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miércoles, 20 de enero de 2010

Desvergüenza y cinismo mas crueldad.- Oscar Wilde dijo que cínico es el que conoce el precio de todo pero el valor de nada. El hipócrita es cínico y también desvergonzado porque agrega a las simulaciones que ensaya la falta de pudor. En el caso del vicepresidente Cobos, a la desvergüenza y el cinismo se suma la crueldad. Acaba de declarar, hace pocas horas, que Cristina no debería suspender su viaje a la República Popular China, la segunda economía del planeta, según la definió. Es decir aparenta inocencia, ingenuidad y calma, frente a los micrófonos y las cámaras porque, aunque no lo inspiren estos valores, sabe que quienes lo miran y escuchan pagan con una superficial credulidad su actuación mediatica. El sabe que la creencia de la gente, alimentada por los medios, es fugaz, desmemoriada y que paga bien porque promociona su imagen, sin mayores críticas, hacia un futuro de probables aventuras electorales y, aunque éste sea un horizonte todavía incierto, quiere posicionarse. Pero, además, como el picador contra el lomo del toro, clava la punta de su mordacidad, redobla su ferocidad, porque teniendo conciencia de que la Presidenta lo sabe no confiable y que él es la causa de que ella no viaje a China, agrega al comentario aparentemente inocente, el malintencionado reproche. Como el abogado que multiplica sus chicanas cuando sabe que su causa no es justa y la puede perder frente a la verdad y la razón que esgrime su contraparte.