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jueves, 21 de junio de 2012

DESAMPARO



















En la vida sin Dios
árida arista, solapada penumbra,
vamos, así, de a poco,
desgajando los sólidos momentos.
La lumbre se apodera de fachadas caducas,
de estrechas aceras barridas por el viento
donde el sol derramó su polvo fino
de luz adecentada por el tiempo.

Nos envejecen los ahitos días
y cargan en nosotros instancias de antebrazos
puestos como balcones de la nada
para permitir que el descomunal peso de la soledad,
su culo solemne y populoso
se siente sobre nosotros como una querida
y nos aplaste a plomo
y nos convierta en una parte dolorosa del silencio.

Aquí estamos, sentados sobre el cordón que da a la ausencia,
apretando las dudas contra los intestinos
pero insomnes y puros, fingiendo la esperanza,
simulando creencias, repartiendo miradas sigilosas,
esperando a los perros para que nos sonrían,
sabiéndonos iguales a todas las planicies y desiertos
que amenazan la sacralidad de las funciones
detonantes callados de todas las locuras.-

Amílcar Luis Blanco ("Domingo" o "Sunday" de Edward Hooper)

lunes, 18 de junio de 2012

A una mujer desnuda que bailaba


Sólo quería éso, sólo éso;
verte desnuda dentro de la noche;
las gemas de tus senos y tus muslos
contra los claroscuros azulados;
lámparas estallando en los ocasos,
lavando en luz tu frente y tus mejillas.

Sólo quería verte en vagas ropas,
sin collares siquiera, transparente;
surgiendo de tus ancas los pimpollos
de tus rosáceas carnes ascendiendo.
Quería ver la lumbre de los ojos
ardiéndote en el centro de las cejas.

Y meter mi mirada en tu ritmo interior,
esa jarana, animando la fiesta de tu cuerpo
y que te balancearas
en tripas de violines y de chelos,
sonando entre metálicos tambores
y guitarras eléctricas.
Sudores en tu piel que reflejaran,
patinados, tus fuegos y fulgores.

Y tus sonrisas, dijes de la luna,
mostrándome esos labios
que decían "te quiero"
y dibujaban besos alados y ligeros.

Amílcar Luis Blanco  ("Mujer bailando" obra de Muirne Alonso)

Soneto sobre el tiempo






"Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar,
al andar se hace camino,
y al volver la vista atrás,
se ve la senda que nunca,
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar"

Antonio Machado


¿Mi pasado? Tan sólo fantasías.
Se desliza constante entre mis manos.
Lo que llamo "presente", mis arcanos,
caen de mis emociones y mis días.

Nada contiene. Sólo las poesías
dan ilusión de ser, vestigios vanos;
angustias, gozos, fríos o veranos,
fingen extravagantes galerías.

El no ser se adelanta, ahueca llanos,
abriéndose en estelas; sinfonías
de notas alejándose por pianos

cuyas teclas escalan las estrías
de dólmenes antiguos y lejanos
que forjaron los mitos inhumanos.-

Amílcar Luis Blanco ("La sabiduría del pasado, presente y futuro" por María Murillo)

sábado, 16 de junio de 2012

Poema de mi padre, Amílcar Ovidio Blanco




"Tal vez se trate únicamente de una aptitud enfermiza de los hombres recién llegados, que les ha hecho perder la facultad de mezclar nuevamente los colores internos del espíritu y de restablecer, a voluntad, el primitivo y sencillo estado natural...
... Pues por mucho que andemos y a cualquier parte que lleguemos, la naturaleza sigue siendo el aterrador molino de la muerte ..."
                                        Novalis "Las discípulas en Sais" - Traducción de Violeta Cané.-
                                     I

Cuando participábamos del arroyo y el álamo,
encargados de adentro;
nos creció interponiendo su aparente cristal
una bitácora con eco
y perdimos
el ojo composición, el oído múltiplo;
las estrellas, las lluvias,
fueron perdiendo el gusto
con probabilidades de una sombra por turno
y nació lo distinto
entre las soledades del análisis,
los desiertos de harina,
las batallas del poker,
las fojas contables y los contratos unilaterales.

El émbolo del microscopio
hasta el aire granítico perfora,
y celebra posibles variaciones
sobre la millonésima de una semifusa;
contra la duda siempre indispuestas sus bielas,
porque aunque usemos yeso
es de diamante el presupuesto.

