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martes, 12 de octubre de 2010

Metáforas que no llevan a ningún lado.

El artículo de Mariano Grondona del pasado domingo 10 del corriente en "La Nación" ejemplifica cómo trata de confundir al lector sin conseguirlo; fracasa porque su imposible amalgama de valores en juego lo torna ridículo o, por lo menos, rocambolesco.Después de discurrir como es de su gusto con los significados de las palabras metáfora, alegoría, mito y referirse a las parábolas y las fábulas adjudicándoles ese orden de importancia en cuanto a su estética, compara el mito de La Caverna de Platón con una prisión ideológica que encadenaría a los Kirchner con Hebe de Bonafini en el fondo tenebroso de la mazmorra simbólica que habrían conformado en el pasado reciente montoneros y los terroristas de Estado, las tres juntas de genocidas, quienes, por igual, habrían renunciado al sol de la Democracia y el Derecho para sumirse en un estéril enfrentamiento. Es decir, Bonafini y sus ideólogos luego de que los Kirchner se lanzaran al fondo del pozo para hablarles del Febo republicano los habrían pialado y desde el 2003 a la fecha no los dejaron salir. Primero duda, sugiere que pudieron haber sido los Kirchner quienes atraparon a Hebe para su causa apropiándose impúdicamente de los derechos humanos para catapultarse a una posición ética que los favorecería en el imaginario colectivo. O sea, los Kirchner en un primer momento quisieron redimir a los revoltosos pero después al ver puñales en sus manos prefirieron unirse a ellos y gritar hacia dentro, o algo así, no está muy claro. Lo que si está clara es la intención de confundir, tergiversar o fabricar una malísima nueva fábula que desnuda el poco talento de su autor no ya como comentador político sino también como literato. Es decir Grondona no tiene talento ni como comentador político y menos todavía como cuentista.Su recién lucubrado mito es un fiasco, un bodrio. Eso de que Duahlde y antes Alfonsín habrían echado linternas al fondo del pozo es grotesco. Todavía no se si los Kirchner huyeron de la caverna o nacieron en ella o si Hebe de Bonafini sería algo así como la Hidra de Lerna o el Minotauro. Lo que resulta evidente es que Mariano Grondona no sigue el hilo de Ariadna para salir del laberinto de su mente afiebrada, tanta erudición mitológica le enfermó el cerebro, pero su locura nada tiene que ver con la de Alonso Quijano.- Las metáforas ¿Alegorías? de Mariano no llevan a ningún lado.