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viernes, 28 de diciembre de 2012

Yehudi Menuhin "Violin Concerto D Major, op. 61" (1. Mov.) Beethoven








La luna siente celos del silencio
y las notas de cuerdas sobre cuerdas
conmueven el paisaje que aquerencio
para que no te pierdas.

El sonido, la música, desliza
la irrealidad jocunda en que amanezco
y bajo las distancias se precisa
tu rostro;  pasión en la que crezco.

Altiva te deslíes y deshaces
hecha volutas blancas en la luz
que se filtra en la sombra y en sus haces.
Eres mi aura mazda, eres mi Ormuz.


Un augural encaje de amargura
parece desprenderse del momento
en un limbo de pálida locura
el violín te construye y lo que siento.

Amílcar Luis Blanco

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Del pintor a la modelo o del poeta a la musa.























Puedes darme la espalda pero guardo tu imagen,
el pelo recogido, la copa en que bebiste,
la grupa, el anca, la visión distraída sobre el lienzo,
tus hombros, tus omóplatos, el talón que te muestra
y el empeine soldado casi a tu pantorrilla.

Puedes darme tu espalda, pero arderás en el fondo
agraz de mi retina de fauno enamorado
y en ella estarás siempre; siendo ninfa desnuda,  desvelando el sol de mi vigilia.
Aquélla solitaria que enamoraba el tiempo de mi vida, inspirándome versos, aunque fueran de trazos sobre lienzos,
haciéndose reclusa fiel de mis sentimientos
no puede ya extraviárseme,
no puede degradarse y convertirse
en cosa derruida o en un pasado muerto.

La elijo cada tarde, cada pluma de verso y cada soledad de pincel o cincel en raudo acuerdo
y ella me cabe en todos los instantes y universos
y su rostro y sus versos, escritos con su cuerpo,
su bienamado cuerpo, me llenan los instantes
ponen las plenitudes y los soles abiertos
para que se entrecrucen con las sombras, las cruces, los dolores, los cierzos,
las inquietas palomas que desde dinteles y cornisas inauguran los días.

Pero si tú me habitas yo te habito,
si estás en los silencios con los que escribo y pienso,
o quizá en los pinceles y colores y esfuerzos,
estaré en los detalles que impongas a tus versos.
Es tan fuerte la luz de mi deseo como claro tu acento;
Musa, Modelo, Ninfa, Sentimiento.
Amor, a puro Amor yo te dibujo y te escribo y te siento.

Amílcar Luis Blanco

Esclavo de la angustia.




Me inclino ante el recuerdo tenaz que te profeso.
Suelo ir a sus fuentes a visitar tus aguas, a estar entre tus cosas,
sintiéndome ese ser que entre otros te acompaña;
tus plantas en macetas y esos sitios pulidos por tus manos
o los lugares tibios a los que van tus ojos sin herirse,
o tal vez algún gato que interrumpe la tarde y te contempla
infundiendo el misterio bruno de sus pupilas desde las amarillas
gemas de sus latidos, convirtiendo en caricias los hábitos del tiempo;
en el alrededor invisible pero cierto que cada vez te inspira;
en la promesa abierta de las lejanías y los rincones,
lugares propiciatorios para las sombras y las formas
cuyos volúmenes se informan de presencias ausentes.

Allí suelo quedarme, a mirarte en silencio
mientras los nomeolvides llueven y se propagan
y los membrudos brazos de los árboles alzan
la intrepidez del cielo sediento de tus ojos
porque me siento entonces tu alrededor, el viento,
esa clara u oscura agitación del tiempo,
lo que te toca y anda ciñéndote los pasos
y mi procaz deseo de abrazarte hecho aire
se abalanza, hasta llora,  ungido de oquedades
y espacios sin medida ¡Crueldad de los abismos!
Pero entonces retorno a elegirme imposible,
detenido, impotente, esclavo de mi angustia.

