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miércoles, 30 de septiembre de 2015

LA PELÍCULA





Mi vida es una película de la que, 
obviamente,
soy el protagonista.
No puedo dejar de estar en pantalla
cuando me bajo a la platea para verla.
Pero entonces mi desempeño actoral
se debilita, mi imagen palidece.

Me gustaría dirigirla 
o encontrar a quien la dirige.
Me he bajado a la platea en muchas salas
y he hablado con los otros espectadores
que me chistan o tratan de hacerme callar.
A ninguno he llegado a poder preguntarle
por el Director.

Me dejan sin aliento, sin palabras,
y varias veces me expulsaron de las salas
y he tenido que volver a la pantalla
a seguir la trama de mi destino
sin poder consultar al Director. 

Amílcar Luis Blanco (Imagen de "La Rosa púrpura del Cairo", la película de Woody Allen)

lunes, 28 de septiembre de 2015

HORA SOLAR EN IGUALA




Fosa de la barbarie, basurero en Cocula
Hora solar. Atlacaualo. Tláloc, en Iguala,
mientras las aguas pasan, y en Tlacaxipehualiztli
el Xipe tótec manda y los jóvenes mueren
sólo por serse y ser en libertad extrema.
Para Xocothuetzi, bajo la protección de Xiuteuctli
madurarán sus cenizas y se harán nuevos hombres.

Inclinada te he visto Tláloc, mientras velabas
a los jóvenes muertos, muertos y quemados,
junto a las esquinas del silencio, como en Tlatelolco,
a los estudiantes pobres de Ayotzinapa .
Apoyada en los dólmenes de otras sombras,
tu sombra cuyos ángulos conozco.
Y eras tan familiar y tanto que acompañarás
a los jóvenes muertos vivos, desde siempre.

Por entre las montañas, los desiertos,
arenas extendidas de imágenes de cuentos,
familias campesinas de maíz y frijoles,
trozos de frisos de tumbas faraónicas
llegarán para Teotleco el Señor de las Brumas,
el Señor de los Soles, quienes mueven el tiempo.
Vencerán la tiniebla, convencerán al agua  y a la luz.

Y ese lider de narcos, fabricante de muertes,
deberá rendir cuentas ante Xochiquetzalli, Tezcatlipoca y Huitzilopochtli
y tambien sus sicarios deberán rendir cuentas.
Y en Quecholli hondas flechas les cavarán los cuerpos
y bajarán sus sangres como bajan las aguas,
las del rio Cocula, 
llevando las cenizas por ellas coloreadas. 

Amilcar Luis Blanco ("El rescate", oleo sobre tela por Pablo Picasso)           

viernes, 25 de septiembre de 2015

ESCILA O LA COMPASIÓN






" . . . una piedad recien nacida llora"
Mayte Dalianegra, de su poema "Escila"



Escila es la mujer nunca enamorada de nadie.
La que viaja dentro y fuera de sí misma,
excitada y desbordada constantemente
por una ninfomanía que no le da paz
ni le permite ancla en corazón alguno,
porque su propio corazón hecho de aconteceres,
de tormentas insomnes y mareas de deseos,
la esclaviza.

Todos entramos a ella por el portal de sus ojos
y, por un momento, viajamos hacia su paraiso.
Pero después el viaje se desvía.
Entra por y atraviesa un laberinto de senderos.
Se enloquece como una barca sin brújula
entre vientos que descomponen el cielo,
después también el mar sobre el que yacen.
Nace entonces junto a la complacencia,
después de una desilusión anonadante,
el inmenso deseo de comprenderla;
la compasión.

Pero Escila nos muerde y habita dentro de nosotros,
desfigurada por el tiempo que hace que no nos abandona.
La quisieramos echar, deshabitarnos de ella,
quitarle para verla la maldición de Circe,
desplomarla a los besos sobre la arena hirsuta,
enamorarla y embarrarla, percudirla de soledades
hasta que se nos muestre y sus atiborradas ansiedades
anclen en nuestro corazón como en una bahia de silencio.
Después de haberla expulsado la extrañamos
entrañablemente.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Monique Van Steen)

Según la obra Las Metamorfosis, de Ovidio, Escila fue una vez una hermosa ninfa. El dios marino Glauco, anteriormente un pescador, se enamoró de ella, pero ella huyó de él hacia la tierra, donde no podía alcanzarla. Desesperado, Glauco fue a la hechicera Circe, para que le preparase una poción de amor y así derretir el corazón de la joven. Circe, que estaba secretamente enamorada de Glauco, le recomendó dedicar su amor a alguien más digno de él, intentando cortejarlo con dulces palabras y miradas, pero el dios no quiso saber nada de ella. Circe se enfureció, pero con Escila y no con Glauco; por ello, fingió ayudar al dios entregándole un frasco, recomendándole que lo vertiese en la charca donde Escila solía bañarse. Glauco siguió sus instrucciones y vertió la poción; sin embargo, tan pronto como la ninfa entró en el agua se transformó en un horrible monstruo de seis cabezas. Glauco, que vigilaba la escena desde la lejanía, perdió su interés por ella y se marcho.---------------------------------------------------------------------------


domingo, 20 de septiembre de 2015

ABUNDANCIA DE ALMA


Abundancia de alma mas allá de las penas,
sobreponiéndose a los sinsabores.
Pentagramas de cables en los cielos de esquinas,
ritmos, golpes, cadenas,
manos sobre bongoes, pulmones compresores,
tambores, 
saxos y dulzuras aun sobre las ruinas.

