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martes, 31 de julio de 2012

Todo se va poblando de distancia








Hoy enciendo la luna por las noches
Pero busco tus manos en la sombra
Y dejo que mis piernas se retiren
Para encontrar tu cuerpo en la distancia
Esa luz transparente de tu cuerpo
Que hasta hoy prometía el horizonte
Hacia donde mis pies andan ausentes
Y atraviesan destinos y fantasmas

Hoy mi cuerpo se va desde mi cuerpo,
Se desdobla y avanza y alza vuelo
Pero nadie contesta mi esperanza
Por más que se fatiguen los rodados
Y mis sienes, axilas y mis palmas
Transpiren en mis sueños toda el ansia
Nadie contesta nada, nunca, nada
Todo se va poblando de distancia.

Hoy te llevo como ángel desmayada
Extenuados los dos por las caricias
Que sin cesar nos propinamos ambos
En nuestras soledades y desdichas
Nuestros rostros y almas se han cerrado
Hemos puesto cerrojo a las palabras
Grilletes a costumbres que movían
De cielo a cielo el mundo sólo nuestro.


Amílcar Luis Blanco


















viernes, 27 de julio de 2012

PRISMA














Perforando la historia, las materias,
volviéndolas recientes,
transparentes,
en cristales basálticos y glorias,
mezclándolas, haciéndolas fervientes,
a estocadas de luz, a rojo rayo.
En la descomposición, en las astillas.
Leguminoso tallo
pródigo, irradia, mágicas semillas,
fermentos y volúmenes, poliedros,
saliéndose de sí por espejismos,
escapando en millones de octaedros,
gotas de fuego en lánguidos abismos.






El sentido se vierte y se recoge
en interpretaciones,
multiplicadas en latidos. Coge
su brillo en refracciones
y se impulsa a latir y dispersarse
en viajes simultáneos
a la velocidad de nunca apearse
de puntos instantáneos.
Azul y rojo y verde y amarillo,
ambar, topacio, girasol, anillo
y todo transparente e irradiado
por un sol sin estrado.


Amilcar Luis Blanco

lunes, 23 de julio de 2012

Una tristeza sin par


















Una tristeza sin par
irradian sus ojos negros
que le desnudan el alma,
y le amilanan el cuerpo.
Porque el dolor la escarnece
cada vez que por dinero
para seguir subsistiendo
tristemente y a cualquiera
debe entregarse hecha objeto.
En el medio de la sombra
sentada, el vestido abierto
Y hasta el bronce de su piel
desalentado y desierto.

En la alveolada tiniebla
sus párpados son violetas
Y sus pupilas hogueras
donde dolorosas llamas
arden y en afán de niebla
aspiran a consumirse
en cenizas y silencios.
Un abismo sin aliento,
un vahido sin escalas,
árida desilusión y vértigo
y espaldas que se derrumban
en un vórtice sin tiempo
y en la tierra desterrada.

Amílcar Luis Blanco ("La chiquita piconera" por Julio Romero de Torres)

viernes, 20 de julio de 2012

TROYA































Pasivo ante  el calor de la batalla
el hijo de Peleo y  la nereida
Tetis, Aquiles, al perder a su Briseida
a manos del micénico, se calla
y deja transcurrir de aqueos las vidas
al reino de Hades tras de las heridas.

Pero muerto Patroclo la ira lo halla
Héctor será su presa y su medalla
Los ilirios  hacen continencia
no quieren que Hades quiebre la muralla,
fuerzan su eslabonada resistencia.
Paris,  joven, Elena adolescente.
Menelao, burlado en su apariencia
de rey aqueo, impulsa la elocuente,
de otro rey fraternal, bélica acción,
que también burlarán, Agamenón,
el amo de Micenas y de ánimo ferviente
y que ofendiera Aquiles sedicente.

El amor cerrará de Ilión las puertas
y el ardid ideado por Ulises,
abrirá nuevamente las compuertas
de sangres contenidas y arderán cicatrices.
Y del siniestro Ares en acción  
se salvará  ingenioso, sólo Ulises
aún del enojo impar de Poseidón,
aún del hechizo lánguido de Circe
la ira de Polifemo y el cantar
de las sirenas que lo miren irse
amarrado y queriéndose soltar.

