AMILCAR BLANCO (Blog destinado preferentemente a la poesía propia) Los derechos de autor de lo publicado y a publicar en este blog están reservados y protegidos por la Dirección Nacional del derecho del autor-dependiente del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la República Argentina- Expediente N° 933882
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martes, 29 de noviembre de 2011
El origen de la vida
Tú, te me haces de día cada noche,
horas en que tu cuerpo repta y busca
con zarpas sigilosas y fulgor de reproche
el cuerpo de mi cuerpo en una brusca
sucesión de deseo y sed lupina.
Se extienden tus caderas y vertical tu sexo.
te hace rampante hembra turbia y fina,
metida en la pulsión a la que anexo,
mi propio ser que ingresa en tus latidos
hundiéndose en tu puerta femenina.
Lúbrica en el fulgor de tus tejidos
la pasión que desnuda y que fulmina
el tiempo del planeta que en el polvo termina.
Tú, siendo ya el comienzo de la vida;
la material, de sangre y de ceniza,
que a la nada nos quita y nos olvida
en las manos del tiempo y de su prisa.
Tú, comienzo de todo, recia gruta,
deliciosa y jugosa, antigua fruta,
escandida, encendida; conducente
al laberinto que proteicamente
seguirá transformándonos y al vaso
que el tiempo escanciará, desocupándose
del gratuito sonar de nuestro paso
para dejar abierta y desbrozándose
la entrada de la vida en tu regazo.
Amilcar Luis Blanco (Pintura "El origen del mundo" de Gustave Courbet)
domingo, 27 de noviembre de 2011
IMPÍA SEDUCTORA
Soy una impía seductora,
sí, lo soy, me reconozco en ello,
me atavío de loba cual atávica divisa,
y vago por los montes
libando de regueros enfangados,
acecho y contoneo mis cuadriles
con el frenético ritmo que imprime la cacería de un gamo,
y cuasi levitan mis almohadilladas zarpas
sobre la agreste espesura.
Soy una impía seductora,
sí, lo soy, me reconozco en ello,
una mayestática Cleopatra
parida del vientre de una mullida alfombra,
quizás una Circe hechicera cuyas pociones
transformen en cerdo a más de uno…
Sí, lo reconozco, soy una impía seductora,
una hechicera, una bruja, en suma,
de la peor ralea.
Pero tú, que me miras desde
tu pedestal de oro pulido y fino,
desde esa torrecita de marfil
que no aguantará ni medio asalto de un peso pluma.
Tú, que te empeñas en resistir a mis encantos,
¡Ay, pobrecito!
No va a quedar de ti ni los laureles de César,
ni los de Marco Antonio tampoco,
¡a ver qué te piensas!
ni siquiera la piel del gamo,
ni uno solo de los cerdos
para regresar a Ítaca sano y salvo.
Porque esta Circe o Cleopatra,
o loba siquiera,
va a lamerte hasta el tuétano,
a fagocitarte hasta la esperanza,
va a enseñarte
que cuando una hembra quiere,
¡y yo quiero!
no hay fuerza humana de macho
que resistírsele pueda.
Mayte Dalianegra (Pintura de Sir Francis Leighton)
LA DESPEDIDA
Bebo sin inmutarme
una porción de liquido sombrío
y finjo ser afable
Y parodio lo cruel de humanizarme,
sabiéndome tan líquido y palpable
como el agua de un río.
Voy al café y a recibir la tarde.
Débil el sol lejano se retira,
trago restos de hastío,
pasa la gente y en mis ojos arde
el clamor de tu rostro que me mira
impertérrito y frío.
Quiero decirte lo que no te digo.
Mi lengua se detiene.
Mi mano va a la taza.
Me convierto en inválido testigo
de tu adiós. Me contiene
la desolada vista de la plaza.
Y ya en la despedida,
abierto el laberinto que bifurca
pasos de soledad oblicuamente,
no vuelvo la cabeza ni la vida.
A nuestros pies la senda que se surca
deslindará en olvidos cada frente.
Amílcar Luis Blanco ("La despedida" Pintura de Remedios Varo)
sábado, 26 de noviembre de 2011
Tú pareces en luces proyectarte
Tú pareces en luces proyectarte
de la lasciva proporción del beso.
Yo salgo de mi sombra hacia el acceso,
al umbral que me das por visitarte.
Entonces me decido a bien amarte;
a ofrecerle mi vida al embeleso
de internarme en tu ser y sin regreso
que pueda rescatarme de adorarte.
Ingreso en tu vaivén y con exceso,
en la fluidez que eres, en el arte
que despliegas en lánguido suceso.
Tu ser mujer en otras te reparte
para vivir en todas hasta el hueso
el maternal designio de entregarte.
Amílcar Luis Blanco (Pintura "El beso" de Auguste Rodin)
miércoles, 23 de noviembre de 2011
PROMETEO
Hombre soy ante todo porque creo
en el doble sentido de inventarme
y de poner la fe para fiarme
del destino que lleva mi deseo.
Transformándome siempre, cual Proteo,
evito, cuanto puedo, anticiparme
a conocer mi suerte y al mudarme
me convierto en mi propio Prometeo.
Ser al crear, creer, hacer recreo
entre el rito, lo falso; desnudarme
del hábito, la máscara, el solfeo
del machacón bochinche; postularme
para vivir el fuego, el apareo
con la pasión auténtica y brindarme
Amílcar Luis Blanco (Pintura "Prometeo" de Peter Paul Rubens)
martes, 22 de noviembre de 2011
AMOR DE AMANTES AUSENTES
Ausentados los dos, en carne y hueso,
de “ la orquídea lasciva y escarlata”.
Y ayunos sin querer de todo acceso,
sólo en versos vertimos oro y plata.
Sin tocarnos, ni vernos, en receso,
aspiramos sin fin esta fumata
de inmaterial amor y hacemos grata
nuestra secreta relación por eso.
No he de sufrir por no sentir el peso
de tu cuerpo en mi cuerpo, ni la innata
salud de tu saliva en cada beso
que imagino brindarte. No me mata
tu no estar, porque siento que estoy preso
de nuestro buen amor. La luz nos ata.
Amílcar Luis Blanco (Pintura de Aaron Muezul "El deseo")
lunes, 21 de noviembre de 2011
Tú, yo…
Tú, regalándome con tu mirada
hasta untarme de luz y penetrarme
la misma encrucijada de las venas,
dejándome tu risa repartida en la sangre.
Tú, dándome tus manos hechas viento
sobre mis rojedades como sobre amapolas
soplándome la prisa de tu aliento,
abierta, desnudándote y a solas.
Yo, queriendo salir desde tu cuerpo,
brotar desde tu vientre,
crecer entre tus manos,
rozado por las suaves caricias de tus palmas.
Yo, dejando que mis ojos,
como uvas verdes vivas,
se acrecienten adentro de los tuyos
hasta estremecernos juntos en la hondonada del suspiro.
Amílcar Luis Blanco (Pintura por Angel Ramiro Sanchez)
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