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domingo, 30 de octubre de 2011

VÉRTIGO DE LOS ÓVULOS


Soñadora mujer que, relajada,
sin equipaje, pesos o arduas penas,
yaces bajo corola azafranada,
de otras doñas,flanqueada, sin condenas,
entre pliegues de sol, dunas y arenas.
Borde y vórtice orlado por las olas
de un detenido mar, que en ti atesoran
vértigos de azucenas y amapolas
que en la potencia femenina moran.
Vértigo de la flor que en sus encajes,
transformará su óvulo en pimpollo
y en pétalos envuelto su cogollo
dará frutos de amor entre celajes.
Vértigo material de las semillas,
nutridas por los soles y las aguas,
seminales y eufóricas cosquillas
ceñidas por heráldicas enaguas
encubridoras de sus maravillas
Vértigo de los álgidos embriones,
huéspedes de los úteros cordiales
sinos de las especies y sus dones
y de las ambiciones ancestrales.
Dolor cuando te partan los dolores
de parir el vivir desde tu fuente,
pero amor, pues será rocío de flores
el sudor que te brote de la frente.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Andrés Rueda)

sábado, 29 de octubre de 2011

LA SACIEDAD (Tres sonetos sobre el mismo tema)


Vivir, morir, o consumir los días,
las noches, las auroras, los ocasos,
los blasones del triunfo, los fracasos,
los amores, los odios, las porfías.

Andar por las tristezas, por las vías
del desamparo anónimo; ser trazos
de un clochard que se viste los retazos
de otros que engalanaron sus orgías.

Los que al hartarse de vivir, escasos
de pasión y de amor urden estrías
en una carne débil, dan mazazos

y destruyen sus propias armonías
y asfixian sus latidos en sus brazos
de saciedad ahítos en sus almas vacías.

LOS HOMICIDAS

El primer homicida es el deseo
Y su mayor virtud es la esperanza
de tener lo que nunca nos alcanza;
un cuerpo que supere su mareo

En mi caso, mujer, tras un pareo
de imposibles que vela su tardanza
y frente a mi mirada sólo danza
y me excita con lento devaneo.

El segundo homicida, si su arreo
de Salomé ante Herodes se abalanza
y desflora su fiebre y su himeneo

sobre el erecto glande de mi lanza
será la saciedad, porque preveo,
en el rubor un fuego que se cansa.

HARTARSE


Hartarse, estar completo, desbordado.
Rechazar ya la sed y el apetito
Sentirse ronco de gritar un grito
Áspero de vivir, ciego, saciado.

Demasiado desnudo, vulnerado,
por agresiones, pálpitos y el rito
de roturar un suelo ya trillado
y repetirse siempre en lo pasado

Ser para no ser más, desesperado
por no hallar un camino, un apetito
inaugural, flamante, nunca hollado.

Ser la víctima viva del delito
del homicidio atroz y perpetrado
de haber vivido ya y estar ahíto


Amílcar Luis Blanco (Pintura: "El descendimiento" de Caravaggio)

viernes, 28 de octubre de 2011

El sueño


Duermes, tu rededor todo se aquieta.
Envuelta en tu vestido acampanado;
un pétalo durazno y ondulado
que el sol nimba en su cálida paleta.

En tu ceño el alivio se concreta.
Las dunas de tu cuerpo, de tu hado,
descansan su tensión con desenfado.
Vuelan tus sueños, brisas de veleta.

Tus párpados al día se han cerrado.
Pero el deseo, su ancestral saeta,
abrió su espectro onírico y poblado

y aventuras sin fin son ya tu meta
y te desplazan por lo imaginado,
desinhibida, libre, sin maleta.

Amílcar Luis Blanco (Pintura: "Sol ardiente de junio" por Frederic Leighton)

AMO TU DESEO




De tus virtudes amo tu deseo.
De tus bellezas amo tu deseo.

Esa luz que se vierte de tus ojos
y te lustra la piel en la garganta,
los hombros y los senos.

Se que esa luz desciende de tu frente
porque nimba tu imagen y parece
recibida de un cielo que se irradia.

