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martes, 9 de marzo de 2010

LA ANTIPATRIA FINANCIERA.- Los intereses que vinculan a los banqueros y cambistas del sistema financiero internacional con economistas como Prat Gay o Redrado se han hecho evidentes en los últimos días y han desnudado también la trama y los hilos que unen a los capitalistas del primer mundo con su posibilidad de disponer a precios baratos de las reservas de países del tercer mundo depositadas en Basilea o en las cuentas de entidades bancarias en el exterior. La objeciones a que Marcó del Pont presida el Banco Central de la República Argentina son políticas y nada tienen que ver con su idoneidad profesional, como antes fue también político el artificial sostenimiento de Redrado al frente de la institución. La puja en el Senado para llevar adelante la destitución de la funcionaria revela el alto porcentual de cipayaje que enturbia la transparencia republicana en el Congreso de la Nación. Allí se encuentran, con Gerardo Morales a la cabeza, los que fingen formas y reclamos republicanos y en realidad ocultan su rol de gerenciadores o defensores del endeudamiento argentino que paga muy bien a sus personeros. Es hora de desenmascararlos, de que el pueblo argentino sepa que el dinero acumulado en las reservas por los términos de intercambio de exportación que favorecen al país, que proviene de la feracidad de sus tierras aptas para la agricultura y la ganadería, de una política que ha sostenido un tipo de cambio y una conquista y diversificación de la matriz productiva con valor agregado y de conquista de mercados externos que las favoreció, no puede ponerse al servicio, a bajísimo precio, de intereses que no están dentro de nuestras fronteras. Sobre todo cuando dentro de ellas hay hambre, desempleo, marginalidad y esos factores amenazan con hacer añicos la continuidad histórica de un país cuyo pueblo se seguiría privando de trabajo, salud, educación y otros bienes que ya han comenzado a distribuirse con mayor equidad merced a la acción de los dos gobiernos que se han sucedido desde el 2003. Es hora de que los argentinos nos llamemos a capítulo y adquiramos y ejerzamos nuestra conciencia ciudadana apoyando al gobierno de Cristina Fernández y repudiemos la acción de políticos que defienden intereses que no son los nuestros.-