamente anacrónicos. El radicalismo, el más cercano al Pueblo, el de Hipólito Yrigoyen viene fracasando desde su segundo gobierno y todos sus exponentes en el mejor de los casos son tibios o pusilánimes porque tampoco contemplan las necesidades mayoritarias. Las izquierdas extremas en la Argentina han sido siempre funcionales a las derechas, de modo que sólo el Justicialismo o Peronismo se ha ubicado en el meridiano de los nuevos tiempos. Un Justicialismo resentido, derechoso y vengativo, casi mafioso, tampoco le sirve al país. Constituye una rémora híbrida desde el punto de vista ideológico, es decir, indefinida e inescrupulosa desde el punto de vista ético. En esta inescrupulosidad, en este espanto, coinciden hoy las fuerzas de la oposición y, hasta ahora, es lo único que han demostrado. Una especie de monstruoso maquiavelismo sin fines o metas a la vista que puedan generar en la gente ilusión de futuro.