Luchamos con la muerte cada instante muriendo,
contra la millonésima de muerte
que lleva un electrón en su cerco;
contra una muerte mayor que la muerte misma,
multiplicada por el tiempo,
no fraccionada sino entera
que en cada pelo del mosquito o la araña
pisando incertidumbre
la ciencia al descubrirla nos chequea.

Morimos en parcelas,
recorremos el buque,
pavorosos, huyendo del naufragio
que al aparecer, nos sacude,
en cada uno de los compartimientos estancos.
Morimos a girones
deshilachándonos
como un mar que fallece gota a gota
por la punta de un pelo desangrándose.

Los hombres en collares
sin filamento
han perdido el amarse,
o bien se lo utiliza para confeccionar afiches
o para la decoración de interiores,
aunque los animales sin memoria
guardan aún la permanencia del instante
en un cofre de lúbrica pezuña
que cuando no lo saben les eriza la carne.

Porque los hombres antes, si salían de viaje
no escatimaban los recaudos,
todo lo trasladaban,
el piano, las alfombras, el canario;
no circulaba el reloj pulsera
ni en las amenas vueltas del camino
la palabra desastre ...
(O, tal vez, acontezca que mis ojos de ahora
no sean más aquéllos de una infancia sin hambre)

Amílcar Ovidio Blanco  ( Pintura "Anatomía de la muerte" de Simonet)


DEbo aclarar que mi padre, nacido el 10 de septiembre de 1924 y que en esta misma fecha del año que corre cumplirá 88 años, que tiene publicado un solo libro de poemas, "Verso" en el año 1954, en una imprenta de un pueblito perdido de la pampa húmeda argentina, llamado "América", continuó escribiendo siempre.- El publicado es la primera parte de un poema que contiene otras dos partes que prometo publicar también.-

Para mi querida sobrina Lucrecia en la obra “Ocho mujeres”









Tus prendas nos convocan a la luz de la escena.
Vamos desde las norias crueles de las rutinas
Llevan otros a veces su corazón en ruinas.
Las sonrisas abiertas tras la mañida cena.

Los gestos y palabras en las voces, la pena,
el silencio espectante y las vagas sordinas
recorren las plateas y callan las esquinas
y salen las actrices como el toro a la arena

Hablan sus parlamentos. Mueven una cadena.
rotativa de cuerpos miméticos. Afinan
ideas, pensamientos de súplica y condena.

Un muerto las agrupa para que se definan
A partir de sus yerros ninguna sale buena
Y por fin todas ellas son las que lo asesinan



Amílcar Luis Blanco



jueves, 14 de junio de 2012

DESAZON




En el brasero de las lágrimas,
donde mi corazón es más fiel y más certero,
cuando cierro a la noche mis vigilias,
allí suelo encontrarte;
en el temblor viajero de los párpados
que desaniman pensamientos
para abrir las compuertas del desorden;
el lampo azul del sueño.

En el dolor que tañe sobre el cuerpo
igual a una perdida campanada
o al rasguido remoto de un violín solitario.
En la herida deforme y solapada
que despereza su martirio,
y hecha un solemne gato castigado
estira su costumbre de cansancio apretado
y sacude la espuma como una cabellera
de doncella violada y sollozante.-

En el horizonte macilento de las deshoras
y cuando los pobres cubiertos con diarios
padecen sus vidas como enfermedades
no queda otra pócima letal para beberse
que la hiel destilada por tus agotados pezones
su sabor a desdicha que corrompe
la miel de la palabra y el color de la sangre
descompuesta en el llano de lenta indiferencia
que inunda, cubre y hunde nuestro cielo posible.-

Amílcar Luis Blanco



miércoles, 13 de junio de 2012

SENTIRME CONTRADICTORIO



Sentirme entre los panes condimento.
En el calor más dulce, hiel y tiritar.
En el orden, papel sin archivar.
Procaz, en el solaz aburrimiento.

Ser “la sal de la tierra” en el momento
de dormir los demás. Levantar al declinar.
En la mitad de la tormenta anclar
Juzgar al huracán como aspaviento.

¿Azar? Contradecirme sin chistar
¿Atristarme? En el centro del contento
¿Alegrarme? Nunca en un casamiento

Y siempre en un velorio ironizar.
Reirme en el entierro sin cesar
Quedarme quieto en cada movimiento.-



Amilcar Luis Blanco