
Desnudándote sola en la penumbra,
pero frente a la luna del espejo,
te acompañas de tu álgido reflejo,
de tu belleza que la luz alumbra.
Al quitar de tus manos se acostumbra
tu lencería, elástico aparejo;
descubre senos, grupa, y el gracejo
de un cuerpo despojado y que relumbra
Desnudándote admiras cada dejo,
cada detalle abierto que columbra
un equilibrio lánguido y parejo
Sale la ropa de tu altura. Encumbra
tu solidez altiva, lo complejo
de tu estatua de carne que deslumbra
Amílcar Luis Blanco ("Mujer frente al espejo" de Paul Delvaux)


