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jueves, 21 de octubre de 2010

Las adicciones de Mariano Grondona

Quiero contestar el artículo sobre las adicciones de los Kirchner de Mariano Grondona publicado por “La Nación” del día de hoy jueves 21 del corriente. En el mismo se sostiene que los nombrados serían adictos, Cristina a su imagen y Néstor al enfrentamiento y la victoria.- En el primer caso podríamos conjeturar que si Cristina Kirchner fuera adicta a su imagen o al encanto de escuchar su retórica, tanto como el mítico Narciso lo fuera a contemplar su imagen en el espejo de agua, Mariano Grondona es adicto a embriagarse con sus metáforas y alegorías, gestadas por sus asociaciones eruditas, que le producen como una especie de embotamiento estético que él juzga, seguramente, maravilloso, pero que resulta, por lo menos, insuficiente como herramienta dialéctica para echar luz sobre el actual proceso político de nuestro país. Porque, si como él mismo recuerda, la frecuencia discursiva de nuestra Presidenta se aceleró tras su contraste con los dirigentes del campo, a raíz del rechazo de éstos a las retenciones sobre las exportaciones de soja, que hoy – dicho sea de paso- les rinden pingües y crecientes ganancias con la suba del comoditie, es evidente que la propensión a explicar sus políticas y decisiones frente a los micrófonos y las cámaras no nace del fermento egolátrico de la primera dama – que, por otra parte, en mayor o menor proporción, late en todas las subjetividades humanas, incluída la del columnista – sino de la necesidad de contestar y defenderse que le crean sus adversarios de toda laya, principalmente los que asoman sus cabezas desde los medios hegemónicos que, como una nueva Hidra de Lerna- valga aquí la comparación mitológica – tratan de silenciarla e invisibilizarla con toda su contundencia proclamando aquí y allá sus mentiras y tergiversaciones, sus informes sesgados e interesados, que hacen loby incesante para mantener sus posiciones dominantes en los mercados de la palabra escrita o difundida por las emisoras de radio y televisión; quehacer al que se suman con cínica obsecuencia sus servidores, los políticos de la oposición, el llamado grupo A.- Y si hay que buscar y señalar adicciones y adictos creo que ellos, al igual que los periodistas accionistas y/o empleados bien remunerados de la multimedia monopólica, se llevan todas las palmas y les ganan a los Kirchner por varios cuerpos. Porque no hay adicción mas visible, sucia y miserable que la que se manifiesta hacia el poder, no hacia el del Estado en este caso, sino hacia el del dinero. Como dijera Quevedo en el siglo XVII, “Poderoso caballero es don Dinero”. Y tan poderoso es que muchos en la Argentina son cebados, fertilizados, adornados y corrompidos con su potencia y la posibilidad que crea de contemplarse en todos los espejos que se puedan comprar ¿Acaso Magnetto no es el gran Narciso? El que se contempla y admira a sí mismo y le hace decir a quienes, embelesados, lo han escuchado que el de Presidente de la Argentina es un “puesto menor” ¿Hay mayor soberbia que ésa? Por otra parte Grondona se refiere al protagonismo de Cobos que es como aludir al de Judas Iscariote. Entiende además que ese protagonismo incentivaría la supuesta competitividad narcisística de Cristina Fernández y que por eso habría vetado la ley del 82 % móvil. Esto es lo mismo que decir que Jesucristo resucitó para desplazar el protagonismo de Judas. También resulta absurdo considerar que Néstor Kirchner denominó Frente para la Victoria a su agrupación política porque tiene una adicción de enfrentamiento y triunfo. ¿Cómo debería llamarse, Frente para la Derrota? Creo que el canto de sirena que embelesa y confunde y también pierde al viajador "alter ego" de nuestro mundo interior es el que se nutre de tener los oídos puestos en una memoria que jamás o muy pocas veces se ha asomado al universo exterior, al de las necesidades, deseos y sueños de los otros. Esa subjetividad puramente introspectiva poblada por una erudición facilitada por la holgura económica lleva a conclusiones equivocadas.