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jueves, 19 de abril de 2012

El nuevo minotauro



Dionisios recorrió en la madrugada
la playa constelada por su propio sopor.
En su arena, Teseo, sin muestras de dolor
había dejado a Ariadna despechada.

El orgiástico Dios, por su mirada,
de Ariadna cogió el lánguido temblor
del llanto que velaba su mudo sinsabor
y convirtió a la hija de Minos en su amada.

El vino transformó a la enamorada
que fuera de Teseo a ser ya de su ardor,
de su lascivia sólo cautivada,

promiscua, del instinto y el goce, sin candor,
a las fiebres urgentes de Afrodita entregada.
Un nuevo Minotauro nació del desamor.



Amílcar Luis Blanco (Ariadna y Dionisos por Louis Le Nain)







martes, 17 de abril de 2012

EL CANTO DE SHANGÓ

:


Canto a la fiebre del canto,

a la encendida orilla donde Shangó palpita,
mueve las plantas nacar de sus pies
y acomoda los labios de ébano bruñido,
gesticula,
camina y adelanta la mandíbula hiriente,
camina y retrocede y murmura y canta:


"Blanca, bajo tu piel de nacar
una negra persigue
tu ilusión de azucena"

"Negra, bajo tu piel de cobre
hay andar de pantera
y una envidia de blanca
que desespera"

Se mueve blanca en la sombra
y negra en la claridad
la mujer blanca,
la mujer negra,
del orishá.
Bajo la luz de la luna,
flotará,
vestida de alborada
flotará,
calzándose espuelas
cabalgará montando el horizonte,
cabalgará,
y dejará un fulgor en las guitarras
palpitante.
Será el ardor del beso derramado
sobre los párpados de Shangó.

Amílcar Luis Blanco
(Fotografía de Manolo Caracol y "Mujer acostada", pintura de Paul Gauguin)

sábado, 14 de abril de 2012

LA PACIENCIA DE AMAR






Tú, que sientes la paciencia de amarme,
además y por cierto me iluminas,
dejas tus ascuas de ausencias
clavadas en mis soledades.

Loba, sirena, ninfa, mujer,
pero, amablemente, duna bajo viento,
sensible a la caricia
y tierra en barbecho y piernas de río.

Yo, todo una pupila de cielo abierto
para abrasarte bajo una luz
cuya hoguera se gesta en mi sangre
y no se cansa de mirarte.

La paciencia de amar y ser
enlaza los rincones,
llueve sobre los cuerpos y los une
atándolos a ecos y distancias.

Amílcar Luis Blanco

miércoles, 11 de abril de 2012

MEMORIA DEL AMOR


¡Cómo el amor se recuerda, caminando distraido,
caminando entre la niebla fatigosa del olvido!
Aún cuando debiera odiarte y  siendo que te aborrezco
ando entre torres y  dunas
trasiego patios y lunas,
bajo tu antigua mirada siento que te pertenezco.-

¡Ay doncella de mis días, espigada, de mis noches,
con mi honra maltratada, llagándome de reproches,
azotándome, tajeándome,  tus labios filos de espadas,
regresas a mi memoria
y ardes como vana gloria
y todavía mis manos evoco sobre tus ancas, desesperadas!

Mis manos, sólo mis manos, y la luz sobre tu cuerpo
tañen ocultas campanas si a tu oscuridad me acerco.
De espaldas a mis espaldas y a este paisaje fundida
nos dimos y hurtamos vida,
amándonos, tú aterida,
a mi vigilia voraz, ardiente, fatal y  unida.

¡Ah los besos en las bocas y las lenguas envolventes!
Las nucas que ansiosas viajan como asteroides calientes
a trastiendas de galaxias y embriagan la neutra tierra
que no alcanzó a contenernos
y sólo por padecernos
todavía en el recuerdo nos lleva a vivir en guerra.

Amílcar Luis Blanco  (Pintura "Amor y desamor" por Argos de Ibarra)

lunes, 9 de abril de 2012

Prometeo



Ando por la vertiente de la espera,
sin caer, sin cesar y la ilumino
al poner mi mirada en el camino;
la que de mi conciencia prepondera.

Una luz transversal, una manera
de farol, Prometeo de mi sino,
sobre el borde fatal de mi destino
que algo robó al fulgor de la quimera.

Un combustible utópico que ardiera
entre la sombra hacia lo que imagino;
que al descarnarme no me considera

cuerpo sufriente. Engaño, desatino,
de ser el que no soy y desespera.
Sólo muriendo en vida me defino.



Amílcar Luis Blanco ("Prometeo" por Peter Paul Rubens)



lunes, 2 de abril de 2012

EL MAR



Cifra sin par, sin fin, la lejanía
del mar bajo lo claro y la distancia
yéndose cada vez mas al horizonte,
ola tras ola
y en  vaivenes volviendo hacia la arena
como si regresara del olvido.

Orillas de agua, anillos de la espuma,
hilos de blancas gotas hechas viento,
collares de alboradas, encajes de las sales
y oxígenos y yodos oxidando
la soledad que suena
y aturde las orejas de la tierra.

Oquedad de la umbría caracola
en remolino cerniéndose
hacia el remoto son de los cetaceos
y la ululante voz de los delfines
y los cantos sopranos de sirenas
que disuelven rasguidos de tripas y guitarras.

Retemblar de timbales
en la honda y total circunferencia
del recio magma antiguo
de Poseidón uniéndose a su padre
y dándonos la luz de la deriva,
la luz que nos circunda y nos ensalma.

Amílcar Luis Blanco    (Chica mirando el mar" por Carmen Gómez Junyent)