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jueves, 26 de agosto de 2010

¿ Y DESPUÉS DE TANTA MENTIRA, QUÉ?

Porque una cosa es mentir sin darse cuenta, como un hábito, como el café que se bebe por las mañanas, distraido, aunque nos irrite las mucosas intestinales, nos provoque cefaleas, ardores o directamente fuegos estomacales. No le estamos haciendo bien a nuestro organismo y deberíamos cambiar de hábito. En realidad lo estamos agrediendo, dañando, pero nos mentimos a nosotros mismos y encontramos excusas para justificarnos. Pero otra cosa bien distinta sería que después de profundos exámenes y análisis un gastroenterólogo nos dijera: "Tiene una úlcera, un café más y se le perfora el tejido". Los empleados escribidores de los medios gráficos monopólicos que pagan excelentes sueldos y otorgan ventajas y premios podían justificarse como exégetas y panegiristas de sus patrones diciéndose que de ese modo aseguraban el bienestar y la prosperidad de ellos y sus proles, pero una vez que las mentiras acerca del latrocinio sangriento y la complicidad con los genocidas sale a la luz con evidencias incontrastables, si continuan mintiéndose y mintiendo, qué van a decirle a sus conciencias y a quienes ya los están juzgando ¿ O acaso no tienen conciencias? ¿Qué harán, de qué se disfrazarán después de haber quedado en evidencia, con el culo al aire? ¿Acaso no les importa? ¿Qué les dirán a sus hijos?