Amílcar Luis Blanco

domingo, 23 de diciembre de 2012

NINFA



Ninfa, entre todas las de reunidas lunas,
las que danzan henchidas por los faunos
de ojos y de labios de la lujuria en celo.
Hembra bien elegida por la noche y los sueños.
¡Cómo gozo cuando leo tus versos!
Tus caminos, tus nervios, tus secretos fatales,
la luz que los alumbra, el escozor que anda
moviéndote los miembros, la sal que los imanta
hacia el fulgor que inunda mis retinas
con tu imagen de loba, seductora, elocuente,
impía sí, si quieres, recatada o lasciva.
¡Cuánta mujer en ti, cómo no enamorarme!
Haberte conocido fue contactar el fuego,
el fuego de la vida desatada, emoliente;
Musa, clara en amor, Nereida de mi sangre,
discurres en los márgenes del río de ese bosque
poblador de las noches pujadas de lujuria
y de serenas fauces y fervientes salivas
donde te hallo recóndita, cóncava y en barbecho,
dispuesta hacia la lucha que encastre nuestros cuerpos.

Amílcar Luis Blanco

LAS TAREAS.




























Cuando todo se acabe quedarán las tareas,
con sus tolvas repletas, sus espacios sin nadie,
las fervientes tareas, las humosas tareas,
pero ya no estaremos ni tú ni yo en ellas,
en su acción, su transcurso, su éxito o fracaso,
entonces desearemos contemplar a los ángeles,
ver formas desatadas, encontrar la belleza.
Y que otros encarnen la activa consistencia
sobre fondo de días y noches  y de  mundo;
en esa ajenidad amarán, darán frutos,
y huirán sin detenerse pero sin externarse
del ingente trabajo, los árduos menesteres.
Porque  cuerpos y mentes se imantan de labores
y aún cuando descansan, las máquinas del miedo
remueven sus poleas y levantan las bielas
y añaden sus rumores al silencio, incorporan,
a pequeños espasmos, un dolor que rezuma,
como una campanada en tímpanos enfermos;
una suerte de reuma que se extiende y habita
y anquilosa y oxida la esperanza y los sueños
en los cuerpos que ata a su silente noria
de tareas ingentes, urgentes y premiosas,
en el vasto hormiguero del trépano incesante.
En el vasto hormiguero, en su red sin preguntas,
cuando todo se acabe quedarán las tareas.

Amílcar Luis Blanco

lunes, 17 de diciembre de 2012

PARIR EL MUNDO (Alegoría sobre la Navidad)






























Parir el mundo casi se diría
bajo la luz tardía
de un vientre.
Fundar desde la luz toda belleza
casi para siempre.
Y en ese casi cabe
el átomo de adiós
la remembranza
y la siembra, el espíritu, la lanza
que habrá de perforar
la sombra, el fuego, el agua;
estola de soledad ya sin firmeza
para que todo falte o todo crezca
según el sueño o la naturaleza
y el futuro acontezca
ya por su impulso puro de saeta
asomado
al pasado
como si Dios, él mismo, nos espiara
desde la rajadura de una grieta,
o en fin como si todo aconteciera
en la perfecta nada
y a ella se volviera
en un juego de pulsos y de miedos
salidos del portal de unas caderas
hacia un campo de sólidos fantasmas;
mundo de ausencias y estridentes credos.

Amílcar Luis Blanco ("Estudio para el manto de Cristo" pintura de Celina Avril Tito Garrido)

domingo, 16 de diciembre de 2012

Sufro al sentir tus manos en mi sueño ...



Sufro al sentir tus manos en mi sueño,
manos sobre mi cuerpo, relajadas,
a deshacer mis nudos entregadas
hasta aflojar el rictus de mi ceño.

Su tacto  sobre el velo del ensueño
ardiente de mi sangre traccionada
por la máquina sórdida y pesada
de la culpa salaz y el no ser dueño

de olvidar para siempre tu mirada,
tus labios de madonna cincelada
y el yeguarizo alarde de tu empeño

me hacen soñar contigo y te desdeño
pues tu imagen vestal y desatada
quiebra en mí lo augural y lo halagüeño.

 Amílcar Luis Blanco

lunes, 10 de diciembre de 2012

LOS DINOSAURIOS





Venía el cortejo de crujientes saurios
y los dinosaurios
fumaban,
bebían
comían
y siempre engordaban.

A costillas tuyas,
a costillas mías
explotaban puyas
cuerpos y hasta orgías.
Compraban conciencias,
bebés, los robaban
y ejercían ciencias
y nos torturaban.

Y después mentían,
se metían
dentro
de su hipocrecía
y se disfrazaban
de gentes de centro.