El fulgor de lo vivo te distingue
Tu corazón destella en tu semblante
Mi deseo mayor es tu deseo
Y la mayor virtud de mi belleza

Amílcar Luis Blanco (Pintura erótica de Ernest Descals)

jueves, 27 de octubre de 2011

NESTOR CARLOS KIRCHNER, ABOGADO DE LA REPÚBLICA

A un año de su fallecimiento reproduzco el poema que le dedicara:


Sábado 30 de octubre de 2010
Elegía a Néstor Carlos Kirchner (In memorian)

Nada sacude y quita tanta muerte
como pensar, ¡Gran flaco!, en tu candor,
una inocencia que ha llegado lejos
revestida con recias armaduras,
hoy púas y dolor,
a protegernos de óxidos añejos
de nuestra advenediza condición.
Quiero sufrir frugal y tercamente
por la partida de tu corazón,
por el irse fugaz de tu alta vida,
de tu titánica pasión.
Hoy ha llegado un viento patagónico
y sacude tu adiós.
Más no se trata de un suspiro agónico
Quizá el amor produzca tanto Dios
o tu ausencia gigante lo gestione,
o sólo llore un raudo bandoneón
o la tristeza misma se emocione

¿Qué se yo?

Pero quedó una estela de ternura,
en páramos de agraz desilusión.
Ya nadie sigue igual, nadie se cura
de tu ausencia por siempre y su funéreo son
Queremos mejorarnos bebiéndonos el vino
de los hipócritas que a nada llevan
y trataron de alzarse tu destino
como aves de rapiña que se ceban
no sólo en tus destellos
también en el escaso pan del pobre,
en su menudo amor,
el que pródigos cambian entre ellos,
como menudo cobre,
para suplir lo huérfanos que son,
y así paliar la sucia indiferencia
de los que mercan mas con su dolor.

Adiós flaco, adiós Lupo, adiós candor.
Nos dejaste un temblor en cada mano.
Por cada rictus de odio, un sonreír mundano,
un ancho de baraja y una espada de flor,
en el vicioso juego cultivada,
para ganarle en trucos al mismísimo horror.


Jamás, las risotadas, las manazas,
olvidaremos. ¡Tanto Sur en vos,
tanta luz emanada de tu encanto
y de tu desprolija proporción!
Humanidad, altivez y señorío
en desgarbados pasos y disfónica voz.

Queremos para siempre prometerte
no abandonar jamás tu corazón,
su legendario pulso, aquilatado,
por tu limpia, solar, revelación,
la de que un día una Argentina nueva
pueda erigirse dueña y compañera
de lo mejor que puede dar lo humano
de lo posible sólo por amor


Amílcar Luis Blanco

martes, 25 de octubre de 2011

MUJER ABSORTA

Mujer absorta, de tus manos rosas,
tintas como las sangres o los vinos,
escapan intenciones dolorosas
como si sostuvieras pergaminos.
Ataviada de seda y azucenas
la mirada abstraida en altas lejanías,
y los olvidos apagando penas,
viajando por ignotas fantasías,
te has ganado mi cielo mas profundo,
azul y luminoso, de cobalto y tilcara,
de aguamarina pura, mar, y rara
combinación de oxígeno errabundo
Con trémulos metales y agua ignara
hoy lavaré tus senos de este mundo.
Resbalaré al ebúrneo y al rotundo
espacio de tu cuello y de tu cara.
Hasta mis manos llegará la clara
ilusión de tu piel en la que fundo
el fulgor de tu cuerpo cuando ampara
este desearte ansioso en que me inundo,
hecho brasa en ciclón que se dispara
a infinitas distancias por segundo.


Amílcar Luis Blanco (Pintura de Daniel F. Gerhartz)

lunes, 24 de octubre de 2011

GRAN CASCADA








Este es un delicioso poema de Mayte Dalianegra, poeta asturiana, cuya sensualidad y delicadeza sólo son comparables al autorretrato que lo ilustra debido a Dante Gabriel Rossetti, el maravilloso artista.




No me dejes caer
en los arroyos de tus ojos,
rumorosos de otoños encendidos,
o en la feroz cascada de tu risa,
que soy rebeca tierna
y el fragor de tus embravecidas aguas,
arredra mis instintos
y me extravía el alma.


Mayte Dalianegra