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domingo, 29 de abril de 2012

IMAGINA



 Imagina la paz y la esperanza
difuminadas hasta en el detalle
del gesto, la palabra, en cada calle
flameando sus banderas
y moviéndose en danza
encarnada en los  seres y que talle
en rostros,  brazos,  manos. No desmaye
su sino, su sentido, su manera
Y en delirio de trémula tardanza
desacelere tiempos y ambiciones
y haga de nosotros, de cualquiera,
acaudalado agente de sus dones.

Imagina la paz y la esperanza
como Lennon en lechos, ciudades sin fronteras,
y embebidos en la lánguida usanza
de una eglógica viña de ubres viñateras
ebrios de apologética balanza,
mirándonos, queriéndonos, amándonos,
haciéndonos las glorias verdaderas
de este milagro insomne de estar vivos
y no desestribar nuestros estribos
de este montar a pelo lomos tensos de días
que son cabalgaduras de fúlgidas porfías
para que no nos lleven a las guerras sombrías.

Amílcar Luis Blanco

EL GUITARRISTA





He guardado el silencio en mi guitarra
y la luz ha quedado entre las cuerdas
atrapada y doliente.-
Mi corazón, eufórico y batiente,
dentro de una campana,
ha quedado lejano y  se desgarra
El silente fulgor abarca albercas
de noches con alcohólicas quimeras
que a la muerte y su garra
intentan escapar de mil maneras

He guardado el silencio en una caja
de rasguido cordial y de madera
transparente, sentida y sonajera,
porque lo que siento hoy no cuaja
con esa ingenuidad tan bullanguera
fácil y lánguida, dúctil y vibrante,
de la pasión que tira hacia delante
concibe la alegría y regenera
un linaje robusto y elegante
donde la vida triunfa y prepondera.

Hoy ejecuto el sol en mi guitarra
con la pobreza en ruina de mis huesos
y desde ausencias cuyos raudos pesos
hundieron lo que era y quitaron la barra
el balance interior, la melodía,
del rumor del vivir de cada día
y dejaron tan sólo las destrezas
del que pulsa las cuerdas y abre las dehesas
del no ser, huecas dunas,
que antes fueran tocantes y oportunas.

Amílcar Luis Blanco (Pintura "El guitarrero" por Oswaldo Guayasamín)

sábado, 28 de abril de 2012

mi noche triste - julio sosa

TRISTEZA (Soneto)



 
Qué triste se me pone la mañana,
y qué pesado y gris el pensamiento
cuando a despecho de mi mismo siento
mi amor hecho impotencia floja y vana

La ilusión de imposible se desgrana
y una retórica de estremecimiento
cruza mi corazón con su lamento
y me debilita y me desgana.

Una lágrima inmensa se devana
desde un dolor cuyo sollozo el viento
desprende de mi pómulo y mi aliento

como si fuera un ala sobrehumana
que quisiese volar y en la ventana
contra el vidrio frustrase todo intento.

Amílcar Luis Blanco

 
 
 

viernes, 27 de abril de 2012

DESILUSIÓN (Soneto)


Si  hoy me sientes huidizo y atezado,
bruno como la noche mas cerrada,
indiferente a ti, rucio, sin nada
para ofrecerte, esquivo y alejado.

Será porque antes solo me has dejado,
cuando te necesitaba enamorada,
apegada a mis sueños, engolfada,
metida en lo silente de mi estado.

Pero tú no acudiste, no eras dada
a caricias, ni a besos, tu cuidado
para tu bien de imagen reflejada

alcanzaba nomás. Está frustrado
aquel amor que pudo ser en cada
hueca ilusión por verlo realizado.



