Venimos del engaño, de las frívolas mufas,
de copetines sueltos y eufemismos cordiales
y de asados campestres, sanguíneos, viscerales,
hambrunas solitarias y fríos sin estufas.
Ansiamos convertir en sol nuestras garufas,
nuestras sombras en vastos ambientes señoriales,
en casas con piletas y adictos menestrales
para servir caviares con champaña y con trufas.
Somos advenedizos de divas con visones,
películas antiguas de un Hollywood extinto.
Y tangueamos sin vernos dentro de un laberinto
como juegan los niños en patios y balcones.
Mientras nos sobrevuelan las palomas y halcones
de opaca cetrería y carroñero instinto.
Amilcar Luis Blanco ( "Déjame ver el mundo" (Fragmento) Oleo sobre kienzo de Daniel Kaplán)
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