Esa alegría sobre la tristeza.
Cansancio de ilusiones que dan a la pereza,
bailan sobre los parches
sacan de la cabeza
para que en otros marchen
pulsos de ton y ton y ton, ton.

Grandpa Elliot cierne la armónica.
Tiene su corazón entre sus manos
y la sopla y lo canta en voz disfónica
y lo sopla y la canta entre cuerdas y pianos.

Stand by me.
Con abundancia de alma.
Stand by me.
Con tu potente calma.
Stand by me.

Amilcar Luis Blanco

martes, 15 de septiembre de 2015

EL VIENTO MÁS QUE HUMANO






El viento con su cuerpo de transcurso
y sus deseos de velocidades,
sus gargantas  cargadas de gritos,
aullidos y sirenas y rumores.

Metiendo manos, dedos, intenciones,
en puertas y ventanas,
amenazando torrencial las chapas
de cobertizos, claxones, galpones.

Los caballos del viento más allá, sobre olas,
sobre campos y aristas bruscas en las ciudades,
restregándose lomos densos de transparencias.
Saboreándose solo sales de soledades.

El viento entre tu pelo destejiendo penumbras,
cerniéndose en las bocas voraces de tormentas
y removiendo sábanas y ropas tendidas de alma a alma
y de brazos a brazos y de torsos a torsos.

Con una voz de auriga desesperadamente,
llamándonos, llamándonos, hecho nervio y campana.
Levantando la arena, los papeles mendigos
que ruedan en las calles pidiéndonos amores.

El viento más que humano, con sílabas de humo,
formándonos palabras de risas y de llantos
escalando en collares los colores del cielo
de la tierra y las lluvias, inquietando las frondas.

Amilcar Luis Blanco (Pintura de Vladimir Kush)

miércoles, 9 de septiembre de 2015

DOS CORAZONES



En este corazón, como en el cuadro de Magritte,
 guardaba días.
Un corazón con una jaula de madera
y dos palomas blancas.
Había perdido mi interioridad por completo.

Mi cuerpo había quedado sentado en una roca
o duna endurecida de amostazada arena,
cubiertos los vacíos de mi cabeza y hombros
por una capa en paño del color de la sangre.
Detrás el mar y médanos y arbustos
y el viento como siempre
sobándose en lo quieto.

Pero, debo decirlo, me perseguía el recuerdo
de un otro corazón de llanto largo, 
como una catarata cayendo a un claro bosque
con pinos y alegrías dentro de un edificio
de femenino encaje y nutrida elegancia,
es decir, un vacío bien guardado.

No supe a cuál creerle, a cuál desearle,
una vida normal  que así moviera, 
como Febo en su carro,
o cual bomba enterrada en el silencio,
esa brillante luz de cuyos frutos,
a pulso acompasado,
lo sensual nutre  mesas de opulentos y esclavos.
Ahora soy el péndulo y la arena;
un reloj que consume su fuerza en movimiento, 
su substancia en caída.

Amilcar Luis Blanco  (Pintura de Rene Magritte)

JOSE LARRALDE - AFICHES

domingo, 6 de septiembre de 2015

MULTIPLICIDAD



Embriagarme de vida intensamente
y vaciarme de muerte en mi o en otros.
Y un mar de gente hablando entre nosotros,
un lenguaje de olas o de fuente
que nos eleva a luz sin verme o verte
pero también nos quiebra en vagos trozos
de soledades, penas y de gozos.

¿Soy yo este mismo yo que vive y muere?
¿El de atajos y sombras, solapas y placeres,
que a veces bebe  vida como un licor amargo?
¿O soy los fotogramas de un film largo
en un montaje espléndido de escenas
en las que actor y espectador se alternan
y múltiples arrastran sus cadenas
lánguidos como sus lánguidas condenas?

La tentación de ser y no perderme,
de perder y no ser y las orillas
surtiendo  cotidianas maravillas
desde urbanos salones me hacen verme
y no verme a la vez, pensando cielos
dentro de la vigilia en nervadura
de un cerebro enhebrándose en sus vuelos;
múltiplo afín del sueño y la locura.

Una lluvia de objetos sujetos irascibles,
de objetos como sueños sujetos como nadas,
se pintan en recónditas y pálidas miradas,
se confunden y borran o se hacen más visibles
y ocultan de sí mismos sus gestos y sus caras.
Las distancias y miedos los fijan en espejos.
Siento ser las criaturas, escualidas o claras.
En todas vivo, en todas y en todos sus reflejos.

Amilcar Luis Blanco ("El asesino amenazado", oleo sobre tela  de Rene Magritte)

viernes, 4 de septiembre de 2015

LA VISTA GORDA



En cada uno de nosotros
hay una articulación del universo.
Y al escribir la mostramos
modestamente en el poema.
En cada uno de nosotros
por un instante eterno.

Ese vértice axial nos da en el cuerpo,
en ojos, corazones y cerebros.
Y en eso hay tal tensión
que procedemos
a hacer la vista gorda con el tiempo.

Amílcar Luis Blanco  (Pintura de Salvador Dalí)