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lunes, 13 de agosto de 2012

LAMENTO DE ADAN.- (Monólogo)





“Siento un dolor de lianas
que va desde mi pecho hasta mis tripas
debatiendo el comienzo
de este adios que no cesa.
Un llanto de malezas y estaturas dormidas

conteniendo en los párpados sus lagunas de fuego.
Me parezco a un fantasma adentro de la jungla
Y espero que despierten
tigres que languidecen en inquietas hambrunas”

Hay un vacio de ángel latiendo en el follaje
Y la selva se aquieta y gime su garganta:

“Cuando le dí mi amor, ella vestía de agua.
Y salida de un sueño despedía
un aroma cimbreante de magnolias.
Cuando le dí mi amor ella se enjaretaba,
sonreía, se acostaba a mi lado y me observaba
como se mira a un rey. Ella pasaba
a un lado y otro lado de mi cuerpo
y los dos sabíamos que estábamos
en la espesura del silencio y hasta las bestias
en la foresta nos guardaban, fieles a la palabra
descendida del cielo”

“Y ahora, este sabor acidulado,
a hierro confundido, a marchita corola
que ha dejado su fruto, el que me diera
hace sólo un momento, la ha apartado…”

“¿Acaso la palabra o la manzana, igual que la cicuta,
contengan el vacío de la ausencia, la soledad,
el miedo, la vergüenza, el pánico, la muerte?
Eva nacida de mi costado, inadvertida casi,
me dio a morder su ausencia, mi nostalgia,
y se vistió de ardores y vergüenzas
para hacerse de nuevo encontradiza
en otro mundo ahito de gentío, del que nadie regresa”.-

Amílcar Luis Blanco ("Adan y Eva" Tintoretto)