
Qué triste se me pone la mañana,
y qué pesado y gris el pensamiento
cuando a despecho de mi mismo siento
mi amor hecho impotencia floja y vana
La ilusión de imposible se desgrana
y una retórica de estremecimiento
cruza mi corazón con su lamento
y me debilita y me desgana.
Una lágrima inmensa se devana
desde un dolor cuyo sollozo el viento
desprende de mi pómulo y mi aliento
como si fuera un ala sobrehumana
que quisiese volar y en la ventana
contra el vidrio frustrase todo intento.
Amílcar Luis Blanco
Así es la tristeza, Maestro, azul y vana, y siempre se estrella contra el vidrio que se interpone en el camino de la alegría.
ResponderBorrarCuán fácil caer en las azuladas garras de esa señora, y cuán difícil evadirse de esa cárcel...
Así es, querida Mayte, pero hay que luchar. Ese es nuestro destino, la lucha. Un beso melancólico para tí, que ya la melancolía es otra cosa.
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