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domingo, 22 de enero de 2017

DESILUSIÓN






Pasé a través de tu sonrisa
fotografiada
y tus palabras impresas
como a través de una puerta giratoria
trás la cual no había nadie,
ni nada.

Ni siquiera tu cuerpo,
tu sonrisa
tus manos
hechas de carne y hueso.
Ni siquiera la luz
que prometía tu mirada,

Y la ilusión del beso
huye espantada
a esconder la vergüenza
de haber creído que podía
rozar la paz de tu mejilla.

Y mi trémula diestra
ardida de intemperie
que soñaba con estrechar la tuya
se acongoja en su izquierda.

Mujer frente al espejo
sola en su imagen
muda y aterrada
y convertida en puerta giratoria
por donde el amor pasa
como un gentío o una borregada.

Amílcar Luis Blanco ("Mujer frente al espejo", acuarela de Ernest Dezcals)

viernes, 13 de enero de 2017

INSTANTE





Tengo dos pies,
dos piernas,
dos instantes,
el primero
y el ultimo
que es el primero
y el último.

Es el binario instante
único
y me lleva
de una ilusión
a otra,
la siguiente,
la primera
y la última.

El devenir
abre y cierra
sus páginas transparentes
en una única vertical,
la que percibo y siento
atravesándome.

En realidad el tiempo
es un instante
irrepetible y único,
un instante
y huye sin despedirse
de mis pasos.

Amilcar Luis Blanco ("Estudio para una cabeza de Lucien Freud", oleo sobre tela de Francis Bacon)

domingo, 8 de enero de 2017

EL PIANISTA







Suelen, muchas veces, los días
hacer conmigo lo que quieren
y yo suelo sentirlos como yemas oscuras
de falanges sombrías
que a tiempos caprichosos ejecutan
notas en un piano destartalado.

Quisiera dominar las partituras
pero siento
que las mínimas notas, los compases,
los acordes, son olas;
humedecen crestas de ansiedades
en el horizonte de vastas orillas
de mi garganta.

Un universo cuerpo desde el vano
llega a mis manos
y camina en las puntas de mis dedos
sobre el blanco teclado
del piano
y su materia dura me parece
casi colmillo o diente
hecha de luz de luna transparente.

Las notas hincan, muerden,
los recuerdos recientes
de días que despliegan
todos los claroscuros
y el azar los conjuga
con arduas letanías.
El tiempo se hace música.
Yo me convierto en barco a la deriva.

Amílcar Luis Blanco ("Piano", dibujo abstracto con tiza pastel sobre tela de Paola Shiadani)

domingo, 18 de diciembre de 2016

EN EL PAÍS DEL FUEGO







En el país de las llamas,
las mujeres, los hombres,
fueron antes de fuego.
Y con rojas gargantas
devoraron  delirios
y enronquecieron de humo
hondas voces de bosques.

No hay languidez posible
en el país del fuego.
Destierro de sonrisas.
Hubo sólo vida y muerte.
Y actualmente
hay sólo vida y muerte
y hay un letal destino
esperando delante
en el país del fuego.

Las pavesas son lanzas
y lastiman las sombras
latientes en los cuerpos
que todavía quedan
en el país del fuego.
El incendio reduce
a tristeza y ceniza 
la senda ya pasada.

Y el viento en pos fabrica
cuerpos en movimiento
avanzando hacia el norte
en el país del fuego.
Insufla manos  rojas
o naranjas o azules
al igual que las piernas.
Y exhalan sus pulmones
alientos de dragones.

En el aire de fuego
lo divino del viento
triunfa en cada materia.
Y con la misma roca
fabrica tanta lava
como deshace inviernos.
Y limpia cada esquina
con sequedad y desierto.

En el país del fuego
donde se hermana el viento.
las palmas de las llamas 
socavan y destiñen
larvas,  termitas, hongos
y andan en aleteos
de pestañas azules.
Desnudan chispas crueles
y labios de cenizas.

En el país del fuego.
En el país del miedo.
En la tierra del ansia
más áspera y sedienta
la memoria se vuela
como una polvareda.
En el país del fuego.
En el país del miedo.

Amílcar Luis Blanco (Pintura mística por Graciela Marmanillo)

jueves, 8 de diciembre de 2016

MOMENTOS



Barry Kite collage humor pintura clasica



Lo que más me preocupa es el paso del tiempo,
ese tiempo que viene en el niño encarnado
y nos muestra más jóvenes en las foto
grafías.
Nada se recupera, todo se pierde,
el cuerpo,
la frescura del rostro, la ilusión sobre todo.
La ilusión descompuesta
hirviéndose en sí misma, en sus sales de fiesta,
en graves abandonos, en tibias y silencios,
en espectrales máscaras, calaveras y fémures
cocinándose a secas debajo de la tierra.
Veníamos alegres de esas tardes de invierno;
esas suaves meriendas con sol y chocolates
y augurios y arreboles en pálidas mejillas.
Uno lo sabe, es cierto, no hay nadie en las preguntas.
Lo pensaba distante, mirándote las piernas,
las largas, encendidas y torneadas y eternas,
la redondez desnuda de tus rodillas tiernas.
Y así me comentabas los días y las noches
las metrallas de harina, los solfeos, los mates.
Y mientras conversabas
los bordes de tus labios,
tu mentón, tus heridas,
pronunciaban silencios elocuentes y sabios.
Tus manos se movían en el aire solemne
y hablaban por encima de todas tus palabras.
Prendiste un  cigarrillo y me ofreciste el humo
de tus ojos oscuros.
Encima de nosotros el día se movía
desfilaban las tardes en torrentosos ríos
y tu risa cantaba rotundamente blanca.

Amílcar Luis Blanco (Collage de Barry Kite con el autorretrato de Van Gogh y la Mona lisa  de Leonardo)

Caetano Veloso (Un Caballero de Fina Estampa)