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sábado, 14 de noviembre de 2020

SONIDOS Y SILENCIOS



 Hoy estuve saliendo como de una campana.

 En realidad  desde una orilla de campana.

 De su abierto sonido,  su tañer y su eco.

 Y comencé a rebotar en raudas lejanías y contra paredes,

contra cantos, contra articulaciones de ciudad. 

Y rebotaba y me caía cuando golpeaba en los silencios.

Los silencios dibujan los días y  las noches.

Limitan los sonidos y golpean los ruidos

o los dejan entrar en sus densidades hasta donde les parece. 

Es hermoso rebotar en silencios.

Hamacarse en silencios hasta morir de nuncas. 

Hasta sentir suaves dolores en la nuca y el pulso en las sienes.

Sólo en las sienes, sólo en la nuca, sólo en los nuncas.


Amílcar Luis Blanco ("El sonido del silencio", Oleo sobre lienzo de Yury Fomichev)

AMOR Y DOLOR




 ¡Qué cerca estás, qué cerca, pero también qué lejos!

Ya no puedo aunque quiera quitarte de mi vida

porque tus ojos pardos me observan sin medida

y los veo mirarme en multitud de espejos.


¡Qué vidas nuestras vidas, vertidas en reflejos!

Viajando hacia las sombras y hacia la despedida

amándose y doliéndose al correr de una herida

abierta tras los muros de nuestros entrecejos.


El amor nos mantiene. Su salario es de luces,

de voces y de ruidos y pájaros y cruces

despierta nuestros días, rutinas y trabajos.


Es el motor que zumba y mueve nuestros brazos,

El corazón nutriente hasta el caer de bruces

en la materna sombra que librará los lazos.


Amílcar Luis Blanco ("Amor y dolor", oleo sobre tela de Edward Munch)

martes, 22 de septiembre de 2020

ARTE POÉTICA



 Descomponer la realidad

en sus elementos más simples

-me dijiste

¿ Te dije?

- Sí.

Ir a la verdulería

con Eliot a su hora violeta

y buscar, inocentemente,

una hortaliza que se le parezca

- me dijiste.

Y también: "Nel mezzo dil cammin di nostra vita"

Tener "la misma sed ausente, la misma fiebre fría"

que Neruda - me dijiste.

O responder como lo hizo Becquer:

"Poesía eres tú".

Pero todo con ritmo escasamente audible

- me dijiste.

Todo armoniosamente

. me insististe,

como Perón dijo que Plutarco dijo.

O con honda belleza me dijiste.

Como  cuando Hernández

"le dijo a Cruz"- que le dijera-

"que mirara las últimas poblaciones

y a Fierro dos lagrimones

le rodaron por la cara".

Finalmente hervir la desventura

y servirla en un plato sin mañana.


Amílcar Luis Blanco (Pintura de Fermín Eguía)

sábado, 5 de septiembre de 2020

Nuestras ilusiones



Fermín Eguía





Recuerdo que estuvimos entre cielos de algodones

naciendo nuevamente

pero sin advertirlo del todo

porque nuestras ilusiones nos llevaban

a otros lugares.

Es decir, nos corrían los sitios;

esos carreteles del destino

desparramándolos insidiosos;

madejas o racimos o archipiélagos,

lujos de los latidos ardiendo en nuestras sienes.


Recuerdo que los viajes nos llevaban lejos.

Trenes, automóviles, atravesaban horizontes

y calcaban paisajes  en nuestras retinas absortas.

Mientras saboreábamos gaseosas,

masticábamos alfajores

o escuchábamos la radio

ahitos, hartos, 

bostezábamos circunstancias

sin haberlas paladeado jamás.


Había una vida posible

sin marcianos al hombro.

Un verano infinito

de mar, laguna, río o mieses,

sagrados navegantes

en yates de lujo

los recorríamos dormidos o despiertos.


La vida estaba en otra parte,

casi siempre en otra parte.

Nuestros ojos inquietos recorren los rincones

todavía,

buscan en las mañanas o en las tardes

algo que los contenga sin salida

en ese extraño nacimiento 

entre aquél cielo de algodones.


Amílcar Luis Blanco (Pintura de Fermín Eguía)





Nosotros, los otros.


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Alguna vez nos hemos visto.

Alguna vez nos hemos encontrado.

En mitad de la noche

o en los fárragos del día

cuando y donde todo se tramita

de modo articulado

o disparatadamente,

paseando por las plazas o las calles.

Alguna vez nos hemos visto las miradas

y pasamos de largo

casi sin advertirnos

pero llevando cada uno

la estela del otro.

Una orilla de fantasma,

el orillo del vestido o la pollera,

el dobladillo de la bocamanga,

Alguna vez las dudas

como mariposas oscuras,

parpadeos,

nos rozaron la calma

las sospechas

de ser otros, 

nosotros.


Amílcar Luis Blanco

sábado, 15 de agosto de 2020

A un cuadro de Dalí



Cuadra la claridad tras la ventana su inagotable transparencia
y ella la contempla sobre el agua en su total  caída 
Vestida solamente con su enagua y su vida,
sus muslos y sus glúteos en la muda aquiescencia.

Su cuerpo se relaja total, pura presencia.
Y sus ojos navegan en una larga huida
y la alejan del cuarto, furtiva y distraída
y todos contemplamos, retratada, su ausencia.

El cielo está en el agua o el agua se hizo cielo
y sobre  sus colores la soledad se puebla,
y su mirada  viaja y atraviesa la niebla

al deseo del alma y al acucioso celo
de abandonarse al día y a las alas y al vuelo
y alejarse por siempre de la parda tiniebla.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Salvador Dalí)












lunes, 3 de agosto de 2020

VENUS




6 secretos escondidos en pinturas famosas 1


Hecha de puro mar y arena, hecha de beso,
desde espumas y olas, abriéndote desnuda,
trémula al viento el cuerpo, eres la aguda
Venus del sol, eterna en su regreso.

Erótica y ardiente, entregada al  acceso.
Eres símbolo,  emerges de las aguas y exuda
tu salobre sustancia tu líquida hermosura,
la que guarda en sus senos un lujurioso rezo.

Y juntemos las manos y apuntemos los ojos
y aproximemos sangres al lúbrico latido
de la venus que brinda bordes y labios rojos

y despierta deseos de amar y dar sentido
a la unión de los sexos, la concepción, al nido
de la honda ternura de plurales antojos.

Amílcar Luis Blanco ("La maja desnuda", oleo sobre tela de Francisco de Goya y Lucientes)