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domingo, 3 de octubre de 2010

¿ Un existencialismo católico o un catolicismo existencial?

Si los fines de orientación humanos sobre nuestro destino común de especie quedan oscurecidos o relegados al silencio o la invisibilidad por la uniformidad impuesta y encubridora de las comunicaciones globales, singularidad que correspondería a nuestra subjetividad actual, presente, las posibilidades de cambiar esa condición,que obra como una condena, están en lo más próximo, en lo más cercano, en lo vecino a nosotros. Es decir,debemos luchar contra lo malo que hay en nosotros en primer término y,si es posible,tratar de influír sobre nuestro prójimo más cercano ayudándole a ver lo que nos parece que se oculta. San José María Escribá de Balaguer, el fundador del Opus Dei en el año 1928, cuenta haber tenido la revelación divina acerca de llevar la santidad a lo cotidiano y de predicar con el ejemplo tratando de que los hombres entiendan que sus vidas personales deben ser verdaderos apostolados. Más allá de que se comparta o no la visión de un católico y de la creencia en una verdad revelada, no puedo dejar de señalar algunas coincidencias entre el sacerdote y un escritor laico y ateo como Albert Camus, quien, en "El hombre rebelde", luego de calificar como nihilistas y justificadoras del crimen y el asesinato en masa a las doctrinas de Hegel y Marx que inspiraran al movimiento fascista y al comunismo ruso y a la libertad y la justicia que pretenden encarnar como negadoras a la postre de toda verdad o toda justicia, dice que la verdadera rebelión consistirá en mantener la contradicción de origen que esta contiene entre el alzamiento contra el amo o el verdugo y el señalamiento de la injusticia que comporta sin llegar al asesinato de quienes niegan la libertad y la justicia, valores que se conquistarían en la vida personal, individual e interactiva con nuestros semejantes, los más próximos. Camus reniega por igual de los absolutismos teológicos y de los humanos, en tanto sesgadamente abstractos o teoréticos y encuentra la verdad del ser en lo existencial, o sea en lo racional tanto como en lo irracional manteniendo esta paradoja. En esta situación contradictoria el ser no es ya esencia sino existencia, como en Heidegger, y en esta existencia encuentra a la vez el sentido y el sin sentido. Es decir, la aceptación de la relatividad del ser que mantiene su rebelión y, a la vez, afirma la vida.- Las posibilidades de mejoramiento no las encontrará la especie humana promoviendo ideologías que justifiquen y propicien la destrucción, el crimen o el asesinato, la supresión de los otros, sino llevando adelante la afirmación de la existencia, de la vida, sin renunciar a los valores y a la lucha con uno mismo en primer lugar. Curiosa y a la vez grandiosa coincidencia entre un pensador católico, José María Escribá de Balaguer y otro laico, Albert Camús.- ¿Existencialismo católico o catolicismo existencial? Lo cierto es que pensando en la afirmación de la vida, bienvenidos sean los planteos aparentemente antitéticos por sus orígenes, influencias y aspiraciones si el resultado de ellos es coincidir para defender la vida sobre este planeta globalizado y amenazado.