Google+ Badge

Google+ Followers

Seguidores

Translate

jueves, 31 de marzo de 2016

LA PREGUNTA (A propósito del atentado en Bruselas)

El mundo comenzando en el arco del cuerpo,
a cientos de miles o millones
de nacimientos por minuto,
en el portal augusto de una mujer cualquiera;
en su cáliz de trémulos latidos,
donde la sangre viva
se prodiga
 crece y se multiplica,
y, transformada en invertida copa,

nos habla,
nos inquiere,
nos pregunta.

El mundo comenzando allí,
en el vértigo vértice de lo humano
con la fuerza del lirio o de la rosa,
con vibratos de fuego
como llamas en  brisas;
 los flamígeros gestos de la carne
en las areolas suaves,

de los pezones en silencio,
en cordones y  anillos,
en medio y desde el centro de todavía nadas

para ellas, todas quejido y llanto,
alumbran las criaturas.

Y el alma de sus llantos nos pregunta.

Y las manos en jarras de  madres expectantes,
 corazones en jarras,

golpeándolas de adentro,
 despejándoles  angustias,
 luchando contra el miedo

les arden en  preguntas.
Y son las primerizas parturientas
las mujeres doliéndonos por siempre,

saliéndose de sí, llegando a madres
las que producen los llantos de la especie,
las risas de la especie,
las vidas de la especie,
el mundo comenzando,

las que junto a sus hijos nos preguntan.

Entonces, ¿ cómo se puede, contra ellas, 
contra todos los hijos de la especie,
corromper tanta magia,
las llantinas agudas de las inaugurales esperanzas
que la matriz doliente de la carne produce
y que somos nosotros
queriéndonos?
¿Cómo puede matarse a seres inocentes 
y dejar aleteando campanas entre sombras?

¿Es que somos acaso tan anónimos
para nosotros mismos?
¿No somos prójimos de prójimos en el Corán, 
en antiguos y nuevos testamentos?
¿O aquel viejo atavismo,
sacrificar corderos,
vuelve sobre nosotros
para sentirnos dioses y elevarnos
ligeros como el humo sobre nuestras cenizas?

Amilcar Luis Blanco