Recibimos escorias y mandatos,
chicanas y delirios y estocadas;
la catarata de aguas coloreadas
del smartphone, el móvil, sin recatos.
Audífonos cautivan nuestros ratos
y en los silencios largas parrafadas
nos provocan hipnóticas miradas
digitando teclados y mensajeando datos.
Hechos robots virtuales prodigamos
vínculos que en el aire se desgranan
y duran lo que duran volubles nuestras ganas.
Y nuestros sentimientos alejamos
de nosotros a infiernos que acompasan
soledades sin fin huecas y vanas.
Amilcar Luis Blanco
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