Amílcar Luis Blanco  ("Borrasca en azul" por Oswaldo Guayasamín)

jueves, 26 de abril de 2012

DIJO TESEO A ARIADNA



Dijo Teseo a Ariadna,
en tanto que su nave se alejaba
presa del denso vuelo de las olas,
cuyas ojeras de agua sopla el viento
y la unción voluptuosa de Selene:
- No me alejo de ti porque no sienta
el latido que anima tus entrañas.
El tiempo me desnuda y me levanta.
Afrodita me lleva y me desvela,
me hace ver otras piernas de diosa
en nuevas aguas, alzándole los velos.
Cronos el padre
del océano aciago, hermano del destino,
ya transporta mi paso y, como Circe
apartara a Odiseo de su rumbo hacia Itaca,
me aleja de tu lado para siempre.
Ariadna no responde,
está en la playa sola y extendida,
cerrados sus oídos,
iguales sus orejas a las conchas de nacar
por las que el viento en su grosor y empuje
lleva la voz de aquél por el que llora,
llora y yace y doliente se abandona.
Eolo guarda en su memoria errante
la secuencia vital de los amantes
y lleva las palabras en sus bandas
que han quedado en los frescos y esculturas
aún entre las ruinas pompeyanas.
Son imágenes mudas, ateridas,
fijadas a la piedra, de quienes fueron
lúcidos amantes y Cronos separó
porque Afrodita levantó su veste
desocultó belleza entre los muslos
en su monte,  otro pubis otras aguas.-

Amílcar Luis Blanco (Ariadna, hija de Minos y Pasifae, reyes de Creta y Teseo)

domingo, 22 de abril de 2012

Mujer canela en las ruinas de chichen itzá.-





Si levanto la bruma con los ojos
a fuerza de mirar
las ruinas de chichen itzá,
veo un cuerpo y un rostro,
una figura, que me observa sentada,
delante de la piedra vertical.

Un pétreo gris detiene la soltura
de arduo sol tropical
y  una canela piel pone frescura
entre las ruinas de chichen itzá.

Está caliente y viva,
parda y sola,
en medio de lo gris,
hecha un incendio en cielo,
sol de cobre,
contra las ruinas de chichen itzá.

Amílcar Luis Blanco  (Jennifer López grabando un video en Chichen Itzá)

viernes, 20 de abril de 2012

Soneto a Chicho Frúmboli (Gran bailarín de tango)



Te admiramos, visteándola, en la pista,
Chicho, cuando caminas apurado
y la llevas a Juana de frente o de costado
y le pones la pierna brava, lista.

Sos un as, un delirio, nos conquista
ese modo de andarte lado a lado,
llevándote la mina y su entorchado
aunque sea de ballet, como revista.

Tango, pasión, compadre mixturado,
que por bailar pareces extremista
en las figuras y en el resultado

de ese truco, ese tute equilibrista
que juegas cada vez en el tablado
con fiebre de milonga futurista.

Amílcar Luis Blanco.

Chicho y Juana - tango (Bajofundo) - Mantova TF 2008

jueves, 19 de abril de 2012

El nuevo minotauro



Dionisios recorrió en la madrugada
la playa constelada por su propio sopor.
En su arena, Teseo, sin muestras de dolor
había dejado a Ariadna despechada.

El orgiástico Dios, por su mirada,
de Ariadna cogió el lánguido temblor
del llanto que velaba su mudo sinsabor
y convirtió a la hija de Minos en su amada.

El vino transformó a la enamorada
que fuera de Teseo a ser ya de su ardor,
de su lascivia sólo cautivada,

promiscua, del instinto y el goce, sin candor,
a las fiebres urgentes de Afrodita entregada.
Un nuevo Minotauro nació del desamor.



Amílcar Luis Blanco (Ariadna y Dionisos por Louis Le Nain)







martes, 17 de abril de 2012

EL CANTO DE SHANGÓ

:


Canto a la fiebre del canto,

a la encendida orilla donde Shangó palpita,
mueve las plantas nacar de sus pies
y acomoda los labios de ébano bruñido,
gesticula,
camina y adelanta la mandíbula hiriente,
camina y retrocede y murmura y canta:


"Blanca, bajo tu piel de nacar
una negra persigue
tu ilusión de azucena"

"Negra, bajo tu piel de cobre
hay andar de pantera
y una envidia de blanca
que desespera"

Se mueve blanca en la sombra
y negra en la claridad
la mujer blanca,
la mujer negra,
del orishá.
Bajo la luz de la luna,
flotará,
vestida de alborada
flotará,
calzándose espuelas
cabalgará montando el horizonte,
cabalgará,
y dejará un fulgor en las guitarras
palpitante.
Será el ardor del beso derramado
sobre los párpados de Shangó.