Los hombres trabarán con  emociones
lucha feroz, combate desigual,
sentirán vulnerados  los bastiones
que los fijaban a su sino astral.
En la Troya emblemática se muestra
con síntesis de inicio y de final
en Dionisos y Apolo,prefijados,
de Afrodita y de Ares la siniestra
urbe de reprimidos y castrados,
la Iliada letal que en la palestra
desenlazaron dos enamorados.

Amílcar Luis Blanco (Leon Benounville "The wrath of Achilles")

miércoles, 18 de julio de 2012

TU MIRADA



Tu mirada me envuelve sucia de sentimiento.
Me entrega su fulgor, su incierta nada,
su naufragio en crisol, su puñalada,
su embestida embebida en pensamiento.

Y te descubro así, largo momento
en el que me miraste y alveolada
de sangre, en una foto, fuiste hollada
por mis ojos desnudos y mi acento.

Encontrarnos así, fuera del viento,
del sol, el gesto lacio, la pisada,
sin cuerpo, en lo virtual, representada

y con sólo el aleph de tu mirada
enamorando y dándome sustento
ahora hasta en el aire de mi aliento.

Amílcar Luis Blanco (Fotografía de Angelina Jollie)

domingo, 15 de julio de 2012

VERSIÓN DEL ABRAZO (Soneto)








No estar de más, sin duda atribulado
y en el centro frugal de la vergüenza
a ti mujer lo debo. Me has vaciado
de pudor con tu beso y de dispensa.

He caido en tus brazos apretado
por la libido que mi cuerpo tensa.
Y he flotado enseguida por la extensa
llanura de tu ángel sosegado.

Ese beso, ese abrazo, congregado
alrededor de toda mi osatura
ha develado toda tu ternura

cubriéndome de luz, pues ha soltado
el grillete de lágrimas, la oscura
sinrazón del que vive esclavizado.


Amilcar Luis Blanco ( "Versión del abrazo" por Víctor Manuel Gimenez Andrada)

viernes, 13 de julio de 2012

Dos ángeles amantes




















Dos ángeles desnudos se conquistan.
Sacan de sí la sombras, los delirios,
y se rozan de nácares y lirios,
espumas, azucenas, se bienquistan.

Una luna desciende, se despistan,
buscándose entre nieves y martirios
y alientan encendidos como cirios
en un mundo glacial y no se entristan.

Se interpenetran ciegos y se alistan
para guerrear en cuerpos como tirios
contra el frágil afán de los ilirios

como si fuera Troya lo que avistan
y ansiaran fenecer para que existan
en la Nínive astral de los asirios.


Amílcar Luis Blanco ("Sueño del artista invisible" por Augusto Rendón)

MILONGA DEL NEGRO ERNESTO








El negro Ernesto la pisa
del derecho y del revés
y su mano se desliza,
marca hasta la desnudez.
Su relajado vaivén
hace livianos los torsos,
paso quieto, paso tren,
giro, rulo,vuelta,dorsos.
El negro Ernesto milonga
nacido en cuna canyengue
balanceo de meta y ponga
de firulete y merengue.
Suelta la cintura,
manda la cadera,
vibra en toda su diablura,
avanza, para y espera.
El negro Ernesto no tiene
ganas de parar,
centrado en luz se sostiene,
sólo por bailar.


Amílcar Luis Blanco

jueves, 12 de julio de 2012

EL AMANTE




Ardo en pasión, atormentadamente,
en tormentas que amainan en  orillas
de tus muslos y suaves pantorrillas
tu estimulante grupa,  surco sin oriente.

Mis palmas ya no alcanzan, ni mi mente,
a tus senos y  cárdenas arcillas
y mis besos y lengua son ardillas
jugueteando en tu flor concupiscente.

En tu pozo más lábil, maravillas
encontrarán mis dedos. En la fuente
por la que fugan libres y sin grillas

viejas, eslabonadas, a un poniente,
las acres penas turbias en astillas
y brotan  alegrías en lúbrico torrente.

Amílcar Luis Blanco (Pintura de Franklin Ramos) 

miércoles, 11 de julio de 2012

Confabulado en trajes y ventanas ...















