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sábado, 6 de abril de 2013

TANGO BAR ("Los mareados")

























Que nadie pierda el ritmo
sensual de la magnolia
en este vertedero de ilusiones
donde se ajusta el alma.
Y que todos bebamos sin sospechas
ese trago de ajenjo
que nos limpia de sombras
¿No es éste el vertedero de la ilusión acaso?
El pulso vegetal que nos anima
a entregarnos al alma silenciosa
del alcohol o al sabor de la vendimia
mezclándole el brebaje del ocaso.
¿No estamos hechos todos
de porvenir y ausencias?
Iguales a esa luz que se desliza
y resbala en las lindes del estaño
o se queda en las copas zigzagueante
mientras suena en el arco de la tarde
la tripa de un violín que nos desnuda.

En el humo se parten las palabras
o susurran o gruñen o clarean
en el oscurecer de los sentidos,
oír y ver y hablar, mover los gestos,
las poleas del ansia,
las palancas del sueño,
y tragar la tristeza,
para encontrar el zumo del deleite
en el líquido ufano del olvido
y darle tregua a todos los fantasmas
que rondan el vapor que se despide
desde las mesas y desde los paños
donde ruedan las bolas y los tacos,
golpeando en el pesar de los destinos
y después ya discurren y segregan
restallantes desgracias expandidas,
desactivadas, sin las espoletas,
vueltas negras materias y neblinas
para que algunos puedan entregarse
a un sopor vegetal que los alivie.-

Amílcar Luis Blanco