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lunes, 14 de octubre de 2013

Paso a paso


"Ven a escuchar mi voz como si fuera
un murmullo de piedras en el río..."
Luis Giménez Rebollo



Paso a paso, despacio, lentamente,
piso el suave tapiz de verde hierba,
y la suave colina roja pasión enerva
de la que  tu cuerpo es agua y fuente.

Vasta mujer y vega de simiente
eres a mi andariega, asaz proterva
ilusión de vivir, asaz acerba
en duelo y en dolor aún fluyente.

Vida y tierra desnuda y elocuente,
me nutre tu verdor, me habla la verba
de rumorosa piedra en tu vertiente

Y te siento en un cielo que me observa,
solar en su retina transparente,
siendo el toro que pace en tu reserva.

 II

Esos toros de lidia que se miran,
cerreros y bruñidos y rojizos,
pisan sobre los pastos y pajizos,
espigados, enhiestos, luego viran.

Sueñan en graderías y suspiran
tranquilos, bajo cielos, bajo frisos
de nubes, copas, horizontes, rizos,
burbujas de volúmenes y giran.

Levantan ojos grandes en macizos
de latientes aludes, luego tiran
dentro de sus yeyunos los erizos

cardos, pastos, alfalfas y se estiran
y  en pezuñas rampantes trazan lisos
redondeles de furia cuando aspiran.


Amílcar Luis Blanco  ("Toros de lidia" por Miguel Angel Caballero)

Carlos Gardel - Amurado

viernes, 11 de octubre de 2013

TORO





























Me he extendido desnudo en la explanada,
en la región ingente del mutismo,
hecho de arena y de sensual abismo
y furia y luz absurda y desatada.

He llegado a las lindes de la nada,
extraviando las señas de mi mismo,
donde se desdibuja mi ostracismo
y  del olvido espera la estocada.

Un vacío cayéndose de un sismo
de conmoción; la pálida celada
de saberse mortal y el estoicismo

de sucumbir de corazón a espada
igual al toro que en su paroxismo
carga contra el acero en la rodada.

Amílcar Luis Blanco ("Cógida en la arena" por Fernando Botero)

martes, 8 de octubre de 2013

Ella





















A ella le ríe el alma en todo el cuerpo,
hasta en el ansia,
la riega de razón y de estremecimiento
y la pone de cobre y ruboriza
y le hace hablar innúmeras palabras.

Sus manos me recorren y sostienen,
atrapan mi unidad y la gestionan
y le exprimen las horas más aciagas
para que al fin sus muslos se apresuren
a ingresarla en lo enhiesto de mi sangre.

A ella todo le canta y la festejo
en el aroma a espliego de su carne,
en sus ojos oscuros acerados
y en la cantera misma de sus dientes
cuando se abre el humor en su áurea risa.

A ella la amo sin saber el cómo,
ignorando lo feo, lo vetusto,
que suele arder al fondo de los brillos
de las gemas quemantes de sus ojos.
La amo solamente en medio de la nada.

Amílcar Luis Blanco  ("Desnudo" por Amedeo Modigliani)

sábado, 5 de octubre de 2013

Todavía metido

























Todavía metido, desde toda la ausencia,
en el alcohol sediento de tus ojos,
en sus brillos de acero, hasta de hinojos,
me bañaría en  la luz de tu presencia.

Que mojaras desnuda en tu inmanencia
mi cuerpo, mi memoria y  los despojos
ruinosos de mis álgidos antojos,
y dejaras  tu alma en mi conciencia.

Enamorado estoy de tus arrojos,
de tu audacia de ser y me aquerencia
a tu cuerpo, a tus manos, en abrojos

de caricias y besos. Tu apariencia
me provoca esperanzas y sonrojos
y pervierte el glamour y la inocencia.

Amilcar Luis Blanco

Dante inferno canto v .

martes, 1 de octubre de 2013

LA PARTIDA



No se parece a nada la mañana,
no se parece a nada.
Porque debí sentir que te alejabas,
propagada en un viento gris, de ausencia,
repartida sin sones o campanas
que anunciaran tu adiós hacia el silencio.

Una sábana suelta, distendida,
colgada en una sórdida azotea,
me anunció tu partida sin que viera
todo el clamor del tiempo y de su proa
hundiéndose en las olas solitarias
de un horizonte sin cesar creciente.

Un gentío de otros se desliza,
se deslíe de todos los colores
y en las yemas, las palmas y los labios
cae desde cada instante al infinito
y así te fuiste muda, toda espalda,
de mi pasión, mis tardes y mis sueños.

Amílcar Luis Blanco