Confabulado en trajes y ventanas,
mesas y mostradores y tinteros,
desde relojes y ojos cadeneros
pisando mi ansiedad llego a mis ganas.

Sueño en beberme el sol en las tisanas
y que en  besos carnales y ligeros
los ásperos sabores callejeros
sepan a golosinas y a nirvanas.

Quiero filtrar en mi las cotidianas
contrariedades y en los mentideros
drenar secretos sucios y pavanas

de vanidades por los vertederos
de mis esquinas íntimas y humanas,
mi soledad desnuda y sus luceros.


Amílcar Luis Blanco (Pintura: "Hombre mirando a través de la ventana" por Germán Londoño)

domingo, 8 de julio de 2012

RETRATO























En un diván, enajenada y sola,
ardida en el silencio de la tarde
hasta llegar al rojo,
en el instante que vuela el horizonte
y se advierte lo esférico
de este viaje terreno que encadena
te encontraron mis ojos.


No pudieron dejarte porque entonces,
como lo dije, ardías.
Y así te transporté de sombra en sombra
anidada en lo cóncavo, lo oscuro,
de mi memoria austral y sedicente.


En la pura penumbra, la luciérnaga,
sigue encendiéndose hoy entre tus labios
y el calor macilento y distraído
sigue escapándose de tu soltura
atrapada en el tedio somnoliento
del que sólo quizás, aunque no lo sepas,
te ha rescatado apenas mi recuerdo.




Amilcar Luis Blanco (Pintura de Ernst Ludwig Kirchner)

viernes, 6 de julio de 2012

ANONIMATO


Esto de perseguirme,
salir hacia los otros o mirarlos.
Ellos que no soy pero me son
y son en mi de modo incognoscible.


¿Y los cuerpos desnudos que se imantan
y nunca llegarán a conocerse
traspasadas sus mutuas transparencias
desde su madrugar a sus ocasos?


Suenan, sueno,  tambor en la tiniebla;
un frío desparpajo nos concita,
golpeamos la tierra en malambo ritual
y emitimos el monocorde aullido.


Esto de sernos tribu codo a codo,
simplemente y antes de pensarme distinto;
formar parte del tedio y sin asombro
remitirnos nomás al infinito.


Me sabe a pulso azul en la tormenta,
a oscuridad buscando su estocada,
a grito que se pierde solitario
entre el brusco soñar y la vigilia.


No parece decente, no parece,
porque me incendia el día de tiniebla
y pesa entre los hombros y anuda la garganta
y en el pecho se cierra, encadenadamente.


Esto de ser las caras y los cuerpos
la invitación a un orden compartido
Entre estatuas y máscaras y olvidos
llueve su luz y sombra en la ceguera.


Amílcar Luis Blanco ("Rostros anónimos" pintura de Paul Delvaux)

domingo, 1 de julio de 2012

EL TIEMPO


El tiempo es superior a todos los desiertos
porque no tiene marcas su medida,
es rio en el que soy y el alrededor
y eso que se deshace detrás de mi,
la estela, y también la memoria
que llevo a todas partes ineluctablemente.

El tiempo son mis muertos
la orfandad y el delirio que me nubla
y otras veces despunta y amanece;
el lento balanceo de las horas,
el pérfido leteo que me inunda de nunca
cuando bebo un café sin nadie al lado.

El tiempo gira y se atorbellina,
me lleva a una kermesse de aparecidos,
me toma de la mano, me retrocede al niño
y me muestra a mis padres en los bordes
de mis fiebres y miedos y silencios
y otra vez me devuelve a este fantasma.

Y otras veces asoma su rostro deletereo
sobre las encrucijadas. Se hace llamar destino
en los rumores, o jamás o tardanza o adelanto
y se licúa en cuerdas y rubíes
en la exaltada acción de los relojes
que desagotan su alma en mi saliva.

El tiempo hace su tiempo y me habilita
y no puedo dejar de recibirlo
y sin cesar su adios me precipita
en aristas que escapan y en estilos
y en esta lucha inútil que es la huida
de su voracidad y de su arena.-



Amílcar Luis Blanco (Pintura de Gustavo Boggia "La soledad del tiempo")