Amílcar Luis Blanco
(Fotografía de Manolo Caracol y "Mujer acostada", pintura de Paul Gauguin)

sábado, 14 de abril de 2012

LA PACIENCIA DE AMAR






Tú, que sientes la paciencia de amarme,
además y por cierto me iluminas,
dejas tus ascuas de ausencias
clavadas en mis soledades.

Loba, sirena, ninfa, mujer,
pero, amablemente, duna bajo viento,
sensible a la caricia
y tierra en barbecho y piernas de río.

Yo, todo una pupila de cielo abierto
para abrasarte bajo una luz
cuya hoguera se gesta en mi sangre
y no se cansa de mirarte.

La paciencia de amar y ser
enlaza los rincones,
llueve sobre los cuerpos y los une
atándolos a ecos y distancias.

Amílcar Luis Blanco

miércoles, 11 de abril de 2012

MEMORIA DEL AMOR


¡Cómo el amor se recuerda, caminando distraido,
caminando entre la niebla fatigosa del olvido!
Aún cuando debiera odiarte y  siendo que te aborrezco
ando entre torres y  dunas
trasiego patios y lunas,
bajo tu antigua mirada siento que te pertenezco.-

¡Ay doncella de mis días, espigada, de mis noches,
con mi honra maltratada, llagándome de reproches,
azotándome, tajeándome,  tus labios filos de espadas,
regresas a mi memoria
y ardes como vana gloria
y todavía mis manos evoco sobre tus ancas, desesperadas!

Mis manos, sólo mis manos, y la luz sobre tu cuerpo
tañen ocultas campanas si a tu oscuridad me acerco.
De espaldas a mis espaldas y a este paisaje fundida
nos dimos y hurtamos vida,
amándonos, tú aterida,
a mi vigilia voraz, ardiente, fatal y  unida.

¡Ah los besos en las bocas y las lenguas envolventes!
Las nucas que ansiosas viajan como asteroides calientes
a trastiendas de galaxias y embriagan la neutra tierra
que no alcanzó a contenernos
y sólo por padecernos
todavía en el recuerdo nos lleva a vivir en guerra.

Amílcar Luis Blanco  (Pintura "Amor y desamor" por Argos de Ibarra)

lunes, 9 de abril de 2012

Prometeo



Ando por la vertiente de la espera,
sin caer, sin cesar y la ilumino
al poner mi mirada en el camino;
la que de mi conciencia prepondera.

Una luz transversal, una manera
de farol, Prometeo de mi sino,
sobre el borde fatal de mi destino
que algo robó al fulgor de la quimera.

Un combustible utópico que ardiera
entre la sombra hacia lo que imagino;
que al descarnarme no me considera

cuerpo sufriente. Engaño, desatino,
de ser el que no soy y desespera.
Sólo muriendo en vida me defino.



Amílcar Luis Blanco ("Prometeo" por Peter Paul Rubens)



lunes, 2 de abril de 2012

EL MAR



Cifra sin par, sin fin, la lejanía
del mar bajo lo claro y la distancia
yéndose cada vez mas al horizonte,
ola tras ola
y en  vaivenes volviendo hacia la arena
como si regresara del olvido.

Orillas de agua, anillos de la espuma,
hilos de blancas gotas hechas viento,
collares de alboradas, encajes de las sales
y oxígenos y yodos oxidando
la soledad que suena
y aturde las orejas de la tierra.

Oquedad de la umbría caracola
en remolino cerniéndose
hacia el remoto son de los cetaceos
y la ululante voz de los delfines
y los cantos sopranos de sirenas
que disuelven rasguidos de tripas y guitarras.

Retemblar de timbales
en la honda y total circunferencia
del recio magma antiguo
de Poseidón uniéndose a su padre
y dándonos la luz de la deriva,
la luz que nos circunda y nos ensalma.

Amílcar Luis Blanco    (Chica mirando el mar" por Carmen Gómez Junyent)