Y todos de gente de bien disfrazados
para los trabajos,callados, mafiosos,
empleaban siempre los uniformados
y los acusaban después de asquerosos.-

Pero aparecían,
siempre aparecían,
con sus cueros duros y sus voces roncas
desde sus rencores,
sus miedos, sus broncas,
y sus resquemores.

Desde los discursos
y los diarios guías
y hoy en los recursos
y las policías.

Los dinos de siempre,
los dinos, los saurios,
juntan en diciembre,
sus aniversarios

Y aún cuando aparenten
estar en museos
siempre se aparecen
disfrazados siempre
como camafeos.-

Amilcar Luis Blanco


viernes, 7 de diciembre de 2012

EJERCER LA ESPERANZA


































Les recomiendo a todos ejercer la esperanza,
convertirla en rutina destructora de ocasos
y no bajar el alma ni descender los brazos
cuando la cruel desgracia aplaste la balanza.

Aliviarnos las culpas, hacia la holgada usanza
de abrir los horizontes de todos los fracasos,
alzándoles las frentes, cortándoles los lazos
y ser cual campesinos al sol de la labranza.

Disolver las penurias y dibujar los trazos
de una coreografía de jubilosa danza
en una unión de bríos y contundentes mazos

para partir los duelos y acrecer la confianza.
Porque si activamos la fe con nuestros pasos
la vida será cielo de ventura y bonanza.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Alex Ramírez)

jueves, 6 de diciembre de 2012

Estoy hecho de origen






























Estoy hecho de origen y donosura y niebla
¿Dónde te hallas amor?
¿En qué vanos o espejos de la frondosa espera?
Vislumbro en la distancia el ámbar de tus ojos,
tus ojos me atraviesan posados en mi instante
y embeben en alcoholes y lujos y distancias
mi recordarte avieso convertido en  abismo.
Y me llegan tus labios flameándose en un río
que transcurre y transcurre como el viento en las llamas.
De pronto una alegría me sube a la garganta
y es porque has sonreído  buscándome los ojos.

Pero ¿dónde? me digo. ¿A qué lugar del ansia
la ilusión me transporta remando transparente?
La sombra extiende ancas y grupas de misterio
que imitan tus volúmenes, tu densidad de cuerpo,
y me quedo al acecho aguardando tu aliento
anhelando meterme adentro de tu espera;
seguramente en ella podré guardar mi alma,
sin fiebre ni congoja con mi boca en tu seno
como un niño que apaga con su sed su tristeza
y se sacia de un gozo insaciable y perfecto.

Amílcar Luis Blanco(Madre amamantando a su hijo. Lilla Cabot Perry, 1906)

martes, 4 de diciembre de 2012

Siento tu nombre ...





Siento tu nombre porque está en el viento
y la senestesia de la miel de tus ojos
invade la penumbra  ocupando la noche más allá del océano
donde tu cuerpo yace sin mi cuerpo
y tus manos preguntan por mis manos
y tus labios me sueñan conectándose al beso que dibujan los míos
Veo las dos palabras que forman el tequiero
y tu rostro regresa pronunciándolas
Entonces el silencio arde de transparencia
y tu frente y tus ojos y tu boca y tu pelo
y sobre todo el cielo en que naciste alto y de cordillera
la arcilla palpitante de tu cuerpo
dilata el tiempo el aire lo que existe y todo te denuncia
como un limite claro e infinito.


Amílcar Luis Blanco

sábado, 1 de diciembre de 2012

SONETO AL AMOR CONTRARIADO.






























Nos buscamos, ridícula, desesperadamente,
en deseos, palabras,  cuerpos,  manos,  miradas.
Nos dividió el destino con vidas alejadas,
pero nos conocimos y  amamos locamente.

Y aún si todavía, sin estar frente a frente,
sin fundir nuestros labios, en vidas separadas,
a veces las vivimos de dolor contrariadas,
nos  consuela,  sí absurdo, nuestro amor, elocuente.

¿Por qué tan combustibles a esta pasión urgente,
cuyas ardientes llamas llagan sin ser tocadas,
soledad,  miedo, ansias y la distancia urente,

seguimos  marionetas del azar manejadas?
¿No podremos saciarnos esta sed sedicente,
amarnos si tenemos las almas entregadas?

Amílcar Luis Blanco